Mueren 244 peregrinos en principal fiesta musulmana
Multitud. Cientos de miles de peregrinos musulmanes participan del ritual religioso que concluyó en una catástrofe
EFE. Dubai
Desgracia. Una avalancha humana ocurrida durante la lapidación del diablo
tiñó de luto la jornada. Alrededor de 250 personas resultaron heridas tras ser
pisoteadas por la multitud en el puente de Jamrat
La fiesta musulmana del sacrificio se tiñó ayer de luto con la muerte por
aplastamiento de al menos 244 personas en una avalancha humana en Arabia Saudí
durante la lapidación del diablo, uno de los últimos ritos de la peregrinación
anual islámica.
Según el ministro saudí para Asuntos de la Peregrinación, Iyad Madani, un número
similar de fieles resultaron heridos tras ser pisoteados por la multitud en el
puente de Jamrat, en la localidad de Mina, donde los peregrinos se reúnen para
tirar guijarros contra las tres columnas que simbolizan las tentaciones del
diablo.
Este enclave se ha convertido en uno de los puntos más conflictivos de la
peregrinación, pese a que las autoridades han ensanchado su paso para evitar
estos incidentes, que se repiten cada año.
Las fuerzas de seguridad se trasladaron al lugar para regular el tráfico de
peregrinos y restringieron los horarios de paso por el puente con el fin de
evitar las aglomeraciones, medidas que no han impedido que se repitan las
avalanchas que el pasado año se cobraron la vida de 14 personas.
Sin embargo, fue en 1990 cuando tuvo lugar uno de los peores accidentes, al
morir aplastadas en un túnel de la ciudad santa de La Meca un total de 1.426
personas de las 50.000 que se encontraban dentro, cinco veces el doble de su
capacidad.
En la lapidación del diablo, los peregrinos lanzan piedras desde el puente de
Jamrat que recogieron en la zona de Muzdalifa, vecina a Mina.
A la lapidación le siguió ayer, el sacrifico de corderos, camellos, vacas y
otros animales, que marca el final de la peregrinación y el inicio en todo el
mundo musulmán de tres días de fiesta, conocida como “Aid Al Adha” o “Fiesta del
Sacrificio”.
Más de 1.400.000 fieles han llegado a Arabia Saudí procedentes de unos 160
países para realizar la peregrinación a la ciudad más santa del Islam, La Meca,
junto a más del millón de peregrinos residentes.
Todo musulmán tiene prescrito realizar el “Hach” o peregrinación -uno de los
cinco pilares del Islam- al menos una vez en la vida, siempre que su salud y
situación económica se lo permitan.
La lapidación de satanás continuó pese a la tragedia
Horas después de que 244 peregrinos murieran, pisoteados o asfixiados, ayer
en Mina, cerca de La Meca, el ritual musulmán de la lapidación de satán, durante
el cual se produjo el drama, se reanudaba.
Los peregrinos, armados con piedras, se abalanzan hacia el lugar, donde se
encuentra el pilar de 18 metros de altura que simboliza al demonio y que deben
apedrear en el rito llamado Hadj.
“Lo que ha ocurrido no ha detenido el cumplimiento de los ritos del Hadj. Los
peregrinos siguieron llegando y pude apedrear a satanás”, declara Walid Faydalá.
Llegaron del extranjero 1,4 millones de peregrinos con autorización para
participar en el Hadj, los otros cientos de miles de fieles, sauditas o
residentes, suelen acampar en tiendas que luego bloquean las carreteras.
Al parecer, son esos “peregrinos ilegales” los causantes del drama al llevar con
ellos hasta el lugar sus efectos personales, obstaculizando la marcha de los
fieles, según el ministro de Peregrinaciones, Iyad Madani.
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