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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 08, Febrero de 2004

../20040208/images/sa9.jpgLogias truncaron liderazgos políticos regionales genuinos


Reunión. El miércoles pasado, por primera vez, dos ministros cruceños se reunieron con sectores en Santa Cruz


Guísela López R.

Ver infografía

Autonomía, un camino al poder

Críticas. Un analista en leyes, un ministro y un ex dirigente cívico, acusan a los grupos de poder económico de ser los responsables de que Santa Cruz no hubiese avanzado en la búsqueda de la supremacía política.

Desde la década de los 90 gran parte de ex ministros cruceños, que conformaron los diferentes gabinetes, surgieron del sector empresarial. Este gremio también produjo representantes para el Poder Legislativo. Sin embargo, ese protagonismo político es considerado insuficiente para un departamento cuya productividad gravita considerablemente en la economía nacional.
¿Por qué Santa Cruz no ha logrado obtener poder político pese a su desarrollo económico?
La respuesta es crítica y apunta a los grupos de poder económico que manejaron las instituciones cruceñas y que truncaron el desarrollo de liderazgos regionales genuinos. “En el pasado, las logias impidieron liderazgos naturales”, respondió el abogado constitucionalista Juan Carlos Urenda, quien considera también que el centralismo del sistema político fue otro factor que imposibilitó la formación de liderazgos políticos cambas.
El ministro de Participación Popular, Roberto Barbery, uno de los cuatro cruceños que conforma el gabinete del presidente Carlos Mesa, sostiene que la forma corporativa (de determinados sectores económicos) como se promovió liderazgos desde Santa Cruz, terminó distorsionando el ejercicio político. “En la mayoría de los casos, las personas que participan en política generalmente son promocionadas por grupos, en algunos casos formales y en otros clandestinos, como las logias”, precisó. Al mismo tiempo reconoció que hay un avance progresivo en la búsqueda del poder político desde el oriente.
Si bien no se refirió a las denominadas logias, el ex dirigente cívico, ex ministro de Estado y ahora representante de la Nación Camba, Carlos Dabdoub, también cuestionó el accionar del empresariado regional en la búsqueda de poder político. “Gran parte del empresariado solamente tiene una visión inmediatista, cortoplacista y exclusivamente monetaria. Ellos todavía no han diseñado un proyecto para tomar el poder, pero no en aras de beneficios propios, sino en busca de diseñar un nuevo país”, criticó.
Aunque le disgusta referirse al tema, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rubén Costas, no descarta que la tesis de Barbery y Urenda, responda a la realidad. “Puede ser que las logias hubiesen tenido algún efecto, pero no sigamos echándoles la culpa y satanizándolas”, apuntó.
El dirigente cívico no está de acuerdo con las afirmaciones que señalan que Santa Cruz no forma líderes políticos. “Hay gente interesada en deshacer liderazgos que están surgiendo, pero pese a ello, la región está produciendo valores”, aseguró.
Juan Carlos Urenda sostiene que en Santa Cruz ha prevalecido una generación que no planificó un debate sincero y con ideas opuestas. “Esa generación es callada, insensible y muy materialista. Pero creo que ante semejante crisis que vive el Estado va a reaccionar”, dijo esperanzado.
El reproche de Carlos Dabdoub cae directamente sobre los empresarios. “En vez de estar fijándonos en cuánto implica el impuesto al patrimonio, deberíamos estar pensando en cómo proyectarnos y en construir un país acorde a nuestras necesidades”, insistió.
El ex líder cívico también opina que la prensa local es destructora de liderazgos, aunque no quiso entrar en detalles sobre este concepto.
Oscar Ortiz, gerente de la Cámara de Industria y Comercio (Cainco), opina que el liderazgo cruceño emerge del sector empresarial porque no existen espacios laborales en la administración pública local. “Es un tema de oportunidad y sobrevivencia, a diferencia de lo que sucede en la sede de gobierno donde hay más posibilidades y una cultura de valorar lo que significa ser funcionario público”, precisó.
Los argumentos en los que fundamentan la demanda de mayor representación política para Santa Cruz, están sustentados en dos aspectos: por población (deberíamos tener mayor número de diputados en base a los habitantes, según el último censo, aquí está el 24,5% de la población boliviana), y por la gravitación económica de la región en el país (es el departamento que más aporta al PIB, con más del 30%). Además, tiene una superficie que representa el 34% del territorio nacional.
El Centro Boliviano de Economía (Cebec) y la Cainco, elaboraron un informe técnico que destaca el liderazgo productivo y competitivo de Santa Cruz en Bolivia. La región es líder en producción, desarrollo humano, comercio exterior, atracción de inversiones, aportes tributarios al Tesoro General de la Nación (TGN), cartera crediticia, empleo productivo y en los consumos de combustible, energía eléctrica y cemento, según ese documento que está sustentado en indicadores oficiales (INE, Censo 2001, PNUD y otras instituciones).
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hay dos factores que podrían favorecer a la consolidación, en el siglo XXI, de Santa Cruz como núcleo económico del país: las ventajas que permite su localización como centro de apoyo logístico, administrativo y técnico de las áreas más dinámicas de la economía nacional (gas y productos agroindustriales); las economías de aglomeración generadas por la concentración de servicios diversos en la ciudad de Santa Cruz y la aparición de un mercado importante de personas de ingresos altos y medios.
Pero las críticas se centraron en los motivos por los que Santa Cruz no ha logrado mayores espacios de poder político. Existen coincidencias en la legitimidad de esa demanda, aunque no en los argumentos.
Un analista político paceño, Álvaro García Linera, considera que en los últimos años (inicios del 2000) y a raíz del creciente desprestigio de los partidos y la emergencia de fuerzas políticas extraparlamentarias (movimientos sociales), las élites cruceñas ya no pudieron canalizar sus proyectos y necesidades, pririotariamente a través de los partidos y volvieron a reforzar sus acciones a través de organizaciones sociales, básicamente de tipo empresarial.
“Sin embargo, los sectores sociales más activos de Santa Cruz no han podido construir aún un liderazgo nacional. No hay una masa crítica intelectual, capaz de marcar el debate político y la inclinación de la opinión pública nacional”, precisó.
El presidente del Comité Cívico no duda en advertir que Santa Cruz agotará todos los medios para hacerse del poderío político. “El poder no se delega, no nos lo van a dar nunca, entonces lo vamos a tener que tomar”, sentenció. “Con capacidad, con madurez, con responsabilidad. Ojalá que sea así y no como en otras épocas, como La Paz, con una guerra civil”, rememoró el dirigente.
El gerente de la Cainco, Oscar Ortiz, opina que el aparato público nacional es demasiado grande y ni aún así existe participación cruceña en esas estructuras. “No sé si alguna vez en este país hubo un ministro de Hacienda cruceño. Parece que eso es reservado para gente que no nace en esta región”, observó. Acotó que la presencia de ministros cruceños en los diferentes gabinetes, no siempre garantiza beneficios para la región porque la mayoría de las políticas y medidas, se diseñan en niveles intermedios (viceministerios y direcciones nacionales), donde prevalece la presencia de funcionarios occidentales.
El abogado constitucionalista Jorge Asbún sustenta que el poder político se lo forja en base a la propuesta de ideas y que no se puede reclamar un liderazgo en términos jurídicos (exigir poder político argumentando el poderío económico).
Al respecto, el ministro Barbery opina que no se debe confundir la calidad (capacidad de liderazgo) con la cantidad (número de líderes). “Ese ejercicio, casi matemático, de suponer que la gravitación política está en relación a la cantidad de gente que participa en el gobierno, es un criterio equivocado”, subrayó.

En Santa Cruz hay mejor calidad de vida

El mejor índice de Desarrollo Humano de Bolivia lo tiene Santa Cruz según datos oficiales. Este indicador combina los índices del Producto Interno Bruto (PIB), alfabetización, escolaridad y esperanza de vida, por lo tanto es una región para vivir y trabajar.
De todas maneras, es necesario aclarar que Bolivia está en el puesto 114 de una tabla de 175 países estudiados (informe del PNUD de 2003). Sin embargo, el país está en el grupo de naciones con desarrollo humano medio, pese a su proximidad a los indicadores de aquellos con bajo desarrollo.
Según el censo de 2001 Santa Cruz tiene el menor índice de pobres en Bolivia (38%), frente a un 62% de no pobres. Pero ese 38% aglutina a más de 770.000 cruceños que viven en condiciones de pobreza, cifra superior a la población de Potosí y el doble de la Oruro y Tarija, 20 veces más grande que la de Pando y el 50% de la población de Cochabamba, según el análisis inmerso en un informe analítico de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco).

Es la región que más aporta al TGN

Santa Cruz es el distrito que más impuestos internos y gravámenes aduaneros recauda en el país. Ha tenido una evolución creciente en cuanto a su aporte a los ingresos fiscales, de 16% en 1998 a 30% en los últimos años.
Los aportes de la región, por concepto de impuestos internos y recaudaciones aduaneras, superaron los $us 460 millones en 2002 y eso constituyó más del 40% del total nacional. Eso también es equivalente a casi 6 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
También es el segundo departamento que más aporta en las recaudaciones de impuestos nacionales, con casi el 38% en 2002 (equivalente a $us 800 millones).
Asimismo, el 45% de las recaudaciones de la Aduana Nacional provienen de Santa Cruz. En este caso se toman en cuenta el Gravamen Aduanero (GA), IVA importaciones, ICE importaciones y el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados (IEHD).
Los indicadores también señalan a Santa Cruz como el departamento que más aporta al Producto Interno Bruto nacional, con casi el 31%. Está entre las 34 mejores ciudades de América Latina para hacer negocios y la región tiene un futuro promisorio.

 

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