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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 06, Enero de 2004
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Un mensaje para alentar la esperanza |
Los millones de bolivianos que, por radio y televisión o por el conducto de
la prensa escrita, seguimos el mensaje del Primer Mandatario de la Nación
dirigido a esta mancomunidad de hombres y mujeres que es la nuestra, seguimos
con franca y sincera atención las palabras del Jefe del Estado. Firme y seguro
su tono, además de elegante su estilo, sin frívolos o vacíos acicalamientos
empero, el mensaje del gobernante contó con todos los ingredientes para calar
bien hondo en el corazón de la ciudadanía.
Dado el momento histórico en que está viviendo Bolivia, dadas las enormes
expectativas que despertaron los acontecimientos del pasado mes de octubre, le
correspondió al Primer Mandatario hacer enfoques precisos sobre temas vitales
que están a flor de piel de cada uno de los pobladores del altiplano, de los
valles y de nuestros llanos orientales. Y es de honestos reconocer que acerca de
temas que forman parte del talón de Aquiles de los bolivianos, el Jefe del
Estado, con su palabra serena, consiguió captar la atención especial de todos y,
de esta manera, salir airoso con lo que vino a ser su primer informe a la
nación.
Aunque fue casi el colofón de su mensaje, nos estremeció más que otras, aquella
parte en que el Presidente nos convoca a creer en el país, haciéndonos recuerdo
de que constituye un desafío para todos. Bolivia, dijo, es un país destinado a
pervivir y destinado a tener éxito. Tenemos una larga historia, puntualizó, una
historia en la que hemos hecho cosas extraordinarias. La fuerza de Bolivia, fue
uno de sus argumentos de mayor impacto, es la unidad en la diversidad, pero que
tenemos un patrón común, ese manto generoso que es nuestra patria que se llama
Bolivia.
Antes de prometer encasillar la economía boliviana dentro de los marcos de la
honestidad, la eficiencia y la austeridad, el Jefe del Estado Nacional dedicó un
importante acápite al tema de la mediterraneidad, cuando está en vísperas de
cumplirse el primer centenario de nuestro cruel enclaustramiento. Destacó que el
problema no es solamente de dos países. El problema marítimo boliviano, apuntó,
se convirtió en un elemento potencial de desestabilización de la región porque
el ejemplo boliviano pudo haber cundido en otras naciones. Por eso hoy el tema
marítimo boliviano, acotó, atañe al conjunto de la región y por eso la
estabilidad de la región pasa a nuestro entender por la solución de nuestro
problema marítimo.
Otros temas en que el Jefe del Estado incidió con bien elaborados y
fundamentados conceptos, fueron los relativos a la asamblea constituyente, al
referéndum acerca del gas que ya tiene fecha perentoria dada su trascendencia,
al diálogo nacional y al papel del Estado como protagonista de la economía. Una
pieza, en fin, el mensaje de año nuevo del Primer Mandatario de la nación, que
le abre cauce a la esperanza en un tiempo verdaderamente difícil, que mucho
requerirá del aporte de nosotros los ciudadanos, sin excepciones. |
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