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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 11, Enero de 2004

Oscar Ichaso (Liquidador)

 “Esta es una página negra de nuestra historia. Este bicho debe morir”.
 “Un grupo al margen de la política debe administrar las regalías y otra financiera”.
 “La Prefectura puede recuperar parte de la deuda en bonos del TGN”.
 “La cartera más atractiva puede subastarse, como se hizo con el BBA. Demoraría dos años”.

José Antelo (Ex liquidador)

 “La pérdida de Findesa, al final de la liquidación, será de $us 12 millones”.
 “No se puede decir que fue un fracaso, porque otorgó créditos al 16% cuando el mercado los ofrecía al 18 y 20%”.
 “Se necesita una ley de incentivos para que la gente pague a corto plazo. Se haría en un año”.
 “La cartera puede quedar con una cooperativa”.

‘Que muera Findesa y nazca algo nuevo’

Versiones. Dos personas relacionadas con la liquidación dicen que la región necesita una financiera


Javier Méndez V.

Y los cruceños dijeron en 1986: "Hágase la financiera". Y la financiera se hizo. Y vieron los cruceños que la financiera era buena, y la aprovecharon. Se ayudó a empresas y se beneficiaron 4.000 personas con créditos blandos en las 15 provincias. Entonces, la serpiente, viendo que la financiera era buena y manejaba dinero de las regalías petroleras, dijo: "Presentaré garantías falsas y empresas fantasmas para obtener créditos que no pienso pagar". Y la financiera se deshizo.
Esa es, en breve, la historia de la Financiera de Desarrollo de Santa Cruz (Findesa), que durante 11 años movió $us 115 millones. El dinero que pusieron Cordecruz, la Cámara Agropecuaria del Oriente y la Cámara de Industria y Comercio fue de casi $us 3 millones. Cuando desapareció Cordecruz, la Prefectura tomó su lugar. Lo que actualmente ocurre en esta institución de fomento al desarrolo es una liquidación voluntaria. El procedimiento se hizo en base a un informe presentado por Jacques Trigo, ex superintendente de bancos, y por el ex ministro Herbert Müller.
El informe que presentaron ambos establecía que Findesa ya no podía seguir funcionando. Sin embargo, el presidente de la comisión liquidadora saliente, José Antelo, cree que la directiva se apresuró al decidir la liquidación.
Cree que hubo intranquilidad en los integrantes de la comisión, ante la difícil recuperación de los créditos que había colocado.
En los 11 años de historia de esta institución, hay un momento que Antelo señala como el que inició la debacle. El espíritu destinado a fomentar el desarrollo se convirtió en préstamos otorgados para la construcción de viviendas. Tenían una función social, es innegable, pero esos préstamos se convirtieron en una trampa.
Cuando la crisis empezó a sentirse, la gente que se embarcó con un crédito para tener una casa de $us 24.000, ya no pudo pagar. El precio de los inmuebles se desplomó y la misma vivienda llegó a costar $us 12.000. ¿Qué hacía la gente? Prefería que le quiten su casa, porque valía menos que la deuda contraída.
Pero la vivienda no quedaba en manos de Findesa tal como fue entregada. Con la rabia por el desalojo, la gente arrancaba puertas, marcos, ventanas, lámparas y cualquier material que pudiera servir. Y empezaban los gastos de contratar un sereno, pagar a los abogados (que cobran el 10%) y correr con la cuenta de los impuestos que el deudor dejó de pagar.
Pese a todo, Antelo estima que, con una ley de incentivos, Findesa podría estar liquidada en un año. Recuerda que durante la presidencia de Jorge Quiroga, se condonaron las deudas de pequeños productores agropecuarios y campesinos hasta $us 5.000. El TGN pagó en bonos al Banco Central por esta condonación. La Prefectura puede recuperar parte de esa deuda con bonos, que luego se pueden usar como contraparte en proyectos.
Oscar Ichaso, presidente de la actual comisión liquidadora, cree que el proceso puede demorar hasta dos años. Si se prolonga, Findesa empezará a comerse el capital. Las cifras muestran que en sueldos y salarios para 20 personas, se gastan $us 225.000 al año, de un presupuesto de $us 3,4 millones para esta gestión.
“Es lindo tener una oficina en el centro, con auto a disposición y contrato indefinido. El proceso no puede prolongarse”, dice Ichaso. Critica a la comisión anterior, que no renunció cuando lo pidió el prefecto Carlos Hugo Molina, como presidente del directorio. “Todos piensan en sus beneficios sociales. A mí me daría vergüenza”, comenta.
La receta que propone Ichaso consiste en subastar la cartera, como se hizo durante la liquidación del BBA, que concluyó rápidamente. Después, se puede pensar en crear otra financiera. En eso coinciden Antelo e Ichaso, porque la región la necesita. “Mejor si es con controles del exterior, así no habrá margen para el abuso y el atropello”, finaliza Ichaso.

Si es necesario, los nombres de los deudores se conocerán

Hay varios ejemplos de préstamos que se otorgaron y hoy son difíciles de cobrar. “Los periodistas saben de quiénes se trata”, comenta el actual liquidador, Oscar Ichaso. José Antelo, anterior presidente de la comisión liquidadora, invoca el secreto bancario para esas personas que deben a la financiera. “No se puede invocar el secreto bancario. Eso es un cuento. El secreto bancario. puede aplicarse para los capitales privados, pero no para dinero que viene de las regalías del petróleo”, refuta Ichaso.
Uno de los ejemplos que Antelo cita fue el crédito de $us 1 millón a la Sociedad Rural del Oriente. El dinero no se gastó en mejoramiento de tierras, ni en maquinaria agrícola ni en semillas. Se gastó en una sede social.
El crédito está vigente, como el 40% de lo otorgado por Findesa, gracias al refinanciamiento que significa la venta de una urbanización dentro de la misma Sociedad.
Un 60% de la deuda está vencida o en ejecución. Lo que se debe recuperar sólo este año llega a los $us 2,4 millones. Sin embargo, el déficit es de $us 1 millón.
Para disminuir ese déficit, se va a despedir a un 10% del personal. “Los síndicos van a tener que trabajar si quieren cobrar. Es un mandato bíblico”, protesta Ichaso, que además critica que se destinen $us 17.000 para gastos de combustible de los vehículos asignados a los directores de la financiera.
Las deudas que tiene Findesa ascienden a $us 22 millones al Banco Central y $us 1,5 a la Prefectura. Los que le deben son varios. Los nombres podrán conocerse si es necesario, afirma el liquidador. “No se trata de hacer escarnio. Al fin y al cabo, se trata de la vida de la gente. Pero todo ese espíritu cruceñazo se quiso aprovechar con palos blancos y garantías inexistentes. Por eso hay oposición a que yo entre”, afirma.
El funcionario ha recibido llamadas que lo amenazan con golpizas. El prefecto Molina le ha brindado su apoyo para que, en palabras del liquidador, los deudores “ya no sean dirigentes de este pueblo, ya no estén de diputados”.

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