El mosaico de la salud de la región tiene un nuevo perfil
Espacio. Los hospitales de tercer nivel trabajan cama caliente por falta de camas
Roxana Escóbar N.
Salud. De contemplar sólo enfermedades transmisibles por vectores y no
vectoriales, la mayoría vinculadas a condiciones de pobreza, ahora hay males
crónicos no transmisibles además de sociales
Cambió el perfil del mapa epidemiológico del departamento. De doce
enfermedades transmisibles por vectores y no vectoriales (tuberculosis, malaria,
Chagas, fiebre amarilla, dengue, cólera, rabia humana, animal, sida, hantavirus
y la leishmania, entre otras), en su mayoría ligadas a condición de pobreza,
ahora, se han incorporado nuevas patologías crónicas no transmisibles. Entre
ellas figuran el cáncer de cerviz, diabetes, hipertensión arterial, obesidad.
Incluso hay un tercer grupo referido a los daños derivados del desarrollo
tecnológico y científico que afectan a la población igual que las ‘epidemias’.
Hablamos de la violencia con todas sus connotaciones: accidentes de tránsito,
consumo de drogas y alcohol, violencia intrafamiliar y otras que develan un
nuevo escenario sanitario.
En 2000, ya lo había advertido el director de vigilancia epidemiológica del
Ministerio de Salud en el anuario epidemiológico, Virgilio Prieto, sobre la
desventaja para el país de este nuevo escenario, puesto que hasta ese año no se
había logrado un control efectivo de las enfermedades transmisibles y mucho
menos vigilar daños crónicos y derivados del desarrollo.
Si bien no existen estadísticas oficiales de todo el país acerca de las nuevas
patologías, sólo estudios aislados, ya que no cuentan con un programa de
vigilancia específico, dirigido a disminuir la incidencia y encarar la
prevención, como sucede con las transmisibles, están reconocidas y alertadas
como problemas de salud pública por la Organización Panamericana de la Salud
(OPS); aunque todavía no son prioridad para el Estado Boliviano.
No obstante, la Unidad de Epidemiología incluirá a partir de este año dentro de
la vigilancia las enfermedades crónicas no transmisibles debido al aumento en
frecuencias y las consecuencias que éstas acarrean. Otra de las medidas
anunciadas es que el Ministerio de Salud ofrecerá insulina para las personas
diabéticas dependientes de escasos recursos.
Alfredo Calvo, consultor en desarrollo de políticas, sistemas y servicios de
salud de la OPS, advirtió que hay que prevenir a la población que si bien
existen condiciones vinculadas a la pobreza también están en los medios urbanos
patologías que tienen que ver con el desarrollo y por ende con los estilos de
vida.
¿Pero por qué o a qué se debe este cambio? le preguntamos al director de
Epidemiología de Santa Cruz, Roberto Tórrez. Creo que es un problema del
desarrollo de los países; aumenta la población, los vehículos y los instrumentos
tecnológicos. El progreso va emparejado de estos riesgos que el mismo ser humano
provoca, respondió Tórrez.
Prueba de ello, dijo, son los 16 suicidios registrados sólo en enero pasado y la
cantidad de denuncias de violencia intrafamiliar y a menores, al margen de los
que no se reportan, lo que demuestra que el perfil está en una transición de
males contagiosos y endémicos hacia males sociales.
Sin embargo, admitió que los nuevos cuadros no están cubiertos por el sistema de
salud pública porque no presentan el mismo impacto que las infecciosas y las
metaxénicas que provocan el elevado índices de morbi-mortalidad materna infantil
en el país.
Según Calvo, las enfermedades transmisibles dominantes en todos los países en
vías de desarrollo, entre ellos Bolivia, tienen como condicionante y factor
determinante la pobreza, sobre todo las vinculadas a los servicios básicos,
falta de agua potable, disposición de escretas, residuos sólidos y condiciones
deficientes de viviendas; pero además, la subnutrición y desnutrición.
Tórrez aclaró que la región con relación al resto del país, tiene los mejores
índices de mortalidad materna infantil y mejor esperanza de vida.
Menos recursos, menos supervisión
Con el recorte de un 7% al presupuesto nacional de salud, anunciado por el
Ministerio de Salud, se verán perjudicados los programas regionales. Se conoce
que el Ministerio de Hacienda rechazó los Bs 1.300.000.000 destinados a prevenir
enfermedades transmisibles. Con relación a los fondos que genera el Servicio
Departamental de Salud (Sedes), también sufrió un recorte de Bs. 2.500.000 a Bs
1.800.000. “Seguro que esto influirá en la supervisión de programas, menos
capacitación y lo que va a significar que tengamos la salud en más riesgo”,
precisó Fernando Gil, director del Sedes. No obstante, se mostró satisfecho
porque los POA de las redes de salud han mejorado, lo que significa que el
Municipio está invirtiendo en la promoción y prevención de la salud.
Chagas, dengue, tuberculosis y malaria son las más persistentes
No hay duda que esas cuatro enfermedades (Chagas, tuberculosis, dengue y
malaria), y en los últimos años la leshimania, son las que más preocupan no sólo
a la población, sino también a las autoridades por la elevada incidencia que
presentan.
Alberto Méndez, coordinador regional Sedes/OPS, explicó que hace diez años se
pensaba que estos males estaban en vías de ser controlados, sin embargo, eso no
sucedió. Por el contrario, han recobrado fuerza.
Por ejemplo, la malaria, según informe epidemiológico, está extendida en ocho
provincias del departamento de Santa Cruz.
El dengue, transmitido por el mosquito Aedes aegypti y que ha provocado tres
brotes epidémicos en la región por cepas virales del tipo I, II y III. La cepa
III ingresó a Bolivia en septiembre de 2002. Antes de este año, sólo circulaban
las cepas I y II.
Según las autoridades sanitarias, está difundido no sólo en la ciudad capital
sino también en las provincias. El pasado año se notificaron 4.861 casos como
posibles y de ellos se confirmaron 903 como dengue clásico. Mientras que con el
ingreso de la cepa III se produjeron 41 casos de dengue hemorrágico con cinco
fallecimientos.
Otra enfermedad importante por su capacidad discapacitante en la edad productiva
del hombre es el Chagas, que actualmente está atacando a ocho provincias
cruceñas, que en su mayoría están ubicadas en los valles mesotérmicos.
En los últimos años ha cobrado notoriedad la leshimania debido a la migración de
personas procedentes del interior a las áreas rurales donde desarrollan
actividades agrícolas. Se registraron 133 casos con lesiones entre cutáneas y
muco-cutáneas.
A diferencia de las anteriores, la tuberculosis registra entre 8 y 10 pacientes
por día. “Es el primer problema de salud pública, pero como no produce impacto
no hay sensibilidad de la comunidad como tampoco de las autoridades y
políticos”, aseguró el jefe del programa Tuberculosis, Segundo Guzmán.
A juicio de Méndez, este panorama se debe a que ha fallado la prevención y
promoción.
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