img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


EDITORIAL

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 09, Febrero de 2004  

>>    ¿Bolivia, país inviable?

El diccionario de la Real Academia Española explica que "inviable" es lo "que no tiene posibilidades de llevarse a cabo", y en una segunda y última acepción, referida a la medicina, dice: "Dicho especialmente de un recién nacido: que no tiene aptitud para vivir". Pues bien, empleando el término en forma figurada, personajes de la política nacional, investigadores, analistas, editorialistas, columnistas y otras numerosas personas, con respecto a la existencia de Bolivia, han sostenido no pocas veces que la "hija predilecta" del Libertador es "inviable".
Alguna vez comentamos el asunto y expresamos que no podíamos aceptar tan dolorosa conclusión. No, al menos, sin antes rebatir los argumentos que sustentan semejante sentencia y sin presentar batalla a los tantos contrasentidos que se producen en todos los ámbitos de la colectividad, dentro de las grandes y pequeñas instituciones, entre los sectores que cumplen diversas actividades, en definitiva, en todos los rincones de la nación, donde pareciera que estos contrasentidos están arraigados profundamente, ya forman parte de la idiosincrasia de los bolivianos y por consiguiente no hay razonamiento capaz de cambiarlos.
Lamentablemente así se está confirmando en los días presentes, los previos y los posteriores al mensaje del presidente Carlos Mesa, con actitudes para nada edificantes, muy por el contrario, destructivas, porque son de abierta insubordinación, de desacato a cuanta medida se quiere tomar en procura de mejorar la suerte del país y de su pueblo, o al menos para evitar que esta nave sin rumbo naufrague en las aguas tempestuosas batidas por sus propios y obcecados hijos.
Ahí están los poderosos transportistas a punto de paralizar a toda la nación, porque no consienten de ningún modo el alza de un centavo en el precio de los combustibles, que además, al menos en lo que hace a los propietarios de microbuses, aportan anualmente al tesoro público una suma ridícula, porque pertenecen al "Régimen Integrado". Ahí están los aún más influyentes industriales, comerciantes y empresarios en general, que no aceptan tributar un peso más, y ni hablar de esos negociantes que a veces son más opulentos, que se denominan "gremiales" y que se dan el lujo de pagar otra miserable gabela anual, amparándose en un engendro más creado hace muchos años que prohija, en el colmo de los males, el contrabando, que se llama "Régimen Simplificado". Ahí está, asimismo bajo el signo del contrabando, el negocio de la ropa usada (que tiene hasta una asociación con todas las de la ley), verdadero monstruo que tampoco tributa al Estado y que de paso le asesta un golpe mortal al gremio de la confección, uno de los que proporciona más fuentes de empleo.
En fin, ahí está la universidad pública velando armas para demandar del gobierno mayores recursos, siguiendo la vieja costumbre de pedir la aprobación total del presupuesto de cada una de las casas de estudios superiores del sistema, empero, sin rendir jamás cuentas de sus manejos amparándose en una autonomía con más virtudes que defectos.
He ahí a grandes rasgos pintada la posición de los diversos sectores de la actividad nacional, en momentos en que el Presidente de la República, les hace un llamado dramático para que contribuyan, al igual que toda la ciudadanía, en el empeño de cubrir el déficit fiscal que tiene al país con la soga en el cuello.
¿Cuál la respuesta? Como acabamos de explicar someramente, total oposición a ceder terreno, peor aún, aprestos para iniciar paros, marchas, bloqueos, en pocas palabras otra dolorosa convulsión social cuando la patria todavía no logró borrar las huellas sangrientas de anteriores jornadas.
Por eso reflotamos la pregunta que nos llena de angustia: ¿Bolivia país inviable?

Contáctese con nosotros: editorial@eldeber.com.bo

< Anterior^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2003, El Deber. Todos los derechos reservados.