En 2005 se restaurará el templo de San José
Complejo. El templo de la capital chiquitana fue el único construido en piedra. Es una atracción turística
Pablo Ortiz
Conservación. Es el último complejo misional jesuítico que queda por
recuperar. Durante este año se realizarán trabajos en el retablo y prepararán el
proyecto. El Plan Misiones está a cargo de la obra
La última misión jesuítica que queda por restaurar rejuvenecerá en 2005. El
Plan Misiones se encuentra elaborando un proyecto de restauración que esperan
poner en marcha a partir del próximo año. Este documento, incluye el rescate de
todo el conjunto misional, obra que trató de realizar Hans Roth, pero problemas
externos le impidieron concluirla antes de su muerte.
Mary Betty Boland, directora ejecutiva del Plan Misiones, explica que a partir
de marzo se iniciarán trabajos de prospección arqueológica, que permitirán
evaluar la condición actual de los cimientos del complejo, que incluye el templo
y la bóveda o colegio jesuítico.
Además, este año se iniciará un trabajo en la restauración de los retablos y de
algunos bienes muebles. El costo aún no está calculado, pero se estima que
requerirá muchos más recursos que la obra realizada en Santa Ana de Velasco ($us
600.000), ya que se trata de un complejo mucho más grande, equiparable en
extensión a la catedral de Concepción.
La intención del Plan Misiones, organización que agrupa a la Cooperación
Española, Mancomunidad Chiquitana y la Iglesia, es sumar apoyos institucionales
e involucrar a profesionales de todo el país para viabilizar la obra.
Durante las semanas pasadas, un equipo de la Universidad de Cuyo (provincia de
Mendoza, Argentina), realizó un trabajo de fotogrametría en la bóveda. La
técnica, que consiste en fotografiar de forma especial todo el edificio,
permitió comprobar que el conjunto religioso se encuentra en un buen estado de
conservación, para ser una obra realizada en el siglo XVIII. Además, encabezados
por la historiadora en artes Silvia Benchimol, lograron identificar ocho capas
de pinturas en las paredes del colegio, de las cuales cuatro contienen pintura
mural.
La profesional argentina sugiere que se muestre los diferentes períodos
muralísticos de la construcción, para respetar el legado histórico del edificio.
“Hasta la última capa de pintura del edificio, que es latex, forma parte de su
historia y debería ser expuesta al público”, dijo Benchimol.
La capacidad constructiva jesuítica
Para Silvia Benchimol, catedrática de la Universidad de Cuyo, trabajar en
Chiquitos fue comprobar la pericia de los jesuitas. Los sacerdotes de la
Compañía de Jesús no sólo debían ocuparse de las almas de los indígenas de la
zona, sino construir algo tangible para fundar la congregación. Y el colegio
misional de San José es una prueba de ello. En su opinión, se trata de una obra
única, distinta a las demás construcciones coloniales de América Latina, tanto
por las técnicas utilizadas como por su ornamentación.
“Si el complejo aún está en pie, no es porque el hombre lo ha conservado, sino
porque los jesuitas lo construyeron muy bien”, dijo Benchimol. Acotó que ha
verificado que la tierra seleccionada y la cocción de las piezas ha sido la
correcta, lo que ha permitido que la obra no corra demasiados peligros. La
historiadora del arte es parte de un convenio entre el Plan Misiones y la
Universidad de Cuyo para compartir experiencias en el campo de las
restauraciones.
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