Sin importar el penetrante frío que se siente
al caminar por las polvorientas calles de Oruro, los martes y viernes desde
las cinco de la mañana, cientos de comerciantes llenan la cancha que está al
lado del mercado campesino Kantuta, ubicado en la zona Norte de la capital
folclórica boliviana. Allí, antes que el sol aparezca, se descargan miles de
fardos de 'ropa americana', que luego serán llevados en grandes camiones
hacia el interior del país.
EL DEBER visitó la feria de ropa usada orureña, el mayor punto de
distribución de estas prendas a nivel nacional, que hace más de doce años
viene generando pérdidas a los confeccionistas locales y ganancias a los
importadores que traen la ropa desde los puertos chilenos de Iquique y
Arica, principalmente.
A medida que pasa la mañana los minoristas abren los fardos y comienzan a
vender todo tipo de prendas, que se venden hasta en un boliviano.
En los alrededores, varios camiones llenan sus carrocerías con los atadijos
de camisas, pantalones, peluches, juguetes, frazadas, sábanas, chamarras y
hasta zapatos, que saldrán a partir del mediodía hacia los mercados de La
Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Sucre, Beni, Tarija y El Alto.
Los precios varían según la calidad y la cantidad que se comprará. Puede
haber fardos que cuesten $us 40 y otros de $us 100. Los fardos son separados
en los de primera, segunda y tercera calidad.
Estos grandes atadijos son enviados a las ferias internas de los
departamentos, como es el caso de Santa Cruz, donde de lunes a viernes en
diferentes puntos de la ciudad se puede encontrar gente comercializando
estas prendas de medio uso.
Sofía Soliz, una transportista que lleva cinco años trayendo desde Oruro
hasta nuestro departamento los fardos de ropa, dijo que el negocio ha
decaído bastante con relación a las anteriores gestiones. La mujer, que
cuando es necesario maneja su trailer para ayudar a su esposo, cobra por
cada fardo que trae Bs 12.
"Generalmente cargo entre 100 y 120 atadijos de ropa y son 40 cruceños mis
clientes fijos", comentó Soliz, que no quiso revelar las rutas que utilizan
los camioneros para ingresar hasta Bolivia con la mercadería de contrabando,
pero sí aseguró que ahora todos los comerciantes llevan consigo la póliza de
sus compras para evitar inconvenientes con los agentes de Aduana.
El profesor Porfirio Challapa, presidente de la Comisión Nacional de Ropa a
Medio Uso, recordó que el negocio de compra y venta de prendas usadas se
inició hace más de 12 años con un grupo de 30 personas que se arriesgaron a
invertir. "La mayoría éramos cochabambinos y orureños", agregó.
Según Challapa, de acuerdo al reglamento aduanero boliviano sólo se permite
el ingreso de este tipo de mercadería por los puertos chilenos de Iquique,
Arica y Tambo Quemado, aunque recordó que en algunas ocasiones los barcos
llegan al Callao, un puerto peruano.
Desde allí la travesía para el ingreso a territorio nacional es larga y
costosa. Según una estimación hecha por el dirigente, se gasta alrededor de
$us 8.000 para traer legalmente hasta Oruro 200 fardos de ropa usada de
primera calidad.
El 90% de las prendas que se venden en el país proviene de los Estados
Unidos y sólo un 10% de países asiáticos. Para su legal internación se deben
cumplir cinco requisitos esenciales y desaduanizar los fardos sólo en las
aduanas internas de los departamentos de Oruro, Santa Cruz, La Paz y
Cochabamba.
Para el gerente regional de Aduana en Oruro, Juan Pablo Ibarnegaray, el
mayor problema en la ciudad, que se ha convertido en el punto de
distribución de ropa usada, electrodomésticos, vehículos y otros artículos,
son los altos índices de contrabando que se registran a diario en torno a
esa zona fronteriza.
Ibarnegaray reconoció que es imposible negar el gran negocio que ha generado
la comercialización de la ropa usada en el país, aunque lamentó la
competencia que significa para los confeccionistas de prendas bolivianas.
"El contrabando existe, negarlo sería intentar tapar el sol con un dedo",
afirmó. El negocio de la ropa usada mueve alrededor de medio millón de
dólares al mes, según las estimaciones que hizo Challapa.
En Pisiga hay 80 agentes que
controlan
Pisiga, el último puesto de control boliviano en la
frontera antes de pasar a suelo chileno, cuenta con 80 efectivos del Control
Operativo Aduanero (COA).
Estos uniformados deben controlar la extensa línea fronteriza que divide a
ambos países por donde los contrabandistas se dan modos para burlarlos y
meter todo tipo de mercadería a Bolivia.
De acuerdo con los funcionarios de Aduana, es muy alto el costo que
significa mantener el número de efectivos en ese puesto fronterizo, ya que
la alimentación, transporte y otros equipos imprescindibles para garantizar
su trabajo significaron para el Estado nacional una inversión de
aproximadamente 400.000 bolivianos en los últimos cuatro meses de 2003.
Además de ello, los constantes enfrentamientos que deben enfrentar con los
contrabandistas ha aumentado el riesgo para los agentes aduaneros asignados
a esa zona fronteriza.
Frente a ello, los pequeños empresarios plantean que se cierre la frontera a
las prendas de medio uso. Otros demandan que se destine más personal de
control hacia esa zona a fin de proteger la producción nacional y no dejar
abiertas las puertas al contrabando generando daños económicos a los
confeccionistas legales del país.
Bolivia y Chile, unidos para
controlar la ilegalidad
Dos planes simultáneos están siendo
implementados por funcionarios de Aduana, para controlar el ingreso de
productos hacia el país por la vía del contrabando.
Uno de ellos se ejecuta desde septiembre del año pasado y fue denominado,
plan Fenik. Con esta estrategia se logró incrementar el número de efectivos
del Control Operativo Aduanero (COA), que se tiene en el puesto fronterizo
de Pisiga.
Juan Pablo Ibarnegaray, gerente regional de la Aduana en Oruro, dijo que
pese a que actualmente hay 80 efectivos que están controlando constantemente
que no pase mercadería de contrabando, "por mucho esfuerzo que se ponga, los
agentes del COA nunca serán suficientes por la extensión de la frontera.
Pisiga es un punto inmenso", agregó.
El otro plan, que según Ibarnegaray las primeras tres veces tuvo muy buenos
resultados, consiste en la creación de los controles integrales entre las
autoridades de Bolivia y Chile.
Este sistema de trabajo tiene como principal finalidad conseguir un adecuado
cruce de información entre ambos países, sobre el tipo y cantidad de
mercaderías que cruzan las fronteras para una verificación más estricta en
las aduanas internas."Chile tiene experiencia en este tipo de trabajos”.
Por ejemplo, se llevan adelante acciones de control conjunto con Argentina
en el paso Libertador", explicó Ibarnegaray, que hace dos semanas estuvo en
Valparaíso para elaborar el borrador del acuerdo con autoridades chilenas.
Para la primera quincena de marzo próximo se tiene previsto realizar el
cuarto ejercicio combinado.
Opinión
Walter
Nogales / Presidente de Cadepia
Nos está llegando sólo
basura
Hace varios años que la pequeña industria viene
pidiéndole a los gobiernos de turno, que se prohíba el ingreso de la ropa
usada a Bolivia. Está llegando solamente basura y desperdicios a nuestro
país. Hemos visto el cierre de cientos de nuestras empresas del rubro de la
confección, pero quizás antes no se sentía mucho porque exportábamos ropa
hacia Argentina, Paraguay, Brasil y algunos otros países. Pero ahora, que
esas fronteras se han cerrado para nosotros por los problemas económicos
internos que enfrentan, estuvimos pidiendo ayuda insistentemente a las
autoridades de gobierno. ¿Cómo reactivar económicamente el país si se está
cerrando la pequeña industria, que genera casi el 80% de la mano de obra
boliviana? El gobierno no se preocupa por cuidar las fronteras, ya hicimos
una serie de marchas para pedir que no ingresen más las prendas usadas a
nuestro territorio nacional. Nos dijeron que en algunos meses más eso sería
un hecho, pero no vemos nada hasta ahora y aún seguimos reclamando
insistentemente sin ningún éxito. Estamos cansados de tanto reclamar,
pareciera que hablar con el Estado es innecesario para nosotros. El negocio
de la ropa usada mueve millones de dólares y no es como piensa la gente que
sólo son pequeños negocios de gente pobre los que se dedican a esta
actividad Nosotros calculamos que se debe manejar alrededor de 30 millones
de dólares anuales en este comercio. Le pedimos a los gobiernos, incluso al
de Carlos Mesa, que de una vez por todas se deben cerrar las fronteras
bolivianas a este contrabando, que poco a poco está matando la industria
nacional. Además no se puede permitir que los bolivianos nos acostumbremos a
vestir la ropa que otros países descartan y que debiera ser repartida entre
la gente que se encuentra muy necesitada.
Entrevista
Porfirio
Challapa / Comisión Ropa a Medio Uso
El contrabando nos afecta a
todos
- ¿Comercializar la ropa usada es un negocio lucrativo?
- En este trabajo no se gana tanto como piensa la gente. Pese a ser profesor
de ciclo básico, me tuve que dedicar a la actividad del comercio, ya que no
encontraba un espacio para trabajar. Tengo tres hijos y esposa que mantener,
y el dinero que ahora gano me alcanza para sobrevivir modestamente.
- ¿Las prendas que venden no están contaminadas con ningún tipo de bacteria
o enfermedad?
- Antes no se pedía el certificado de fumigación de origen, pero ahora es
uno de los cinco documentos que nos exigen como requisito al momento de
ingresar al territorio nacional. Además, cada uno de los Servicios
Departamentales de Salud se encargan de controlar la calidad de la ropa
usada que es comercializada.
- ¿Cuánta gente se beneficia de este negocio?
- En todo el país hay más de 70.000 comerciantes de estas prendas de medio
uso, pero el beneficio se triplica cuando se considera el número de
familiares que cada uno tiene.
- ¿La ropa que ustedes traen para vender en el mercado Kantuta es de
contrabando?
- No se puede decir que toda la ropa que vendemos en el mercado de Oruro es
de contrabando, aunque tampoco no se puede negar la existencia de los
contrabandistas que son los que nos hacen quedar mal a todos los que
vendemos allí.
- ¿Cuánto dinero hace circular el negocio de la 'ropa americana' en el país?
- El negocio de la ropa americana en el país mueve alrededor de medio millón
de dólares mensuales pero la inversión para traer la ropa hasta el
territorio nacional también es significativa. Más de 8.000 dólares es lo que
cuesta ingresar alrededor de 200 fardos de ropa desde Iquique. Hasta esa
zona viajamos grupos de seis personas una vez al mes para aprovisionarnos de
mercadería.
Entrevista
J.Pablo
Ibarnegaray / Gerente Aduana Oruro
Oruro es el centro de
distribución
- ¿Cómo evolucionó la internación de ropa usada
hacia el país?
- En los últimos seis meses del pasado año hemos nacionalizado más de mil
fardos de ropa usada que ingresaron legalmente al país. El contrabando sigue
existiendo, negarlo sería tratar de tapar el sol con un dedo, pero el
control de la Aduana con la Policía en las fronteras está dando resultados.
- ¿Se venden prendas del contrabando en la feria de Kantuta?
- Oruro se convirtió en el centro de distribución de la ropa usada para todo
el país, pero también ingresan electrodomésticos, vehículos y otra
mercadería. Muchas seguramente son producto del contrabando, pero la
cantidad de vendedores al minoreo dificulta el control.
- ¿Es posible prohibir el ingreso de productos de este tipo al país?
- Esta actividad ha crecido tanto que ingresar en prohibiciones sería casi
imposible. La inmensa frontera que nos separa de Chile, hace que el control
en el ingreso ilegal de productos sea difícil. Se debe pensar en el alto
movimiento económico que se genera con estos productos. Hay que tomar
medidas inteligentes. Hay mucha gente involucrada en este negocio.
- ¿Se endurecerán los controles?
- En Oruro hubo algunas protestas de los comerciantes que están
acostumbrados a hacer mal las cosas. Lo que se quiere es controlar mejor el
ingreso de la mercadería que viene de la zona franca de Iquique.