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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 27, Enero de 2004
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Ayudemos entre todos a superar el déficit fiscal |
Al margen de a quién corresponda la responsabilidad del gran déficit fiscal
que en estos momentos se yergue en amenaza grave para la estabilidad económica y
financiera del país, lo cierto es que aquel plantea un reto que debe asumir, sin
excepción alguna, el conjunto de la sociedad boliviana.
Sabemos ya que las fallas de la capitalización de las empresas del Estado y las
medidas colaterales de este programa dejaron al TGN tal como está ahora, casi
exangüe y a punto de declararse en quiebra técnica. El rendimiento impositivo de
las empresas capitalizadas ni se aproxima siquiera al monto que percibía el
Estado por concepto de transferencias directas, cuando era dueño del petróleo,
gas, ferrocarriles y comunicaciones. Tras alzar las manos frente a la presión
social, Gonzalo Sánchez de Lozada cargó al TGN el pago de las rentas a los
jubilados del viejo sistema de pensiones, obligación que a los pocos años
duplicó la deuda interna, en cuyas cuentas las cifras en rojo seguirán en
ascenso.
La verdad es que como país nos la veremos negra si en estos momentos la
cooperación multilateral o bilateral omiten la asistencia financiera que
requerimos para nivelar nuestras cuentas de ingresos y egresos. Son bastante
claras las señales que, además, nos manda la comunidad internacional para que
aportemos con nuestro propio sacrificio al esfuerzo que ella realizará para
ayudarnos a cerrar brecha tan riesgosa. Sobre todo los órganos de la cooperación
multilateral son muy específicos cuando aluden a las medidas que debemos tomar
para que nuestros ingresos se incrementen al nivel que juzgan necesario en
calidad de contraparte a la ayuda que recibiremos.
El debate sobre la vías para alcanzar el objetivo omite un punto crucial de la
cuestión que es la universalización del régimen tributario. Este actualmente
comprende sólo a un pequeño porcentaje de la población que trabaja y produce
para el mercado interno e internacional. Pero también hay un grueso sector que
desde el frente de la informalidad hace lo mismo pero sin darle un céntimo al
TGN por concepto de impuestos, acogido como está a un régimen de excepción que
debe ser revisado a fin de que pasen a formar parte de la masa tributaria
cuantos hacen plata disfrazados de feriantes pobres en barrios humildes.
Corresponde también ir a una restricción más drástica del gasto corriente. Debe
hacerse esto no sólo en la administración pública sino igualmente en los poderes
Legislativo y Judicial. Conviene que diputados y senadores, así como magistrados
de la Corte Suprema de Justicia, Consejo de la Judicatura y Tribunal
Constitucional, recorten sus dietas y sueldos, restringiendo al mínimo su
presupuesto para viáticos, bagajes, celulares, gasolina, vehículos, etc.
El gobierno debe dar el ejemplo. Urge que frente al déficit fiscal le marque la
ruta al Legislativo y Judicial, espacios en los cuales es manifiesta la
reticencia al sacrificio compartido. Si la población se sacrifica en aras de la
estabilidad, el aporte mayor debe corresponder a los de arriba y no a los de
abajo. |
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