Líder empresarial fue arraigado por girar cheque en descubierto
Preocupación. En una de sus intervenciones, Carlos Calvo advertía sobre el peligro de que la economía colapse
Gina Mendía G.
Eran las 9 de la mañana de ayer, cuando el
presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Carlos
Calvo Galindo, estaba a punto de abordar una aeronave del LAB que lo
transportaría a Washington, pero su intento quedó frustrado porque
inmediatamente fue arraigado por un giro de cheque en descubierto.
Vanos fueron los intentos del máximo representante de los empresarios por salir
del país. La instrucción que impedía su viaje procedía del juez Tercero de
Sentencia del Distrito de La Paz, René Delgado, por una querella interpuesta por
María Luisa Cossío.
La medida contra el líder empresarial estaba vigente desde el 17 de diciembre de
2003, y al parecer, Calvo conocía su situación. Mostró tranquilidad al momento
en que el jefe de grupo de Migración y Arraigo del Aeropuerto Viru Viru, Wálter
Porras le informó sobre la instrucción; sin embargo, pidió comprensión. “Viajo a
Estados Unidos a una alta misión que será de beneficio para el país y de los
empresarios. Voy a traer plata”, expresó Calvo, según personas y funcionarios de
Migración que presenciaron el hecho.
El máximo exponente empresarial expresó: “Mi arraigo nada tiene que ver con un
juicio laboral". De esta forma intentó desmarcarse del tema el proceso que le
siguen los trabajadores de su empresa Sagic por deudas laborales.
Hace cuatro años que Carlos Calvo exige a los gobernantes una solución
estructural a la crisis económica. Fue el 9 de noviembre de 2001 que insistió en
un cambio en la conducción de la política económica del gobierno de Jorge
Quiroga Ramírez, por considerar que “las autoridades no percibían la profundidad
de la crisis en que vive el pueblo”.
Al ver que el gremio soportaba los efectos negativos, lanzó un ultimátum a
Quiroga para que en diez días atienda sus graves problemas de endeudamiento y de
acceso a nuevos créditos, bajo amenaza de un paro patronal.
A partir del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, Calvo y muchos empresarios
bolivianos aguardan acogerse a la denominada "hospital de empresas". El plan que
hasta hoy se desarrolla supuestamente apuntaba a salvar empresas en situación
crítica, pero con viabilidad económica para capitalizar acreencias y dar ciertas
exenciones tributarias.
Los permanentes
reclamos de Calvo
El presidente de los empresarios de Bolivia nunca
se cansó de pedir a los gobernantes de turno esforzarse en solucionar los
problemas económicos del país.
A Gonzalo Sánchez de Lozada, le dijo el 15 de febrero de 2003, cuando se desató
el conflicto social: “Bolvia necesita una modificación en la conducción de la
política económica, fundamentalmente un cambio de actitud para resolver los
problemas, y el desempeño de un gabinete económico idóneo”.
Preocupado por la situación, demandó políticas imperativas adecuadas al momento.
“Dios quiera que entre todos podamos construir un nuevo proyecto nacional”,
expresó.
Calvo condenó el ‘impuestazo’, el mal manejo de las finanzas del gobierno de
Goni que en sólo seis meses de gestión elevó el déficit fiscal en cinco puntos
para costear el aumento de la burocracia.
Calificó como ‘insuficientes’ las medidas adoptadas por el gobierno de Quiroga
para atenuar la crisis en el sector productivo. Se anunció un refinanciamiento
crediticio con 12 años de plazo y dos de gracia; incentivos al sector bancario
para reducir las tasas de interés a 9,5 % anual, en la concesión de nuevos
préstamos al sector privado, una inyección de $us 1.200 millones, 70.000
empleos. “A excepción de las inversiones en hidrocarburos y telecomunicaciones,
el país está mal y a punto del colapso económico", advirtió.
Roberto Mustafá/ Vicepresidente de
la CEPB
Por deudas perdemos
todo
Estamos perdiendo todo por efecto de la crisis
que se traduce por la falta de ventas e ingresos de las empresas. Por
consiguiente, viene el incumplimiento de las obligaciones económicas contraídas
tanto con el sistema financiero como con los proveedores de insumos y con el
Estado al no pagar impuestos. El “Hospital de Empresas” hasta ahora no funciona,
pues no hay presupuesto para poner en marcha la Superintendencia. El gobierno no
está actuando adecuadamente para solucionar los problemas de las empresas. Hasta
hoy no hemos sido escuchados por los gobiernos de turno y seguimos hundidos.
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