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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 09, Febrero de 2004
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¿Bolivia, país inviable? |
El diccionario de la Real Academia Española explica que "inviable" es lo "que
no tiene posibilidades de llevarse a cabo", y en una segunda y última acepción,
referida a la medicina, dice: "Dicho especialmente de un recién nacido: que no
tiene aptitud para vivir". Pues bien, empleando el término en forma figurada,
personajes de la política nacional, investigadores, analistas, editorialistas,
columnistas y otras numerosas personas, con respecto a la existencia de Bolivia,
han sostenido no pocas veces que la "hija predilecta" del Libertador es
"inviable".
Alguna vez comentamos el asunto y expresamos que no podíamos aceptar tan
dolorosa conclusión. No, al menos, sin antes rebatir los argumentos que
sustentan semejante sentencia y sin presentar batalla a los tantos
contrasentidos que se producen en todos los ámbitos de la colectividad, dentro
de las grandes y pequeñas instituciones, entre los sectores que cumplen diversas
actividades, en definitiva, en todos los rincones de la nación, donde pareciera
que estos contrasentidos están arraigados profundamente, ya forman parte de la
idiosincrasia de los bolivianos y por consiguiente no hay razonamiento capaz de
cambiarlos.
Lamentablemente así se está confirmando en los días presentes, los previos y los
posteriores al mensaje del presidente Carlos Mesa, con actitudes para nada
edificantes, muy por el contrario, destructivas, porque son de abierta
insubordinación, de desacato a cuanta medida se quiere tomar en procura de
mejorar la suerte del país y de su pueblo, o al menos para evitar que esta nave
sin rumbo naufrague en las aguas tempestuosas batidas por sus propios y
obcecados hijos.
Ahí están los poderosos transportistas a punto de paralizar a toda la nación,
porque no consienten de ningún modo el alza de un centavo en el precio de los
combustibles, que además, al menos en lo que hace a los propietarios de
microbuses, aportan anualmente al tesoro público una suma ridícula, porque
pertenecen al "Régimen Integrado". Ahí están los aún más influyentes
industriales, comerciantes y empresarios en general, que no aceptan tributar un
peso más, y ni hablar de esos negociantes que a veces son más opulentos, que se
denominan "gremiales" y que se dan el lujo de pagar otra miserable gabela anual,
amparándose en un engendro más creado hace muchos años que prohija, en el colmo
de los males, el contrabando, que se llama "Régimen Simplificado". Ahí está,
asimismo bajo el signo del contrabando, el negocio de la ropa usada (que tiene
hasta una asociación con todas las de la ley), verdadero monstruo que tampoco
tributa al Estado y que de paso le asesta un golpe mortal al gremio de la
confección, uno de los que proporciona más fuentes de empleo.
En fin, ahí está la universidad pública velando armas para demandar del gobierno
mayores recursos, siguiendo la vieja costumbre de pedir la aprobación total del
presupuesto de cada una de las casas de estudios superiores del sistema, empero,
sin rendir jamás cuentas de sus manejos amparándose en una autonomía con más
virtudes que defectos.
He ahí a grandes rasgos pintada la posición de los diversos sectores de la
actividad nacional, en momentos en que el Presidente de la República, les hace
un llamado dramático para que contribuyan, al igual que toda la ciudadanía, en
el empeño de cubrir el déficit fiscal que tiene al país con la soga en el
cuello.
¿Cuál la respuesta? Como acabamos de explicar someramente, total oposición a
ceder terreno, peor aún, aprestos para iniciar paros, marchas, bloqueos, en
pocas palabras otra dolorosa convulsión social cuando la patria todavía no logró
borrar las huellas sangrientas de anteriores jornadas.
Por eso reflotamos la pregunta que nos llena de angustia: ¿Bolivia país
inviable? |
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