Llame ya! Seguramente hay muy pocas personas que no reconozcan esta frase
típica de los programas de ventas por televisión. "¡Llame ya, llame ya, ya no
llame!", parodiaba en alguna ocasión el programa humorístico argentino
Videomatch acerca de estos populares Tv shopping. Y si bien este estilo de
'publicidades catálogo' no alcanzó gran popularidad en nuestro país, a
diferencia de la que alcanzara en otros países como Estados Unidos, varios
productores televisivos locales adaptaron esta idea a un nuevo formato
televisivo: el ‘infomercial’.
Aunque más de uno puede llegar a pensar que frases como "estas hermosas
sandalias hacen juego con cualquier vestido y tienen un precio X..." pueden
estar dentro del repertorio de un vendedor ambulante que recorre la ciudad de
casa en casa en busca de potenciales compradores, la verdad es muy diferente.
En este caso, el televisor toma el papel de vendedor ambulante y frases como
aquellas hacen parte de los guiones improvisados de los presentadores de
programas televisivos netamente publicitarios que actualmente rellenan la
programación de varios canales locales.
La adaptación paulatina de Tv shopping ha derivado en una serie de programas que
hoy adornan las pantallas cruceñas y constituyen uno de los ingresos más
representativos para algunos canales.
Entre los productores televisivos consultados por Escenas al respecto, la
opinión está dividida.
Para algunos, como es el caso del director de ATB en Santa Cruz, Eduardo Bowles,
la existencia de este tipo de programas no tiene nada de malo. Según él, a
diferencia de los programas de este estilo realizados en Estados Unidos, ofrecen
productos de dudosa procedencia, mientras que los Tv shopping criollos ofertan
productos de buena calidad.
"Es simplemente otra forma de hacer televisión y de publicitar, no creo que haya
algún desprevenido que no lo vea como publicidad", sostuvo. "Lo que sí es
lamentable es que conductores de programas supuestamente periodísticos estén
llenos de 'colgandijos' publicitarios. El periodista no se tiene que ver
comprometido".
Para Bowles estos programas son un simple resultado de la crisis económica. "No
creo que sea indigno, es más dañina para la audiencia la crónica roja".
Sin embargo hay otros que no lo consideran así. Un botón de muestra es el caso
de Jorge Gil, uno de los pioneros de la televisión cruceña, quien califica este
tipo de programas como "vergonzoso". Según él, los programas de este estilo no
tienen criterio de producción, "se limitan a instalar una cámara en cualquier
parte y la dejan correr hasta que se acabe la cinta".
Para Gil, la televisión privada no parecería haber evolucionado desde sus
comienzos en 1984. "La única evolución que se ha logrado es que en lugar de
luchar contra la piratería, luchamos contra la programación local, por eso este
tipo de programas hace pensar si se justifica la cantidad de canales que
existen".
También comenta que el principal producto de algunos canales son los noticiarios
y el resto es sólo relleno. “Si se puede mostrar algo sin hacer esfuerzo se
hace, ni si quiera hay trabajos de edición”, afirma.
“Hay programas muy buenos, pero también hay muchos que no lo son, pareciera que
no hay reglas para la televisión en Bolivia”, agregó.
Por su parte, Vivian Fiaschetti, presentadora del programa Anticrisis (emitido
de lunes a viernes de 9:00 a 10:00 por Megavisión) sostiene que este tipo de
programas tiene éxito porque a muchas personas les gusta mantenerse informadas
sobre las ofertas de productos que tienen determinadas tiendas, o sobre los
inmuebles en venta. "Es una comodidad enterarse de lo que hay en las tiendas
desde la casa", dice.
Para ella la función de este estilo de programas es básicamente informar. "Es
cierto que no son programas educativos, pero no todos los programas de
televisión educan, nosotros nos basamos en informar sobre los productos de
quienes nos contratan".
Esta presentadora también admite que no se trata de programas con información
objetiva, "nosotros hablamos bien de los productos que anunciamos, aunque no
estamos seguros de que sean buenos".
Bajo la óptica de Alejandro Fuentes, director de la Fundación Audiovisual (Fundav),
los Tv shopping forma parte del género de infomerciales. "Quieren hacer de algo
una noticia, pero se trata de simple publicidad. Es legal pero me parece que
juega un poco con ocultar la publicidad detrás de la supuesta noticia",
considera.
Fuentes sostiene que a pesar de que esta clase de programas no aporta nada nuevo
a la producción local, ha mejorado bastante técnicamente. Opinión que contrasta
con la de Gil, que asegura que la calidad técnica de los Tv shopping deja
bastante que desear. "En algunos casos no se preocupan siquiera por editar el
material".
Sin duda alguna, una de las conductoras de televisión más populares dentro del
rubro de espacios publicitarios es Mariam Nazrala. Para ella este espacio nació
como una iniciativa de Gigavisión, con el afán de marcar una diferencia dentro
de los canales locales.
"Hemos tenido mucho éxito, tanto es así que otros canales han incorporado este
tipo de servicios dentro de su programación", aseguró. Para ella, los espacios
de 'Teleshopping', entretienen e informan a la audiencia, puesto que sirven de
guía para los compradores, además las diferentes tiendas que contratan sus
servicios ganan prestigio puesto que, según Nazrala, la televisión es imagen.
"Lo negativo de estos espacios es la competencia desleal, hay algunos canales
que han prostituido el mercado, ya que no valoran el trabajo", se queja la ex
compañera de Jorge Arias en el noticiero de Gigavisión.
El realizador de televisión Álvaro Hurtado sostiene que se trata de una forma de
estrategia de comunicación que se camufla dentro del género periodístico. "Esto
no es ilegal ni mucho menos, pero no es ético por parte de los periodistas",
dice.
Asimismo, Gerardo Guerra, productor de campo de la película Dependencia sexual,
considera adecuado que exista este tipo de programas, porque según él, informan
y generan movimiento económico en nuestra ciudad, además de ser una ventana
diferente para ofertar los productos o servicios de algunas empresas.
“Desde un punto de vista publicitario estos programas me parecen muy positivos”,
asegura Guerra.
Sin embargo, pone algunos reparos desde el punto de vista estético, ya que
considera que exageran en el tiempo.
Si en algún punto coinciden los productores de televisión consultados, es en la
finalidad de este género: dinero.
El programa Anticrisis cobra $us 50 por cada casa anunciada, y suele promocionar
unos 30 inmuebles por emisión. Aunque el resto de los programas prefirió
mantener reserva sobre sus precios, fuentes extraoficiales informaron que los
montos rodean los $us 1.000 por aparición.
José Antonio
Carranza / Director Creativo
Programas sin orden ni
creatividad
Estos programas televisivos son importantes por cuanto informan de manera
extensa acerca de las bondades y oportunidades que un producto o empresa brinda
a un público específico que se beneficia por supuesto con este material. En
teoría ése es el objetivo de estos programas, además obviamente de ser un
negocio como cualquier otro, con sus características particulares lógicamente.
Más allá del formato, encuentro que estos programas carecen de un orden en su
estructura general; este desorden no creo que agrade al televidente quien con
seguridad se rendirá ante la voz uniforme, lineal, esa voz estándar de quienes
conducen convencionalmente estas "nuevas" propuestas. Se rendirá ante la
monotonía de imágenes editadas con evidente desgano o carencia de ingenio. El
televidente se rendirá ante la improvisación y la falta de imaginación.
Pienso que este tipo de programas debería tener un mayor esfuerzo creativo; si
no vamos a descubrir la pólvora por lo menos tengamos un buen referente y
adaptemos con creatividad a nuestro lenguaje, a nuestra forma de vida, a
nuestras necesidades. El poder de la televisión es muy importante como para no
saber explotarlo; si bien no alcanzo a recordar todos los programas que se
emiten hoy en día con este formato, recuerdo con claridad que intenté no
rendirme a los aspectos anteriormente descritos, pero más allá de estar frente a
novedades importantes, a productos interesantes y necesarios, tuve que cambiar
de canal fatigado por lo mismo. No tiene nada que ver el presentador, ni el
entrevistado ni el canal ni el producto: es esa falta de ingenio que a muchos
aburre, a muchos decepciona y, sin embargo, que muchos aceptan.
Considero que está perdiendo una buena oportunidad; creo que un programa de
estas características, bien estructurado, bien guionado , sería una alternativa
para que varias Pymes inviertan en televisión.
Puede que se sienta la crisis en el bolsillo, pero no es aceptable una crisis en
el mate. El ingenio y la creatividad están para resolver esos problemas.