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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 31, Enero de 2004

La prehistoria del
DIARIO EL DEBER


Aunque la historia oficial indica que EL DEBER se fundó en 1953, el investigador Luis Enrique Rivero Coimbra encontró por casualidad un ejemplar de una publicación que lleva el mismo nombre fechada en 1907. Se trata de un semanario liberal de cuatro páginas, probablemente de propiedad de Horacio Ríos


Liliana Colanzi

 

Por pura casualidad, un politólogo e investigador descubrió que el diario EL DEBER es mucho más antiguo de lo que se creía. Hasta ahora, se pensaba que la fundación del periódico databa de 1953, por iniciativa de Lucas Saucedo Sevilla. Sin embargo, Luis Enrique Rivero Coimbra (29) descubrió inesperadamente un ajado ejemplar de 1907 en la hemeroteca de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm).
En 1999, Rivero buscaba datos para El espíritu de un siglo, una obra publicada por EL DEBER en 2000, que recopiló varios trabajos de investigación acerca del siglo XX. Entre los archivos de la hemeroteca de la Uagrm -que reúne periódicos desde 1864 y es una de las más completas de Santa Cruz- encontró un periódico amarillento, de cuatro páginas, muy deteriorado. Se trataba del número 13 de un semanario llamado EL DEBER fechado el 26 de agosto de 1907.

"Lamentablemente no dice quién era el dueño del periódico. Suponemos que se trataba de Horacio Ríos, uno de los más insignes políticos liberales de la época y diputado nacional", cuenta Rivero.
El envejecido ejemplar, al que le faltan varios pedazos, es hasta el momento el único testimonio disponible sobre el semanario. Se ignora la fecha exacta de su fundación y de su desaparición, aunque es muy probable que no haya sobrevivido más allá de un año. "Este tipo de publicaciones aparecía por cortos periodos. Eran pequeñas gacetillas, panfletos del partido. Cuando caía el partido o su líder, terminaba la publicación", explica el investigador. Generalmente el dueño del periódico también era el redactor.

Rivero remarcó que era frecuente que los movimientos políticos crearan medios de prensa para la difusión de propaganda. "Durante la Revolución de los Domingos, en 1891, ellos -los coroneles Domingo Ardaya y José Domingo Ávila- sacaron su periódico, que se llamó La Revolución", ejemplifica.
La publicación de 1907, que se presenta como 'semanario liberal' y se vendía a 10 centavos, posee un contenido claramente político, aunque presenta breves espacios para informaciones generales. Como corresponde a la época, el semanario EL DEBER traía los habituales avisos comerciales, algunos de los cuales son bastante curiosos: "Para evitarse pleitos, prevengo a todos que no pueden comprarle a don Andrés Mendoza el lugar llamado El Carmen, porque me pertenece", advierte uno de ellos.

1901. La calle Florida a principios de siglo XX. Santa Cruz de la Sierra estaba olvidada por el gobierno central. Fue la época en la que apareció el semanario

Una pequeña nota sobre la influenza (gripe), demuestra los estragos que producía esta enfermedad en la población cruceña: "Esta epidemia que se presentó benigna, va cambiando de carácter y produciendo numerosas víctimas. Si el mal tiempo sigue favoreciendo su desarrollo, tendremos que lamentar muchas pérdidas", señala el periódico.

La mayor parte de la publicación está dedicada a los perfiles de Benedicto Gotilla y Horacio Ríos, ambos candidatos a la primera y segunda Vicepresidencia de la República, respectivamente, en representación del partido liberal. Estos retratos son laudatorios, casi apologéticos, extensos y utilizan un lenguaje florido, más o menos de esta forma: "Nos proponemos trazar aquí algunos perfiles fisonómicos del señor Benedicto Goytia, con sinceridad, con buena fe; sin emplear en su retrato moral los coloridos calientes de la pintura flamenca y holandesa; sin incurrir en epítetos altisonantes, tan propios de escritores efímeros y deficientes..." Y así sucesivamente.

Al momento de hablar sobre el candidato rival, la prensa de la época tampoco se esforzaba en disfrazar su disgusto, lo que resultaba normal a principios de siglo. El ejemplar de EL DEBER le dedica una columna a Zacarías Salmón, candidato del partido conservador, promocionado en el diario rival La Industria. "La prensa oficial del Beni y Santa Cruz, continúa sosteniendo la candidatura del ciudadano Zacarías Salmón, pero con mala suerte y peor criterio", opina duramente EL DEBER. Y añade, con cierto sentido del humor: "Si bien puede ser un buen padre de familia y un mejor ganador de pleitos, no tiene condiciones de estadista".

VIDAS POLÍTICAS
Del coronel chuquisaqueño Benedicto Goytia, se sabe que fue senador y presidente de la Cámara de diputados -siempre apoyando al partido liberal-, además de hacer trayectoria diplomática como cónsul. Llegó a ministro de Relaciones Exteriores en 1908. Aunque no como periodista, Goytia estuvo vinculado a diferentes medios de prensa, en los que realizó inversiones; por ejemplo, participó en la creación del periódico paceño El Diario, que apareció en 1904 y pervive hasta hoy.
Por su parte, el abogado Horacio Ríos, vallegrandino nacido en 1949, figura en el libro Cruceños notables, de Hernando Sanabria Fernández. Alcalde por varios periodos y prefecto de Santa Cruz, diputado, senador y Ministro de Justicia durante el mandato de Eliodoro Villazón, ejerció también la cátedra de derecho y fue profesor de filosofía y literatura. Según consta en el semanario EL DEBER, creó el periódico La Ley, una de las publicaciones liberales más importantes del oriente boliviano. Y por extrañas coincidencias, está emparentado con la familia Rivero Jordán, que dirige hoy por hoy el periódico EL DEBER. Ríos falleció en 1932.

LIBERALES Y CONSERVADORES, POCAS DIFERENCIAS
La división entre liberales y conservadores tenía que ver más con razones económicas que ideológicas. "Se llamaban conservadores los que apoyaban la minería de la plata, representada por Chuquisaca. Los liberales eran los que defendían la economía del estaño; es decir, La Paz, Oruro y Cochabamba", apunta Rivero.
Los últimos años del siglo XIX fueron difíciles para Santa Cruz, signados por luchas federales que no triunfaron por falta de apoyo del mismo pueblo. En 1895, el precio internacional de la plata se desplomó, y por tanto el partido conservador, que defendía esta economía, perdió popularidad. Los liberales aprovecharon la circunstancia, alentaron el regionalismo paceño en contra del gobierno chuquisaqueño y consiguieron en 1899 trasladar la sede de gobierno de Sucre a La Paz. Sin embargo, esto le sirvió de poco a Santa Cruz, puesto que la medida solamente consiguió reafirmar el poder paceño, mientras que el oriente boliviano continuaba olvidado por el gobierno.
Es más, el partido liberal siguió una política muy parecida a la del conservador. Fueron los liberales los que, apremiados por la necesidad de construir un ferrocarril, firmaron en 1904 el Tratado de Paz con Chile que tanto se discute en la actualidad.
El pueblo cruceño en su mayoría prefirió durante muchos años a los liberales, aunque en 1896 votara casi unánimemente por los conservadores, porque el candidato a la vicepresidencia era el cruceño Rafael Peña. No obstante, si bien Santa Cruz era una plaza importante en cuestión de votos, no era tomada en cuenta en cuestión de representatividad.
Durante la época en que se publicó el semanario EL DEBER, la situación de Santa Cruz era crítica: en 1903 se había cedido la región del Acre a Brasil, la economía de la goma estaba en decadencia y los pedidos de construir un ferrocarril para conectar a occidente con oriente habían caído en saco roto.

PERIÓDICOS TRANSITORIOS
Es curioso constatar que, en una época en que Santa Cruz de la Sierra apenas sobrepasaba los 20.000 habitantes, los periódicos proliferaban con casi tanta insistencia como en la época actual. Entre 1901 y 1910, la ciudad tuvo más de diez periódicos. Rivero calcula que desde 1864 hasta el presente, Santa Cruz ha visto alrededor de 170 periódicos.
Entre los que se conocen de la primera década del siglo XX están El Porvenir, El Ciudadano, Vanguardia, La Abeja, El Trabajo, El Decálogo, El Eco de Bolivia, Esperanza, El Comercio, La Unión y El Oriente Boliviano.
Una constante de la prensa de aquel momento es el énfasis en las necesidades de la región, que permanecía relegada por el occidente del país. "Santa Cruz era una ciudad muy pobre en comparación con las ciudades de occidente. La población peleaba por tener alcantarillado, luz y agua", señaló Luis Enrique Rivero. Las protestas por la situación del oriente boliviano eran frecuentes en los periódicos.
En la Santa Cruz de la época, todos los periódicos se publicaban en la imprenta de Cayetano Daza y en la imprenta La Ley. EL DEBER utilizaba los servicios de esta última, puesto que pertenecía al partido liberal. Imprimir en aquellas antiguas imprentas debe haber sido un trabajo de titanes; las frases se armaban en cajas de tipos sueltos, palabra por palabra, y la máquina debía imprimir un lado de la hoja por vez. Por tanto, una imprenta corriente sacaba sólo cuarenta ejemplares por hora de un periódico de ocho páginas.
El politólogo señaló que no ha encontrado ninguna referencia sobre el semanario EL DEBER en los libros que ha consultado sobre la materia.
De esta forma, es difícil saber si Lucas Saucedo Sevilla se inspiró en aquella antigua publicación liberal para crear esta casa periodística o si la repetición del nombre es simple coincidencia. Lo cierto es que desde entonces, EL DEBER ha sufrido varias transformaciones. En 1953 aparecía dos veces por semana bajo el subtítulo de 'periódico independiente', pero al año siguiente -cuando el administrador y gerente era Mariano Saucedo M.- aumentó la frecuencia a tres veces por semana. El subtítulo cambiaría nuevamente en octubre de 1958 a 'periódico independiente y de informaciones', bajo la dirección de Alberto Lozada Cuéllar, que fue exiliado en 1959, a causa de su participación en las luchas cívicas.
La 'segunda época' de EL DEBER comenzó en 1965, cuando Pedro Rivero Mercado asumió la dirección y cambió nuevamente el subtítulo por 'Diario Mayor', que permanece hasta hoy.

 

 

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