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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 13, Enero de 2004
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Falta de oportunidades |
Una noticia que se difundió el primer día de este año da cuenta de que, en el
pasado 2003, alrededor de cuarenta mil personas salieron de Santa Cruz de la
Sierra y no retornaron. Tan alta cifra corresponde a viajeros que se desplazaron
tanto a otras ciudades del país como a los que cruzaron nuestras fronteras para
establecerse en el exterior.
Estábamos al tanto, desde luego, de la existencia de este fenómeno social que no
es único de Santa Cruz de la Sierra. Pero lo que no estaba en nuestros libros
era que la cifra fuese tan elevada. Cuarenta mil personas en el lapso de un año,
más de tres mil cada mes. Las cifras nos parecen muy altas y nos mueven a
diversas reflexiones.
No creemos que tengan que ver tales cifras con el escaso confort que aún ofrece
esta capital del Oriente boliviano. Al final de cuentas, ya funcionan aquí, con
una regularidad muy significativa, ciertos servicios básicos como los de agua
potable, energía eléctrica, teléfonos automáticos, alcantarillado y
pavimentación.
El medio cruceño, por otro lado, es hospitalario, cálido y acogedor. Nuestra
gente disfruta de verdad del goce que produce el hecho de dar algo así sea a
cambio de nada. Las costumbres y los hábitos son tranquilos y abiertos y nada
difícil resulta adoptarlos como propios. Juegos, pasatiempos y las formas de ver
la vida, de encararla, son ciertamente recomendables. En fin, que no hay nada
detonante de la que pueda decirse que influye en el éxodo de las personas en
procura de condiciones de vida más humanas y blandas.
Lo que sí está faltando y que tal vez influye o influyó en la partida de
cuarenta mil almas el pasado año, son las oportunidades de trabajo, las
oportunidades para los profesionales y para la mano de obra calificada, además
de los trabajadores en general. Por ahí es que están las cosas, según nuestra
modesta forma de pensar.
Satisfecha la demanda de profesionales, de mano de obra calificada, de
trabajadores en general, que se dio durante lo que aún se recuerda como el
‘boom’ cruceño, toda esa masa humana quedó aquí y no sólo que acaparó las
posibilidades de empleo, sino que también las copó. Los sucesivos aportes
futuros ya no encontraron un campo propicio, ya no tuvieron una fuente que les
brindara la oportunidad de ganarse la vida decentemente. Dejó de ser, entonces,
Santa Cruz de la Sierra, el centro de atracción no sólo por las bondades
naturales del medio sino, sobre todo, por las oportunidades de trabajo que
estaba en condiciones de ofrecer.
Con muy poco o con nada que dar, esta especie de tierra de promisión que fue la
nuestra ha dejado de serlo. Hay más bien excedentes en todas las disciplinas,
desde las manuales hasta las intelectuales. De ahí porqué las cuarenta mil
personas que salieron en el 2003, cifra que se puede repetir y agrandar incluso,
si es que no nos sacude, cualquier momento, un nuevo boom. |
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