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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 22, Enero de 2004
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Prepararnos para un eventual retorno al mar |
No cabe duda alguna que la cuestión marítima boliviana asume en estos
momentos una dimensión multilateral como nunca antes la tuvo hasta el presente.
Ahora son los más influyentes miembros de la comunidad internacional, con
Estados Unidos y naciones europeas a la cabeza, que instan al gobierno de Chile
a avenirse con Bolivia en una fórmula que ponga punto final al conflicto en
términos de cesión de una franja territorial. Así el país volverá a la costa del
Pacífico que le arrebató Chile en la guerra de 1879.
Chile tiene que vérselas con una presión internacional que aumenta en la medida
en que pasan los días para acceder a la demanda marítima boliviana.
Entre tanto, no sólo en el propio Chile, sino también en Perú, tal como lo
destacan los medios de comunicación social, aumenta el número de gente que
contemporiza o apoya la causa boliviana. Parece que dentro de poco en ambas
naciones surgirán condiciones políticas adversas a las posturas estatales
clásicas respecto a la cuestión marítima boliviana. Chile y Perú se verán
obligados a encarar la cuestión desde una perspectiva menos exegética. Dejarán
de atenerse a la letra muerta de los tratados, particularmente de aquel de 1929,
para abrirse hacia Bolivia en una proyección de trilateralidad que acaso nos
conduzca a un acuerdo conjunto y satisfactorio para las tres partes. No debe
olvidarse que Chile necesita de Bolivia para conectar sus exportaciones con el
Atlántico y Perú con el Río de la Plata, por lo que les urge un acuerdo de
integración trinacional, del cual es inseparable la cuestión marítima.
Es en la perspectiva citada que Bolivia debe prepararse para un eventual retorno
soberano al Pacífico, por mucho que este epílogo no se produzca en el plazo
mediato, lo cual es más que probable. Avenirnos con Chile y Perú nos exigirá
todavía un largo y quizás accidentado proceso. De todos modos, el día llegará y
para entonces Bolivia tendrá que estar absolutamente preparada para sacarle los
réditos debidos a un puerto soberano sobre el Pacífico.
Actualmente, uno de nuestros principales problemas guarda relación con la ya
crónica desventaja del bajo índice de competitividad de las exportaciones
bolivianas. No pocos de los productos que sacamos al Pacífico, Río de la Plata o
Atlántico, nos resultan mucho más caros que los similares exportados por países
vecinos o de la región. Los obstáculos geográficos se dan la mano con la
inexistencia de infraestructura vial o ferroviaria suficiente e idónea para que
así sea. Muchas regiones productoras están casi desvinculadas de las vías
troncales de conexión a las rutas de acceso a los puertos marítimos. En su
mayoría disponen sólo de caminos precarios que se despedazan o inundan en cada
estación lluviosa. Carecimos de políticas estatales continuadas e idóneas para
que desde el frente infraestructural, tanto vial como ferroviario, se garantice
plena competitividad a las exportaciones bolivianas frente a la competencia
extranjera.
Consecuentemente, de poco nos serviría un acceso directo y soberano al Pacífico
si respecto al puerto que obtengamos no contamos con una buena infraestructura
de conexión vial y ferroviaria.
Menos mal que disponemos del tiempo necesario para poner orden en la casa. Es
decir, para garantizarle a todas las regiones del país una llegada rápida,
segura y competitiva al Pacífico.
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