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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 03, Enero de 2004

../20040103/images/es1.jpgLos hijos del último jardín. Música e imágenes


El cineasta Jorge Sanjinés depositó su confianza en Oscar García para la música de su nueva película Los hijos del último jardín (foto). El músico paceño también autor de la música de El corazón de Jesús, de Loayza, habla de los procesos creativos de ambos filmes.


Ricardo Herrera

El compositor Oscar García fue el responsable de crear los temas y hacer los arreglos de la música de la nueva película de Jorge Sanjinés. Ese trabajo lo ha trasladado a un disco compacto que fue presentado de forma paralela al estreno del filme el jueves pasado en La Paz. El músico contó a Brújula los detalles de esa labor

Esta vez el cineasta Jorge Sanjinés depositó su confianza en Oscar García para la música de su nueva película Los hijos del último jardín, que fue estrenada el jueves pasado en La Paz y que se desarrolla enteramente en un ambiente urbano y que tiene como protagonistas a cinco jóvenes actores no conocidos.
Halagado, pero también presionado por la premura del tiempo, García se puso manos a la obra y logró realizar la música en poco más de un mes; todo un récord para el músico que se manifiesta sorprendido por el resultado, ya que junto al esfuerzo de otros músicos no sólo logró cumplir con el tiempo establecido, sino realizar un trabajo de calidad y que de forma paralela a la película se difunde en un disco compacto desde el pasado jueves.
"Sanjinés no puso condiciones, sólo que me apure y que me meta muchísimo en la historia, en la forma de narrar que creo es importantísimo a la hora de hacer la música de una película, porque de lo contrario terminas simplemente ambientando el filme. Hemos trabajado de manera muy profesional y con los recursos humanos y técnicos adecuados para que la música sea un eslabón más de la película y con Sanjinés coordinamos muy bien en ese aspecto, porque él respeta muchísimo el trabajo creativo y luego de algunas sesiones para ver cómo iba nuestra labor pudimos hacer todo sin ningún retraso", cuenta García, que ha hecho la mayor parte de la música de las películas de Marcos Loayza y ha trabajado en muchos audiovisuales nacionales; sin embargo reconoce que este filme implicó para él nuevos retos. "El cine de Sanjinés es contestatario, inteligentísimo y fuerte a la vez, porque refleja a la sociedad boliviana en facetas que a mucha gente no le gusta ver. No es un cine de entretenimiento y en este caso ha tocado un punto importante, que ha determinado que el tratamiento visual sea distinto, porque hay un desarrollo urbano bastante largo, muy rítmico, muy sostenido en términos dinámicos lo que ha hecho que la música tenga muchos detalles y características. Hay una gran variedad de estilos, porque así lo exigía la misma historia. Es una temática que va de la ciudad al campo y también hay un retorno. Entonces eso fue marcando los estilos musicales que utilizamos. Por otro lado, los protagonistas son jóvenes y ese fue otro de los aspectos que determinó que utilizáramos algunos ritmos actuales y recursos de la música pop", explica García que agrega que la variedad también se la puede percibir en los instrumentos que utilizaron, ya que se valieron de instrumentos autóctonos como también electrónicos.
La música de la película incluye 30 piezas musicales que fueron grabadas en los estudios Pro Audio de García y tiene una duración de 54 minutos. En este trabajo participaron reconocidos músicos nacionales. Entre ellos Guery Bretel, ex baterista de Octavia, Álvaro Gutiérrez, ex bajista de Llegas. Julio Jaime, bajista de Go go blues, Ricardo Sasaqui guitarrista de Octavia, pero que en esta oportunidad toca un par de temas en piano. También colaboró Gimer Illanes que trabajó junto con la Orquesta de Instrumentos Nativos y el mismo García, además de componer y hacer los arreglos, tocó algunos instrumentos. Como hiciera para Corazón de Jesús, la película que pronto estrenará Marcos Loayza, en esta oportunidad García invitó a Oldrich Halas para que hiciera la orquestación de algunas piezas del filme que requerían un tratamiento más académico. "Cuando trabajamos juntos para Corazón de Jesús nos fue muy bien en lo personal y en lo profesional por lo que decidí invitarlo para que trabajara en esta película", menciona el responsable de la música de Escrito en el agua.
El compositor cuenta que para los ritmos y la música del filme trabajó mucho pensando en los personajes, su procedencia y situación social. "Era un problema elegir un estilo específico, pero como todo en nuestro país ha empezado a volverse tan ambiguo y tan mezclado, es que empezamos también a mezclar varios estilos y de ahí es que salieron cosas como lo que llamamos Chich hop, que es una suerte de ritmo hip hop, pero con un tratamiento armónico, melódico de la música chicha o tropical. Entonces ha salido una especie de híbrido bastante interesante".
Como en su anterior trabajo, en este Oscar García no quiso apelar a una canción que sirva para identificar a Los hijos del último jardín. "Ni en la película de Marcos ni en esta última utilizamos ese recurso, porque generalmente te sirve para comercializar la película o la banda sonora, porque cuando acaba la historia casi nadie se queda a escuchar la canción. En estos casos no valía la pena utilizar ese recurso, porque nos hubiese hecho perder más tiempo del que teníamos, así que decidimos hacer sólo música instrumental".
El músico afirma que el disco se podrá escuchar de forma independiente de la película "Salvo en dos momentos que son básicamente climáticos, el resto es música que no sólo acompaña a las imágenes, sino que es parte de la narrativa. Creo que es fácilmente escuchable fuera de la película y que no va a parecer como una piecita que se repite en veinte mil formas distintas, sino que son 30 piezas trabajadas de distinta manera", afirma el compositor que se siente orgulloso de haber trabajado con un director de la talla de Sanjinés. "Es cierto que es una responsabilidad grande y mucho más si toma como referentes a Alberto Villalpando, que hizo la música de muchas de sus películas, pero por otro lado es una especie de empujón, que te permite tener un referente lindísimo y obviamente eso te va a llevar a tratar de hacerlo igual o mejor, pero con tus recursos y lenguaje propio", concluye García.

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