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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 11, Enero de 2004

Conocida. La conductora de televisión Mariam Nazrala es una de las más populares por realizar este tipo de programas publicitarios. Según ella, ha tenido que poner un límite al número de clientes

TV shopping, la pantalla a la venta

Publicidad. De un tiempo a esta parte, los programas comerciales se han adueñado de las pantallas de la televisión local. Algunos productores se muestran renuentes a este formato


Miguel Ángel Devia

Llame ya! Seguramente hay muy pocas personas que no reconozcan esta frase típica de los programas de ventas por televisión. "¡Llame ya, llame ya, ya no llame!", parodiaba en alguna ocasión el programa humorístico argentino Videomatch acerca de estos populares Tv shopping. Y si bien este estilo de 'publicidades catálogo' no alcanzó gran popularidad en nuestro país, a diferencia de la que alcanzara en otros países como Estados Unidos, varios productores televisivos locales adaptaron esta idea a un nuevo formato televisivo: el ‘infomercial’.
Aunque más de uno puede llegar a pensar que frases como "estas hermosas sandalias hacen juego con cualquier vestido y tienen un precio X..." pueden estar dentro del repertorio de un vendedor ambulante que recorre la ciudad de casa en casa en busca de potenciales compradores, la verdad es muy diferente.
En este caso, el televisor toma el papel de vendedor ambulante y frases como aquellas hacen parte de los guiones improvisados de los presentadores de programas televisivos netamente publicitarios que actualmente rellenan la programación de varios canales locales.
La adaptación paulatina de Tv shopping ha derivado en una serie de programas que hoy adornan las pantallas cruceñas y constituyen uno de los ingresos más representativos para algunos canales.
Entre los productores televisivos consultados por Escenas al respecto, la opinión está dividida.
Para algunos, como es el caso del director de ATB en Santa Cruz, Eduardo Bowles, la existencia de este tipo de programas no tiene nada de malo. Según él, a diferencia de los programas de este estilo realizados en Estados Unidos, ofrecen productos de dudosa procedencia, mientras que los Tv shopping criollos ofertan productos de buena calidad.
"Es simplemente otra forma de hacer televisión y de publicitar, no creo que haya algún desprevenido que no lo vea como publicidad", sostuvo. "Lo que sí es lamentable es que conductores de programas supuestamente periodísticos estén llenos de 'colgandijos' publicitarios. El periodista no se tiene que ver comprometido".
Para Bowles estos programas son un simple resultado de la crisis económica. "No creo que sea indigno, es más dañina para la audiencia la crónica roja".
Sin embargo hay otros que no lo consideran así. Un botón de muestra es el caso de Jorge Gil, uno de los pioneros de la televisión cruceña, quien califica este tipo de programas como "vergonzoso". Según él, los programas de este estilo no tienen criterio de producción, "se limitan a instalar una cámara en cualquier parte y la dejan correr hasta que se acabe la cinta".
Para Gil, la televisión privada no parecería haber evolucionado desde sus comienzos en 1984. "La única evolución que se ha logrado es que en lugar de luchar contra la piratería, luchamos contra la programación local, por eso este tipo de programas hace pensar si se justifica la cantidad de canales que existen".
También comenta que el principal producto de algunos canales son los noticiarios y el resto es sólo relleno. “Si se puede mostrar algo sin hacer esfuerzo se hace, ni si quiera hay trabajos de edición”, afirma.
“Hay programas muy buenos, pero también hay muchos que no lo son, pareciera que no hay reglas para la televisión en Bolivia”, agregó.
Por su parte, Vivian Fiaschetti, presentadora del programa Anticrisis (emitido de lunes a viernes de 9:00 a 10:00 por Megavisión) sostiene que este tipo de programas tiene éxito porque a muchas personas les gusta mantenerse informadas sobre las ofertas de productos que tienen determinadas tiendas, o sobre los inmuebles en venta. "Es una comodidad enterarse de lo que hay en las tiendas desde la casa", dice.
Para ella la función de este estilo de programas es básicamente informar. "Es cierto que no son programas educativos, pero no todos los programas de televisión educan, nosotros nos basamos en informar sobre los productos de quienes nos contratan".
Esta presentadora también admite que no se trata de programas con información objetiva, "nosotros hablamos bien de los productos que anunciamos, aunque no estamos seguros de que sean buenos".
Bajo la óptica de Alejandro Fuentes, director de la Fundación Audiovisual (Fundav), los Tv shopping forma parte del género de infomerciales. "Quieren hacer de algo una noticia, pero se trata de simple publicidad. Es legal pero me parece que juega un poco con ocultar la publicidad detrás de la supuesta noticia", considera.
Fuentes sostiene que a pesar de que esta clase de programas no aporta nada nuevo a la producción local, ha mejorado bastante técnicamente. Opinión que contrasta con la de Gil, que asegura que la calidad técnica de los Tv shopping deja bastante que desear. "En algunos casos no se preocupan siquiera por editar el material".
Sin duda alguna, una de las conductoras de televisión más populares dentro del rubro de espacios publicitarios es Mariam Nazrala. Para ella este espacio nació como una iniciativa de Gigavisión, con el afán de marcar una diferencia dentro de los canales locales.
"Hemos tenido mucho éxito, tanto es así que otros canales han incorporado este tipo de servicios dentro de su programación", aseguró. Para ella, los espacios de 'Teleshopping', entretienen e informan a la audiencia, puesto que sirven de guía para los compradores, además las diferentes tiendas que contratan sus servicios ganan prestigio puesto que, según Nazrala, la televisión es imagen.
"Lo negativo de estos espacios es la competencia desleal, hay algunos canales que han prostituido el mercado, ya que no valoran el trabajo", se queja la ex compañera de Jorge Arias en el noticiero de Gigavisión.
El realizador de televisión Álvaro Hurtado sostiene que se trata de una forma de estrategia de comunicación que se camufla dentro del género periodístico. "Esto no es ilegal ni mucho menos, pero no es ético por parte de los periodistas", dice.
Asimismo, Gerardo Guerra, productor de campo de la película Dependencia sexual, considera adecuado que exista este tipo de programas, porque según él, informan y generan movimiento económico en nuestra ciudad, además de ser una ventana diferente para ofertar los productos o servicios de algunas empresas.
“Desde un punto de vista publicitario estos programas me parecen muy positivos”, asegura Guerra.
Sin embargo, pone algunos reparos desde el punto de vista estético, ya que considera que exageran en el tiempo.
Si en algún punto coinciden los productores de televisión consultados, es en la finalidad de este género: dinero.
El programa Anticrisis cobra $us 50 por cada casa anunciada, y suele promocionar unos 30 inmuebles por emisión. Aunque el resto de los programas prefirió mantener reserva sobre sus precios, fuentes extraoficiales informaron que los montos rodean los $us 1.000 por aparición.

José Antonio Carranza / Director Creativo

Programas sin orden ni creatividad

Estos programas televisivos son importantes por cuanto informan de manera extensa acerca de las bondades y oportunidades que un producto o empresa brinda a un público específico que se beneficia por supuesto con este material. En teoría ése es el objetivo de estos programas, además obviamente de ser un negocio como cualquier otro, con sus características particulares lógicamente.
Más allá del formato, encuentro que estos programas carecen de un orden en su estructura general; este desorden no creo que agrade al televidente quien con seguridad se rendirá ante la voz uniforme, lineal, esa voz estándar de quienes conducen convencionalmente estas "nuevas" propuestas. Se rendirá ante la monotonía de imágenes editadas con evidente desgano o carencia de ingenio. El televidente se rendirá ante la improvisación y la falta de imaginación.
Pienso que este tipo de programas debería tener un mayor esfuerzo creativo; si no vamos a descubrir la pólvora por lo menos tengamos un buen referente y adaptemos con creatividad a nuestro lenguaje, a nuestra forma de vida, a nuestras necesidades. El poder de la televisión es muy importante como para no saber explotarlo; si bien no alcanzo a recordar todos los programas que se emiten hoy en día con este formato, recuerdo con claridad que intenté no rendirme a los aspectos anteriormente descritos, pero más allá de estar frente a novedades importantes, a productos interesantes y necesarios, tuve que cambiar de canal fatigado por lo mismo. No tiene nada que ver el presentador, ni el entrevistado ni el canal ni el producto: es esa falta de ingenio que a muchos aburre, a muchos decepciona y, sin embargo, que muchos aceptan.
Considero que está perdiendo una buena oportunidad; creo que un programa de estas características, bien estructurado, bien guionado , sería una alternativa para que varias Pymes inviertan en televisión.
Puede que se sienta la crisis en el bolsillo, pero no es aceptable una crisis en el mate. El ingenio y la creatividad están para resolver esos problemas.

 

 

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