Argentina y EE UU
en conflicto por Cuba
Desafiante. Kirchner respondió a EE UU desde La Matanza, una localidad bonaerense donde asistió a un acto popular
Agencias. Buenos Aires
Distancia. Washington observa la ‘indulgencia’
de Kirchner hacia la isla. El presidente argentino respondió que “somos un país
independiente y con dignidad”. Se esperan caras largas en su reunión con Bush en
México.
Las relaciones diplomáticas entre Argentina y EE
UU se deterioraron con expresiones de agravio ayer, luego de que Washington dijo
que Buenos Aires era muy indulgente con la isla de Cuba.
Roger Noriega, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental,
de EE UU, dijo el martes estar ‘decepcionado’ porque funcionarios argentinos no
visitaron a cubanos disidentes, en una referencia al reciente viaje a la isla
del canciller Rafael Bielsa.
Argentina, que el año pasado restableció plenas relaciones diplomáticas con Cuba
bajo la conducción del presidente Néstor Kirchner, de tendencia izquierdista,
respondió ayer.
Las declaraciones fueron consideradas “agraviantes, sesgadas e inoportunas, y
así lo expresó el canciller en nombre del gobierno de Argentina”, dijo el
vicecanciller Jorge Taiana.
Un Kirchner desafiante, que el año último restableció los vínculos diplomáticos
con Cuba, aseguró ayer a periodistas que ganará ‘por knockout’ en la reunión que
mantendrá a solas con su colega estadounidense, George W. Bush, la semana
próxima, en el marco de una cumbre regional en Monterrey.
"A nosotros no nos cita nadie y para retarnos menos, porque somos un país
independiente y con dignidad", agregó Kirchner al rechazar las presiones,
durante un acto en la ciudad bonaerense de La Matanza (30 km al oeste).
Kirchner cosechó también pocas amistades en Washington con sus críticas al FMI,
al que culpó del colapso económico argentino de 2002 y por su dura posición en
relación con los acreedores, que poseen $us 88.000 millones en bonos impagos.
El cruce diplomático podría ensombrecer el clave encuentro entre Bush y Kirchner
de la semana próxima. Kirchner busca el apoyo de EE UU en su lucha por enfrentar
los reclamos del FMI y de los acreedores de pagar más deuda.
“Esto no contribuye al éxito del encuentro”, dijo Taiana.
El cruce de esta semana incrementó las tensiones entre EE UU y Argentina, que
bajo el mando de Kirchner estrechó lazos con los enemigos políticos de
Washington en América Latina, desde el presidente cubano, Fidel Castro, hasta el
venezolano. Hugo Chávez.
El año pasado, Kirchner apareció en una foto de una cumbre regional con Chávez y
Evo Morales, el líder cocalero boliviano, que irrita a Washington por su
oposición al modelo neoliberal en América Latina.
Funcionarios estadounidenses han manifestado que una creciente alianza emerge en
América Latina entre Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina, países que han girado
hacia la izquierda en los últimos años en contra de las políticas de libre
mercado impulsadas por Washington.
El entredicho entre Argentina y Estados Unidos contrasta con las relaciones
mantenidas en la década de 1990, cuando el vínculo entre el ex presidente Carlos
Menem con Wa- shington era tan cercano que llegó a denominarse ‘carnal’.
Argentina fue el único país de América del Sur que envió tropas para la primera
guerra del Golfo, en 1991.
La isla como
límite del giro a la izquierda
A cinco días de la cumbre de las Américas de
Monterrey, el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Roger
Noriega, arremetió contra el presidente venezolano Hugo Chávez y utilizó a
Argentina para recordar que Cuba es el límite tolerable para Wa- shington en el
giro a la izquierda latinoamericana.
En una conferencia el martes en el Consejo de las Américas Noriega criticó a
Venezuela y a Argentina por sus relaciones con el presidente Fidel Castro, a
quien calificó de ‘hombre destruido, viejo dictador pescando en aguas
revueltas’.
“Vamos a expresar nuestras inquietudes cuando las tengamos. Las tenemos, así que
mejor expresarlas en privado”, añadió Noriega.
Sobre Chávez, Noriega recordó que considera a Castro un mentor y un socio y eso
es perturbante, aunque dijo no tener pruebas.
Añadió: “aquellos que están desestabilizando gobiernos democráticamente electos,
interfiriendo en los asuntos internos, están jugando con fuego”.
Las declaraciones culminan una semana de referencias de EE UU a Cuba y a
Venezuela como supuestos financiadores del líder cocalero boliviano Evo Morales.
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