Médicos se contradicen ante el fiscal
Esperanza. Fátima Soria quiere que Karla Lorena (11) vuelva a ser la misma
Elizabeth La Fuente
Negligencia. El otorrino y el anestesista se
pasan la bola. La madre pide justicia. Se habilitó una cuenta
Los médicos Alberto Peña Montaño,
otorrinolaringólogo, y Marcos Ortiz Peña, anestesista, dijeron su verdad ante el
fiscal de la división Menores de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Saúl
Peñaloza, sobre lo que pasó en el quirófano el pasado 10 de diciembre cuando
operaron a la menor Karla Lorena Guzmán Soria (11) que se encuentra desde ese
día en terapia intensiva con diagnóstico reservado en la clínica Santa María.
Cada uno respondió por separado las preguntas del representante del Ministerio
Público por más de una hora acompañados de sus abogados respectivamente. También
estuvieron presentes en el interrogatorio, que fue a puerta cerrada, los
representantes de la parte acusadora Alejandro Colanzi y Patricia Paniagua.
“Ambos cayeron en una serie de contradicciones como por ejemplo que la niña
salió despierta de la operación cuando los informes médicos dicen lo contrario”,
señaló Colanzi a tiempo de indicar que en las próximas dos semanas serán
interrogadas todas las personas involucradas en la operación. Estima que después
de las declaraciones que serán anexadas al cuadernillo del caso junto a la
historia clínica de la menor, el fiscal tendrá los elementos suficientes para
hacer su imputación. Para mañana fue citado a declarar Jorge Urenda, director de
la clínica Santa María.
Ninguno de los médicos quiso hablar con la prensa, de hecho salieron
resguardados por sus familiares y abogados que atropellaron a los periodistas
para impedir que los micrófonos y grabadoras se acerquen a la boca de los
acusados. Antes de salir del edificio de la PTJ, la madre de la menor, Fátima
Soria, insultó y golpeó a Peña mientras le mostraba la foto de su hija y le
decía que quería que le devuelva a su hija sana como ella se la entregó.
Emilio Peña, abogado y hermano del otorrino, dijo que fue un accidente humano lo
que ocasionó el estado de la niña. “Lo que pasa es que el metabolismo es
cambiante en las personas. Ella estará bien cuando elimine las toxinas de su
cuerpo”, explicó el jurista.
Entretanto, la madre de la niña pidió con lágrimas en los ojos justicia, además
de ayuda económica para que pueda trasladar a Karla Lorena al exterior. Este
viernes llegará desde Argentina el director de la clínica Flemin para examinar a
la pequeña.
Sus familiares han abierto una cuenta en el banco Santa Cruz para las
donaciones, el número es 1000-2062-1968673.
Marcos Leandro Ortiz Peña / Anestesista
«No sabía de su
alergia»
- ¿Qué día y a qué hora empezó su trabajo?
- Fue el 10 de diciembre a las 7:00 de la mañana. Yo llegué me cambié de ropa
para ingresar a quirófano. Luego, llegó la niña acompañada de su madre con la
hoja de admisión de la clínica. A esta señora la noté nerviosa y le dije que yo
trabajaba con niños. Le pregunté a la madre si alguna vez fue intervenida
quirúrgicamente la menor o si presentó alguna vez alergia a algún medicamento o
si tenía algún familiar alérgico y me respondió que no. Luego entramos al
quirófano con la menor, le hice la preanestesia, a las 7:20 coloqué la anestesia
combinada venosa e inhalatoria y cuando hice todo eso le indiqué al cirujano que
empiece. Él comenzó a sacar los adenoides y luego sacó las amígdalas una por
una.
- ¿Aproximadamente a qué hora la niña entró en crisis y qué hizo usted para
revertirla?
- Todo transcurría normalmente cuando el cirujano sacó la segunda amígdala,
procede hacer la hemostasia con una sustancia de sulfato de bismuto. Entonces,
el doctor Peña abre la boca y dijo que esperemos un rato y cierra la boca de la
paciente, hasta ese momento estaba el oxígeno en 96 y 98. Luego de un rato el
cirujano abrió la boca y este me dijo que la sangre estaba oscura, entonces le
dije que íbamos a revisarla, pero el oxígeno estaba en 96 y detecté un espasmo
que no me permitía ventilar los pulmones. Lo que hice fue un tratamiento
aplicando corticoide y al no mejorar el cuadro apliqué la adrenalina. Mejoró el
cuadro en oxigenación y la menor salió con una taquicardia, se llamó al
cardiólogo, al terapista y al neurocirujano
- ¿En la operación la niña presentó un signo físico de alergia?
- Sí, había un cuadro alérgico en el cuello óseo en el tórax.
-¿Hasta qué hora estuvo la menor en el quirófano?
- La atendí hasta las 13:00, vi la tomografía y el diagnóstico era edema
moderado
- ¿Ha seguido la historia clínica de la menor?
- Yo la he seguido de cerca, no como médico tratante y he estado en todo
momento.
- ¿Le mostraron el electrocardiograma y el examen antialérgico?
- Todos los exámenes son responsabilidad del médico tratante y este dijo que
todo estaba en orden. Es él quien decide y dijo que estaba bien. No es norma
hacer la prueba antialérgica, no sospechaba y tampoco nadie me lo advirtió.
Ángel Alberto Peña Montaño /
Otorrinolaringólogo
«La niña no tuvo un paro cardiaco»
- ¿Quiere prestar su declaración informativa?
- Sí. El 8 de diciembre va la mamá de la niña de nombre Karla Lorena a mi
consultorio, y fue por el seguro de la clínica Santa María Plan Plateado, me
indica que su niña necesitaba una cirugía de adenoides mostrándome una
radiografía a sugerencia de un dentista porque tenía una deformación en la
arcada dentada superior. Yo examiné a la niña y encuentro un paladar en ojival
(hueco) y una hipertrofia de las amígdalas. Le sugiero a la señora que para
mejorar su respiración necesitaba que se le extirpen las amígdalas y la mamá
aceptó, indicándome que la cirugía se realice lo más antes posible. Viendo esta
patología le hice un comentario, que los niños presentan una apnea del sueño que
produce ronquido y pueden parar de respirar cuando duermen y que afectaba al
cerebro por la falta de oxigenación. Entonces, la mamá me pregunta qué hay que
hacer y le pedí análisis de rutina, además le consulté si la menor tenía alguna
alergia y ella me respondió que no. El 9 de diciembre vuelve con los resultados
de los análisis en los cuales no se encuentra ninguna anormalidad, los exámenes
eran normales. Marcamos la cirugía para el 10 de diciembre a las 7:00 en la
clínica Santa María y que la menor se presente en ayunas. Ese día entro al
quirófano y encuentro a la menor con monitor y oxímetro de pulso y le pregunto
al anestesista si todo estaba bien y este me respondió que todo estaba perfecto.
A las 7:30 empiezo a retirar el adenoide, pongo el tapón y empiezo a retirar las
amígdalas. Al retirar las gasas noté que había unas gotas de sangre oscura y
miramos los dos que la frecuencia cardiaca estuviere normal y la saturación del
oxígeno marcaba 96%. Agarro una nueva gasa y aspiro la sangre que había cuando
sonó la alarma del oxímetro que baja a 76%. La niña tenía un color rojo en el
cuello y tórax y Ortiz le inyectó midrocortisona. La cirugía terminó a las 8:00,
la niña estaba peleando con el tubo porque estaba despertando en terapia
intensiva. Se le aplicó manitol para prevenir un edema cerebral. En ningún
momento la niña tuvo un paro cardiaco.
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