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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 18, Enero de 2004

Operaciones. Un sólo pontón tiene capacidad para transportar más de dos vehículos. Hay horarios en que los motorizados hacen fila para poder acceder a este servicio y llegan a pagar hasta Bs 160

Chapare dividido

Caída del puente cambia al trópico


Daños. Por primera vez en muchos años, los chapareños están separados, pero sólo por un afluente, ya que el derrumbe del puente Alfonso Gumucio los ha unido en la búsqueda de alternativas de vida para la región


Guísela López R.

Buses circulan sin control por la antigua ruta a Cochabamba

El corazón de Chapare está dividido, pero sólo por un torrente. La bravura de dos ríos, que al unirse forman uno solo, fue el afluente que el pasado 23 de diciembre destruyó el puente Alfonso Gumucio e interrumpió la ruta troncal que conecta el occidente con el oriente boliviano, dejando un saldo trágico de 54 muertos, 2 desaparecidos, 4 vehículos perdidos y cientos de miles de dólares perdidos en infraestructura vial, hotelería y producción agrícola.
A casi un mes de la fatídica madrugada, vísperas de Navidad, el ajetreo vehicular en el tramo Shinaota-Villa Tunari, municipios unidos por el río Chapare (donde convergen los ríos Espíritu Santo y San Mateo), cambió por un inusual movimiento peatonal y naviero.
Casi un centenar de pequeñas canoas, que trabajan en dos turnos, transportan pasajeros que hacen trasbordo de buses en el tramo interrumpido por la caída del puente; y dos pontones embarcan vehículos livianos y pesados que van y vienen en el tramo Cochabamba-Santa Cruz.
Un promedio diario de 400 personas cruzan el río Chapare en un trayecto paralelo al puente derrumbado. En tanto que unos 150 vehículos, entre pesados y livianos, hacen el mismo tránsito.
Cada pasajero deber pagar Bs 3 para ser trasladado en canoa, de un extremo al otro del río cuyas aguas todavía están caudalosas. Mientras que los vehículos pagan a los pontoneros entre Bs 20 y 160, dependiendo del peso y tamaño del motorizado. Las tarifas fueron determinadas por una ordenanza municipal emitida por el Municipio de Villa Tunari.
El trajín de pasajeros y motorizados generó actividades alternativas para los habitantes de los municipios vecinos. En el lado de Shinaota, medio centenar de comunitarios salieron a la vera de la carretera e instalaron improvisados puestos de venta de alimentos. Mientras que en el lado de Villa Tunari, los comerciantes se bajaron hasta la playa del río y ahí acomodaron sus puestos.
La situación también generó empleo para 120 cargadores y un centenar de pescadores dueños de las embarcaciones. Ambos grupos se organizaron e incluso están realizando inversiones. Los propietarios de canoas y pontones están invirtiendo hasta $us 1.600 por cada pontón para transportar carga pesada y esperan recuperar los gastos y tener réditos en aproximadamente un año de actividad, tiempo en que demoraría la construcción de un nuevo puente.
Todo indica que el transporte pesado y de omnibuses insistirá en utilizar esa ruta para llegar más rápido al occidente del país. No es por nada que los navieros apuestan al negocio con mayores inversiones.
“Queremos que la gente se sienta cómoda, que no espere mucho para ser transportado, por eso estamos construyendo más pontones”, explicó Rolando Ayala, del Sindicato de canoeros.
El martes pasado, una flota, con capacidad para 40 pasajeros, hizo la prueba de cruzar el río en un pontón. El ensayo fue exitoso, por lo que los transportistas consideraron la posibilidad de habilitar ese trayecto para llevar pasajeros. Sin embargo, el deterioro de otros puentes de la zona, está limitando el tránsito de vehículos de alto tonelaje y por ese motivo se postergó la posibilidad de que transiten buses de pasajeros por esa vía.
Los dueños de ómnibuses consideran que están sufriendo pérdidas económicas cuantiosas al hacer el trayecto hacia el interior del país a través de la antigua ruta, que demanda unos 350 kilómetros más de recorrido, entre 50 a 70 litros más de combustible y un deterioro mayor de los motorizados considerando el mal estado del tramo.
Otro sector que está sufriendo los efectos de la interrupción de la ruta troncal es el que se dedica a la siembra de productos alternativos. Sobre todo los bananeros que están ubicados en Villa Tunari, se ven imposibilitados de transportar sus productos hacia Santa Cruz para luego exportarlos a Argentina. Coyunturalmente están llevando la fruta a Cochabamba y La Paz, pero se corre el riesgo de que se genere una sobreoferta de banana en el país.

Restos. Así quedó el bus de Trans Cotoca que cayó al río la madrugada del 23 de diciembre pasado, lleno de pasajeros. La mayoría pereció en las aguas del Chapare

Puentes peligrosos y turismo caído

Un informe técnico del Servicio Nacional de Caminos, estableció que tres puentes de Chapare, ubicados entre Villa Tunari y Chimoré, están a punto de colapsar, debido al deterioro en que se encuentran.
La información la proporcionó Karlos Hoffmann, responsable de infraestructura y fortalecimiento municipal del Programa de Apoyo a la Estrategia de Desarrollo Alternativo en Chapare (Praedac).
Hoffmann dio cuenta de que el puente más dañado es el que está sobre el río Espíritu Santo y su reparación demandará $us 240.000. Los trabajos ya comenzaron en dicha infraestructura, donde se ha limitado el cruce de vehículo con un peso máximo de 200 toneladas.
“En realidad todos los puentes del trópico de Cochabamba tienen alerta roja y hay tres de ellos que están a punto de colapsar”, advirtió el funcionario.
La caída del puente Alfonso Gumucio y el deterioro de los demás, información que ha sido ampliamente difundida por los medios de comunicación, contribuyó a la abismal caída de la actividad turística, ocasionando millonarias pérdidas en ese sector.
Arturo Murillo, presidente de la Asociación de Hoteleros del Trópico de Cochabamba, estimó que el sector perdió, sólo entre el 20 de diciembre de 2003 y el 5 de enero de 2004, más de medio millón de dólares. Ese monto fue la ganancia que lograron durante las fiestas de fin de año de 2002.
En los últimos cinco años, Chapare se benefició con una inversión de $us 12 millones en turismo. En la región hay un centenar de hoteles y alojamientos, además de parques, restaurantes y otros espacios.

El 20% de buses está “guardado”

Hasta antes de la caída del puente Alfonso Gumucio en Chapare, diariamente salía un promedio de 60 flotas por día desde la Terminal Bimodal de Santa Cruz de la Sierra hacia Cochabamba y La Paz. Desde el pasado 24 de diciembre, están partiendo entre 35 a 40 buses por la antigua carretera al occidente.
Según explicó Víctor Poma, administrador de la flota Unificado, un 20% de buses está varado. “Los dueños que no deben al banco han decidido guardar sus flotas, pero los que tienen compromisos económicos no pueden dejar de trabajar”, sostuvo.
En la oficina de Tránsito de la Terminal Bimodal, informaron de la salida de un promedio de 1.800 pasajeros por día hacia Cochabamba y La Paz. Antes de la caída del puente, unas 2.400 personas salían con ese rumbo.
De todas maneras, Víctor Poma informó que los efectos no han sido muy considerables, porque todavía tienen demanda alta de pasajeros, considerando que muchos ciudadanos están retornando de vacaciones a sus lugares de origen.
También dijo que la oferta de pasajes aéreos más baratos hacia Cochabamba no afectó al transporte terrestre.

Un sobreviviente y un rescatista no olvidan la turbulencia del río

Luis Fernando Delgado (18) tuvo un presentimiento negativo esa madrugada, pero faltó un trabajador en la panadería de sus padres y se levantó para distribuir el pan a poblaciones vecinas a Shinaota, donde vive. El mal tincazo del muchacho terminó en una terrible pesadilla.
“Estaba durmiendo en la movilidad en que llevábamos el pan y el chofer conducía. Desperté con el impacto de la camioneta contra el agua y creo que quedé bajo el tablero”, relata el joven, como si estuviera contando una película de suspenso.
La pierna izquierda de Luis Fernando quedó atrapada en el carro. “Cuando la camioneta llegó al fondo del río explotaron los vidrios y con el golpe quedó liberada mi pierna”, prosiguió. Nadando, logró salir de la profundidad del caudaloso río.
El muchacho tuvo suerte y fue inteligente, por eso se salvó. Lo primero que hizo fue quitarse la ropa para nadar mejor. “Era muy oscuro, pero miré a ambos lados y las orillas del río estaban muy lejos. Quise nadar pero mi pierna izquierda no respondía. Vi una balsita que pasaba y logré agarrarla mientras el río me arrastraba. Apareció otra balsa más grande y solté la pequeña. Con esa logré llegar a la orilla”, contó.
Luis Fernando fue rescatado a las 16:00 del mismo 23 de diciembre y ahora se recupera de las heridas y está con la pierna fracturada.
Edgar Montenegro, un pescador cuya fama de buen nadador trasciende, fue uno de los lugareños que más aportó en el rescate de las víctimas fatales de la caída del puente Alfonso Gumucio. “Fui a buscar los cuerpos que desde el helicóptero no pudieron divisar. Cuando me metí en el río ya habían sacado el 50% de los muertos”, relató.
“Trabajé 11 días en un bote y rescaté 9 cadáveres. No me pregunten cómo estaban los cuerpos. La mayoría eran bebecitos y eso me impresionó mucho”, dijo y explicó que para encontrar los restos se dejó guiar por las palizadas que había. “Los cuerpos de las personas hacen el mismo papel que las palizadas, por eso nos guiamos, y por los buitres”, explicó.

Río se come de a poco a Villa Tunari

Si no se implementa un plan de manejo de cuencas en tiempo breve, Villa Tunari corre el riesgo de quedar como una isla e incluso de desaparecer. El concejal municipal, David Herrera, advirtió que ese municipio pierde entre 25 y 30 metros de terreno por año, debido a que el río cada vez se acerca más al pueblo.
“La población se va achicando de a poco cada año en época de lluvias. A la altura de un surtidor había unos 150 metros de distancia y ahora sólo son 50 metros”, argumentó en su advertencia.
Según explicó, el caudal de agua baja desde 4.000 metros sobre el nivel del mar y Villa Tunari está a 300 metros sobre el nivel. “Esa fuerza con la que descienden las aguas es la que nos azota”, dijo.
Todo el municipio de Villa Tunari tiene casi 54.000 habitantes, de los cuales 2.700 viven en la capital, sobre la carretera troncal a Cochabamba.

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