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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 18, Enero de 2004
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Campaña informativa contra el dengue |
Santa Cruz está amenazada por el dengue hemorrágico y sus posibilidades de
controlar el mal son extremadamente limitadas. Dentro de la penuria fiscal que
castiga al país, en el departamento faltan los recursos necesarios para
financiar una acción integral que comprenda capacitación de personal en tarea
tan especializada, así como para labores de eliminación de criaderos y
fumigación de áreas infestadas.
Cabe recordar que el dengue es una enfermedad infecciosa que propaga el mosquito
conocido como aedes aegipti cuyos criaderos son recipientes que almacenan agua,
huecos de los árboles, charcos de agua inmóvil, bloques de construcción y
basura, entre otros. A la larva del mosquito le bastan algunas horas para brotar
de estos vectores e invadir casas y otros espacios en busca de sus víctimas.
Lo hace generalmente en horas de la mañana y la tarde. La forma más grave de la
infección es el dengue hemorrágico, cuyos síntomas son fiebre súbita, dolor de
músculos y articulaciones, huesos, cabeza, salpullido en la piel, sangrado de
encías, sudoración y fatiga extrema. Algunas personas fallecen días después de
contraer el mal.
Una última encuesta de infestación larvaria detectó los lugares de mayor
incidencia en la capital. Se trata de zonas urbanas donde el índice de
infestación oscila entre el 8% y el 33%. Se encontró que en 10 de cada 100 casas
hay larvas del mosquito transmisor del mal. Alarmante, el dato, porque demuestra
que en la mayoría de los hogares existen criaderos de mosquitos que no se
destruyen por desidia o, lo que es más probable, por falta de información sobre
el tema.
En consecuencia, conviene que las respectivas autoridades departamentales
conciban y pongan de inmediato en ejecución una campaña informativa que enseñe a
los vecinos cuanto hay que hacer para acabar con el mosquito portador de la
fatal enfermedad. Consideramos absolutamente necesario, además, que esa campaña
aliente formas de acción vecinal en dicha dirección. Ello debe coordinarse con
la Federación de Juntas Vecinales. Poco probable que los habitantes de los
diferentes barrios de Santa Cruz se nieguen a participar en jornadas colectivas
de eliminación de criaderos del mosquito. Lo harán gustosos en resguardo de la
salud y la vida de los miembros de su familia, plenamente convencidos de que hay
que hacer cuanto se pueda para protegerlos contra los riesgos inherentes a un
brote del dengue hemorrágico en la ciudad, de magnitud igual o peor todavía al
que ya se registra en el Beni y se anticipa en algunas zonas aledañas a la
capital.
La campaña informativa que se menciona y la acción vecinal resultan complemento
crucial de los planes de lucha contra el dengue a nivel departamental. Máxime
si, como ya hiciéramos notar líneas arriba, esos planes tienen los pies
prácticamente en el vacío presupuestario. |
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