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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 10, Febrero de 2004

INICIO ® En los puertos de Arica e Iquique se descargan los contenedores con ropa usada que es traída principalmente de los Estados Unidos. Allí hacen los fardos que venden en Oruro

Ropa usada mueve $us 500 mil al mes

En la cancha del mercado orureño Kantuta, desde las 5:00 se empieza a vender las prendas de medio uso. Cientos de comerciantes de todo el país viajan para comprar la mercadería. Hay más de 70.000 familias que se benefician con este negocio. Empresarios piden más control.


Christian Peña y Lillo H.
 

Sin importar el penetrante frío que se siente al caminar por las polvorientas calles de Oruro, los martes y viernes desde las cinco de la mañana, cientos de comerciantes llenan la cancha que está al lado del mercado campesino Kantuta, ubicado en la zona Norte de la capital folclórica boliviana. Allí, antes que el sol aparezca, se descargan miles de fardos de 'ropa americana', que luego serán llevados en grandes camiones hacia el interior del país.
EL DEBER visitó la feria de ropa usada orureña, el mayor punto de distribución de estas prendas a nivel nacional, que hace más de doce años viene generando pérdidas a los confeccionistas locales y ganancias a los importadores que traen la ropa desde los puertos chilenos de Iquique y Arica, principalmente.
A medida que pasa la mañana los minoristas abren los fardos y comienzan a vender todo tipo de prendas, que se venden hasta en un boliviano.
En los alrededores, varios camiones llenan sus carrocerías con los atadijos de camisas, pantalones, peluches, juguetes, frazadas, sábanas, chamarras y hasta zapatos, que saldrán a partir del mediodía hacia los mercados de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Sucre, Beni, Tarija y El Alto.
Los precios varían según la calidad y la cantidad que se comprará. Puede haber fardos que cuesten $us 40 y otros de $us 100. Los fardos son separados en los de primera, segunda y tercera calidad.
Estos grandes atadijos son enviados a las ferias internas de los departamentos, como es el caso de Santa Cruz, donde de lunes a viernes en diferentes puntos de la ciudad se puede encontrar gente comercializando estas prendas de medio uso.
Sofía Soliz, una transportista que lleva cinco años trayendo desde Oruro hasta nuestro departamento los fardos de ropa, dijo que el negocio ha decaído bastante con relación a las anteriores gestiones. La mujer, que cuando es necesario maneja su trailer para ayudar a su esposo, cobra por cada fardo que trae Bs 12.
"Generalmente cargo entre 100 y 120 atadijos de ropa y son 40 cruceños mis clientes fijos", comentó Soliz, que no quiso revelar las rutas que utilizan los camioneros para ingresar hasta Bolivia con la mercadería de contrabando, pero sí aseguró que ahora todos los comerciantes llevan consigo la póliza de sus compras para evitar inconvenientes con los agentes de Aduana.
El profesor Porfirio Challapa, presidente de la Comisión Nacional de Ropa a Medio Uso, recordó que el negocio de compra y venta de prendas usadas se inició hace más de 12 años con un grupo de 30 personas que se arriesgaron a invertir. "La mayoría éramos cochabambinos y orureños", agregó.
Según Challapa, de acuerdo al reglamento aduanero boliviano sólo se permite el ingreso de este tipo de mercadería por los puertos chilenos de Iquique, Arica y Tambo Quemado, aunque recordó que en algunas ocasiones los barcos llegan al Callao, un puerto peruano.
Desde allí la travesía para el ingreso a territorio nacional es larga y costosa. Según una estimación hecha por el dirigente, se gasta alrededor de $us 8.000 para traer legalmente hasta Oruro 200 fardos de ropa usada de primera calidad.
El 90% de las prendas que se venden en el país proviene de los Estados Unidos y sólo un 10% de países asiáticos. Para su legal internación se deben cumplir cinco requisitos esenciales y desaduanizar los fardos sólo en las aduanas internas de los departamentos de Oruro, Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.
Para el gerente regional de Aduana en Oruro, Juan Pablo Ibarnegaray, el mayor problema en la ciudad, que se ha convertido en el punto de distribución de ropa usada, electrodomésticos, vehículos y otros artículos, son los altos índices de contrabando que se registran a diario en torno a esa zona fronteriza.
Ibarnegaray reconoció que es imposible negar el gran negocio que ha generado la comercialización de la ropa usada en el país, aunque lamentó la competencia que significa para los confeccionistas de prendas bolivianas. "El contrabando existe, negarlo sería intentar tapar el sol con un dedo", afirmó. El negocio de la ropa usada mueve alrededor de medio millón de dólares al mes, según las estimaciones que hizo Challapa.

En Pisiga hay 80 agentes que controlan

Pisiga, el último puesto de control boliviano en la frontera antes de pasar a suelo chileno, cuenta con 80 efectivos del Control Operativo Aduanero (COA).
Estos uniformados deben controlar la extensa línea fronteriza que divide a ambos países por donde los contrabandistas se dan modos para burlarlos y meter todo tipo de mercadería a Bolivia.
De acuerdo con los funcionarios de Aduana, es muy alto el costo que significa mantener el número de efectivos en ese puesto fronterizo, ya que la alimentación, transporte y otros equipos imprescindibles para garantizar su trabajo significaron para el Estado nacional una inversión de aproximadamente 400.000 bolivianos en los últimos cuatro meses de 2003. Además de ello, los constantes enfrentamientos que deben enfrentar con los contrabandistas ha aumentado el riesgo para los agentes aduaneros asignados a esa zona fronteriza.
Frente a ello, los pequeños empresarios plantean que se cierre la frontera a las prendas de medio uso. Otros demandan que se destine más personal de control hacia esa zona a fin de proteger la producción nacional y no dejar abiertas las puertas al contrabando generando daños económicos a los confeccionistas legales del país.

Bolivia y Chile, unidos para controlar la ilegalidad

Dos planes simultáneos están siendo implementados por funcionarios de Aduana, para controlar el ingreso de productos hacia el país por la vía del contrabando.
Uno de ellos se ejecuta desde septiembre del año pasado y fue denominado, plan Fenik. Con esta estrategia se logró incrementar el número de efectivos del Control Operativo Aduanero (COA), que se tiene en el puesto fronterizo de Pisiga.
Juan Pablo Ibarnegaray, gerente regional de la Aduana en Oruro, dijo que pese a que actualmente hay 80 efectivos que están controlando constantemente que no pase mercadería de contrabando, "por mucho esfuerzo que se ponga, los agentes del COA nunca serán suficientes por la extensión de la frontera. Pisiga es un punto inmenso", agregó.
El otro plan, que según Ibarnegaray las primeras tres veces tuvo muy buenos resultados, consiste en la creación de los controles integrales entre las autoridades de Bolivia y Chile.
Este sistema de trabajo tiene como principal finalidad conseguir un adecuado cruce de información entre ambos países, sobre el tipo y cantidad de mercaderías que cruzan las fronteras para una verificación más estricta en las aduanas internas."Chile tiene experiencia en este tipo de trabajos”.
Por ejemplo, se llevan adelante acciones de control conjunto con Argentina en el paso Libertador", explicó Ibarnegaray, que hace dos semanas estuvo en Valparaíso para elaborar el borrador del acuerdo con autoridades chilenas. Para la primera quincena de marzo próximo se tiene previsto realizar el cuarto ejercicio combinado.

 Opinión

Walter Nogales  / Presidente de Cadepia

Nos está llegando sólo basura

Hace varios años que la pequeña industria viene pidiéndole a los gobiernos de turno, que se prohíba el ingreso de la ropa usada a Bolivia. Está llegando solamente basura y desperdicios a nuestro país. Hemos visto el cierre de cientos de nuestras empresas del rubro de la confección, pero quizás antes no se sentía mucho porque exportábamos ropa hacia Argentina, Paraguay, Brasil y algunos otros países. Pero ahora, que esas fronteras se han cerrado para nosotros por los problemas económicos internos que enfrentan, estuvimos pidiendo ayuda insistentemente a las autoridades de gobierno. ¿Cómo reactivar económicamente el país si se está cerrando la pequeña industria, que genera casi el 80% de la mano de obra boliviana? El gobierno no se preocupa por cuidar las fronteras, ya hicimos una serie de marchas para pedir que no ingresen más las prendas usadas a nuestro territorio nacional. Nos dijeron que en algunos meses más eso sería un hecho, pero no vemos nada hasta ahora y aún seguimos reclamando insistentemente sin ningún éxito. Estamos cansados de tanto reclamar, pareciera que hablar con el Estado es innecesario para nosotros. El negocio de la ropa usada mueve millones de dólares y no es como piensa la gente que sólo son pequeños negocios de gente pobre los que se dedican a esta actividad Nosotros calculamos que se debe manejar alrededor de 30 millones de dólares anuales en este comercio. Le pedimos a los gobiernos, incluso al de Carlos Mesa, que de una vez por todas se deben cerrar las fronteras bolivianas a este contrabando, que poco a poco está matando la industria nacional. Además no se puede permitir que los bolivianos nos acostumbremos a vestir la ropa que otros países descartan y que debiera ser repartida entre la gente que se encuentra muy necesitada.

 Entrevista

Porfirio Challapa / Comisión Ropa a Medio Uso

El contrabando nos afecta a todos

- ¿Comercializar la ropa usada es un negocio lucrativo?
- En este trabajo no se gana tanto como piensa la gente. Pese a ser profesor de ciclo básico, me tuve que dedicar a la actividad del comercio, ya que no encontraba un espacio para trabajar. Tengo tres hijos y esposa que mantener, y el dinero que ahora gano me alcanza para sobrevivir modestamente.
- ¿Las prendas que venden no están contaminadas con ningún tipo de bacteria o enfermedad?
- Antes no se pedía el certificado de fumigación de origen, pero ahora es uno de los cinco documentos que nos exigen como requisito al momento de ingresar al territorio nacional. Además, cada uno de los Servicios Departamentales de Salud se encargan de controlar la calidad de la ropa usada que es comercializada.
- ¿Cuánta gente se beneficia de este negocio?
- En todo el país hay más de 70.000 comerciantes de estas prendas de medio uso, pero el beneficio se triplica cuando se considera el número de familiares que cada uno tiene.
- ¿La ropa que ustedes traen para vender en el mercado Kantuta es de contrabando?
- No se puede decir que toda la ropa que vendemos en el mercado de Oruro es de contrabando, aunque tampoco no se puede negar la existencia de los contrabandistas que son los que nos hacen quedar mal a todos los que vendemos allí.
- ¿Cuánto dinero hace circular el negocio de la 'ropa americana' en el país?
- El negocio de la ropa americana en el país mueve alrededor de medio millón de dólares mensuales pero la inversión para traer la ropa hasta el territorio nacional también es significativa. Más de 8.000 dólares es lo que cuesta ingresar alrededor de 200 fardos de ropa desde Iquique. Hasta esa zona viajamos grupos de seis personas una vez al mes para aprovisionarnos de mercadería.

 Entrevista

J.Pablo Ibarnegaray / Gerente Aduana Oruro

Oruro es el centro de distribución

- ¿Cómo evolucionó la internación de ropa usada hacia el país?
- En los últimos seis meses del pasado año hemos nacionalizado más de mil fardos de ropa usada que ingresaron legalmente al país. El contrabando sigue existiendo, negarlo sería tratar de tapar el sol con un dedo, pero el control de la Aduana con la Policía en las fronteras está dando resultados.
- ¿Se venden prendas del contrabando en la feria de Kantuta?
- Oruro se convirtió en el centro de distribución de la ropa usada para todo el país, pero también ingresan electrodomésticos, vehículos y otra mercadería. Muchas seguramente son producto del contrabando, pero la cantidad de vendedores al minoreo dificulta el control.
- ¿Es posible prohibir el ingreso de productos de este tipo al país?
- Esta actividad ha crecido tanto que ingresar en prohibiciones sería casi imposible. La inmensa frontera que nos separa de Chile, hace que el control en el ingreso ilegal de productos sea difícil. Se debe pensar en el alto movimiento económico que se genera con estos productos. Hay que tomar medidas inteligentes. Hay mucha gente involucrada en este negocio.
- ¿Se endurecerán los controles?
- En Oruro hubo algunas protestas de los comerciantes que están acostumbrados a hacer mal las cosas. Lo que se quiere es controlar mejor el ingreso de la mercadería que viene de la zona franca de Iquique.

 

 

 

 

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