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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 28, Enero de 2004

La medalla del Presidente

El día domingo 25 de enero se publicó en la revista Extra de EL DEBER el artículo ¿’Y dónde está la medalla del Presidente?’, firmado por Wilfredo Landa Alcoreza. Creo indispensable hacer algunas precisiones en torno al mismo.
La medalla otorgada por la Asamblea al Libertador fue encargada en 1826 a joyeros de Chuquisaca por el entonces prefecto de ese departamento, Mariscal Andrés de Santa Cruz, que años después (1831) la recibió del Congreso de Bolivia en honor a sus méritos como gobernante. Al morir Bolívar en 1830, la había legado al país. En 1839 la joya le fue arrebatada por la fuerza a la esposa del Mariscal de Zepita, doña Francisca Cernadas y convertida en símbolo presidencial por el presidente Velasco, mediante norma legal de ese mismo año.
La medalla no fue lucida por 177 mandatarios como dice el autor de la nota, por la sencilla razón de que Bolivia no ha tenido esa cantidad de presidentes, sino sólo 63. El Presidente Mesa es el sexagésimo tercer mandatario del país.
Lamentablemente, el señor Landa ha multiplicado por tres el número de presidentes.
La última tasación de la medalla se hizo el 23 de enero de 2002, por encargo del presidente Quiroga. Esa tasación que se encuentra en el Palacio Quemado, coincide totalmente con la de 1926 y confirma que entre ambas fechas no se perdió absolutamente nada, salvo pequeñas chispas de brillante de los laureles, de menos de 0,10 kilates cada una, probablemente como producto de la manipulación de la joya.
En consecuencia, no es evidente que las piedras y adornos no sean los mismos que antes de 1926. Lo son. En la tasación de 1926, se ratifíca que de las cinco piedras de la parte superior, cuatro son diamantes y una es cuarzo, lo mismo que otras tres piedras del rozón (que tiene 24), pero los tasadores estiman, por el corte, que los cuarzos fueron colocados en la medalla original de 1826. La cadena original era corta porque la medalla fue diseñada para lucirse en el cuello y no en el pecho como ahora, por eso se le había añadido una cadena de fantasía.
En 2002 se encargó la prolongación de la misma en 34 centímetros, idéntica a la original y de oro de 22 kilates, con un peso adicional de 66 gramos, que es la cadena que hoy acompaña a la medalla. El valor de la joya, de acuerdo a la tasación de 2002 es de $us 284.815,20, casi seis veces mayor que el mencionado por el autor del artículo.
Para tranquilidad de don Wilfredo Landa y del país, la medalla se encuentra físicamente en una bóveda del Banco Central de Bolivia.
 


Oswaldo Candia / Director de Informaciones de la Presidencia de la República

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Me parece la ‘tuti’

No me opongo a que alguna de las arterias de nuestra capital lleve el nombre de Max Fernández, sin embargo, me parece que es la ‘tuti’ la forma en que los hermanos Fernández continúan haciendo lo que quieren. ¡Jóvenes, maduren por favor! Más que calles, lo que honra la memoria de su padre son sus acciones y les aseguro que no están haciendo más que mancillar su herencia familiar y enterrar su futuro.
Christian Marusic/Santa Cruz

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