|







|
 |
|
| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 10, Enero de 2004
|
| >>
¿Esta es la austeridad que precisamos? |
Por variar, el discurso en torno al tema de la austeridad se ha puesto de
moda. En el manejo del gasto público, austeridad. Austeridad, el elemento clave
en los presupuestos de las reparticiones dependientes del Estado.
Suenan sinceras las protestas de austeridad. Sin embargo, la ciudadanía no se
conmueve, no se emociona, no se esperanza, no se alegra. Tantas veces ha oído
hablar de austeridad y más o menos en el mismo tono convincente. Sin embargo,
nunca pasó nada. Nunca cambió nada bajo nuestros soles. Por eso asiste a los
anuncios con una respetable y justificada reserva.
El tema de la austeridad, lo decimos y hay que remarcarlo, está en el meollo de
todas las declaraciones de quienes conducen en este tiempo, los destinos de la
república. Pero mientras el discurso se nutre de promesas austeras, ya están en
proceso de ajustes las comisiones que destacará Bolivia para que asistan a una
cumbre o a uno que otro encuentro más o menos equivalente. Y por si tal cosa
fuese poco, empieza a cobrar cuerpo otra comitiva que, sobre el terreno o en los
más altos niveles, demandará una serie de reivindicaciones que nos son debidas
como integrantes de la comunidad sudamericana.
Y que conste que no nos quedamos en chicas a la hora de conformar comisiones.
Las integran eminencias de diverso vuelo, especialistas en infinidad de
disciplinas que, obviamente, no dan un solo paso sin sus frondosos equipos de
asesores, secretarias, auxiliares, gente de seguridad y demás vainas. En suma,
estamos hablando de grupos nutridos que realizan sus viajes en plazas de primera
clase, que se alojan en los mejores o en los más caros hoteles y que, como es de
suponer, tienen asignados viáticos que, si no les dan para salir de pobres,
cuando menos les permiten pelechar.
Tampoco nos quedamos atrás cuando corresponde celebrar dentro de casa
inaugurando o poniendo fin a un encuentro bilateral o trilateral o multilateral,
que son los más. Ocasiones propicias son éstas para tirar, sin tener con qué, la
casa por la ventana. Comidas sofisticadas, exóticas y de los más altos costos,
bebidas importadas de las que sólo se ve en las mesas de los magnates. Música,
bailes, diversiones en general con la fastuosidad de Las mil y una noches. Que
no se piense que los bolivianos somos unos amarretes. Que no se crea nadie que
no somos tipos de mundo.
¿Eso es austeridad? De ser afirmativa la respuesta, entonces ¿qué es
despilfarro?
Bolivia, por lo que se ha mostrado a través de numerosos informes económicos, no
está sólo para someterse a un régimen estricto de austeridad, sino más bien de
rigurosa economía de guerra. Con nuestras finanzas andamos decididamente mal y
el remedio corresponde adoptarlo y administrarlo sólo a nosotros mismos.
Seamos consecuentes con nuestra triste realidad. |
|
|