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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 24, Enero de 2004
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Más rigor preventivo en la lucha anticorrupción |
No hace poco se dio a conocer que el gobierno de los Estados Unidos asistirá
a Bolivia con 7,9 millones de dólares para programas de lucha contra la
corrupción durante un periodo de cinco años a partir de la fecha. En conferencia
de prensa que contó con la asistencia del propio Jefe de Estado, la delegada
presidencial en dicho campo anticipó que con esta colaboración se organizarán y
capacitarán equipos especializados anticorrupción en el Ministerio Público y la
Policía Nacional.
Los recursos servirán también para reforzar la capacidad institucional de las
entidades encargadas de investigar, procesar y sancionar actos de corrupción,
así como impulsar el control social. El primer desembolso, a recibirse de
inmediato, será por un monto de 2,5 millones de dólares.
En consecuencia, el país dispondrá de los recursos necesarios para seguir
avanzando en el combate a mal tan ominoso. Si se analiza lo hecho hasta ahora,
se llega a la conclusión de que el acento principal recayó más en la
investigación, para fines represivos, que en la prevención. Lo aconsejable es un
pleno equilibrio entre una y otra fase. Que se indague implacablemente por todos
los medios posibles cuanto acontezca en el manejo de los bienes y recursos del
Estado, pero que a la vez se encare la cuestión con riguroso e idóneo criterio
preventivo. Esto último es asociable tanto a reajustes en las normativas de
control y fiscalización cuando a sistemas de trabajo y atención al público en
las reparticiones del Estado. Lo primero implica el establecimiento de controles
simultáneos al gasto o ejecución presupuestaria. Ellos deben ser lo
suficientemente idóneos como para impedir el desvío de fondos de cuentas
fiscales a privadas, como lamentablemente vinieron haciendo muchos corruptos en
los gobiernos pasados. Urge consignar en la Ley Safco un mecanismo en tal
sentido. De esta manera, se puede parar a la corrupción de rango medio que se
aprovecha de la circunstancia de que nadie vigila para robarle al Estado.
La receta del control social es la más adecuada contra la corrupción de rango
mayor o millonaria . Como aquel brilla por su ausencia en el actual régimen de
licitaciones para la adquisición de bienes o contratación de obras para el
Estado, las coimas por más de seis dígitos son siempre posibilidad más o menos
segura para los corruptos. Así lo confirma la serie de negociados que
trascendieron a la opinión pública sin que la mayoría de sus autores hayan sido
hasta ahora penalmente castigados. La Delegada presidencial contra la corrupción
debiera dar a conocer sus puntos de vista respecto a la forma de establecer
dicho control social. En todo caso, que lo haga lo más rápidamente que pueda,
pues estamos ante algo que ya no admite más esperas y dilaciones.
La ayuda recibida de los Estados Unidos podría servir también para financiar el
establecimiento de modernos sistemas de trabajo en las diferentes reparticiones
de la administración estatal. Urge informatizar la atención al público a fin de
eliminar la manualidad, los pasos y las colas que le sirven de alero a la
corrupción con mira en la coima. Urge que sobre este particular la delegada
presidencial en la lucha contra la corrupción conciba y ejecute planes que los
ponga en acción, con carácter prioritario.
Porque en la lucha contra la corrupción, casi siempre, la prevención rinde mucho
más que la represión. |
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