Bolivia aplica castigo arancelario del 20% a Perú
Recepción. Uno de los puertos por donde los exportadores bolivianos sienten que sus productos son obstaculizados
Gina Mendía G.
Pérdida. Las restricciones peruanas
ocasionaban pérdidas de $us 20 millones anuales a la oferta nacional. Los
exportadores quieren un encuentro Mesa-Toledo en la Cumbre de las Américas, en
México
Autorizado por el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Andina (CAN), el gobierno decidió subir un 10% adicional al gravamen
existente (10%) a cinco productos originarios de Perú, como ‘castigo’ al
‘desacato’ en el que incurrió el vecino país de gravar durante cinco años
medidas restrictivas en materia sanitaria y con fines proteccionistas, en
perjuicio del país.
En diciembre pasado, el gobierno aplicó una salvaguardia de un 10% a productos
de panadería, pastelería y galletería, galletas dulces, jabones, productos de
preparaciones orgánicas y para preparaciones de sopas, potajes o caldos. Con la
nueva medida, Bolivia intenta reprimir con un arancel de 20% el ingreso de los
productos peruanos.
Las autoridades bolivianas confiaban en que las peruanas levanten las
restricciones en contra de los aceites bolivianos, pero eso no sucedió. Por
ello, el gabinete económico, en su última reunión del año pasado, optó por
levantar salvaguardias en un 10% en represalia por las medidas aplicadas a los
aceites refinados bolivianos.
El gobierno esperaba que estas medidas no lleguen a ser aplicadas en 2004 toda
vez que el presente es un año clave para el proceso de libre mercado entre Perú
y Bolivia, durante el cual todos los aranceles llegarían a cero. Inicialmente,
el propósito era que estas diferencias puedan ser arregladas al más alto nivel y
no tener que entrar a una guerra comercial.
El presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gabriel
Dabdoub, explicó que a través de la publicación del decreto supremo 27296 de la
Gaceta Oficial del 23 de diciembre de 2003, esta medida queda plenamente
operativa en el país, por cuanto se espera que la Aduana Nacional la aplique de
inmediato luego de obtener una comunicación de la Cancillería de la República.
Por su parte, los productores bolivianos esperaban aranceles de hasta el 40%
para los productos peruanos.
A la fecha, las pérdidas ocasionadas por las determinaciones peruanas suman un
monto de $us 20 millones, lo que afecta fundamentalmente al departamento de
Santa Cruz y a los productores de oleaginosas y de aceites refinados.
Los exportadores destacan la actuación del gobierno en su nueva política
comercial. Confían en que las autoridades trabajan para precautelar los
intereses del sector exportador, que requiere de reglas de juego claras en los
mercados externos para desarrollar las actividades productivas y generar divisas
y empleo.
Según Dabodub, el castigo arancelario representa “una primera respuesta” contra
la opresión comercial que sufre Bolivia.
Los aceites sufrieron por duras
barreras
Durante varios años se ha tornado una costumbre
de Perú la aplicación de una salvaguardia del 12% a las oleaginosas bolivianas,
especialmente los aceites refinados de soya, girasol y las mezclas de aceites
comestibles.
Perú viene aplicando indebidamente un gravamen del 9,6% a las exportaciones base
de petróleo de origen boliviano, e impone también una sobretasa variable en
contra de las ventas bolivianas de azúcar y otros productos agroindustriales, a
pesar de que existen acuerdos bilaterales, y la Secretaría General de la
Comunidad (CAN) estableció las reglas comerciales para tales casos.
El gobierno peruano ejerce una fuerte presión a su industria refinadora por no
utilizar su propia materia prima. Se estima que favorece a la importación con
arancel cero de más de 100.000 toneladas de aceite crudo de soya argentino para
proceder a refinarlo y luego envasarlo. También se somete al consumidor peruano
a altos precios derivados del ‘blindaje arancelario’ provocando de esta forma
salvaguardias de un 12%. De este modo, se obtiene ganancias económicas
importantes, sin considerar el perjuicio a los productores bolivianos.
El analista en comercio exterior, Gary Rodríguez, recordó que “no había poder
humano que haga cambiar a Perú en su política gubernamental” sin contemplar el
grave perjuicio que genera a la producción boliviana. Los exportadores buscan
generar un espacio de discusión entre los presidentes Carlos Mesa y Alejando
Toledo de Perú, en la cumbre de México, para analizar los temas comerciales.
|