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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 25, Noviembre de 2003

../images/blanco.gifLa globalización



Pablo Gutiérrez Urgel

Vivimos en un mundo globalizado al que nadie pone en duda. Mas, lo que no nos atrevemos a decir, es a quién o quiénes beneficia, y si la humanidad de este tercer milenio mantendrá el nuevo imperialismo sin resistencia de la periferia, al agravarse su marginalidad en el crecimiento productivo y en su talón de Aquiles, que representa el factor social.
Hablamos de flexibilización laboral para reducir los logros conquistados durante los 100 años llamados ‘el siglo de la gente’. El poder adquisitivo y los niveles de ingreso bajan, en vez de subir, de cara a los requerimientos de un mundo dinámico y variado. La criminalidad toca la puerta familiar y los niveles de corrupción de la sociedad anegan la utopía de vivir en libertad y en democracia. Que los países ricos y los propietarios (accionistas, corporaciones multinacionales) son más ricos y los pobres son más pobres, no constituye una sorpresa si se admite que la globalización no es sino la redistribución del ingreso y la riqueza (local y mundial) vía privatización, desregulación y ‘comercio libre’; entre nosotros, la capitalización. ¿Por qué? Porque desde que empezó la globalización contemporánea en los años 80, el crecimiento mundial de la producción / ingreso ha disminuido, y desde 1990, el crecimiento mundial fue negativo si se toma en cuenta el aumento de la población y el producto / ingreso mundial per cápita. El último milenio ha sido testigo del crecimiento y la consolidación del monopolio capitalista, el surgimiento y la caída del comunismo, el fin del imperialismo británico y la nueva era del imperialismo norteamericano. En este tercer milenio, enfrentamos un nuevo orden mundial, la globalización neoliberal, y una revolución en la información y la comunicación sin precedentes en la historia ¿Qué es lo que esto significa para el mundo y sus más de seis mil millones de habitantes? ¿Estamos siendo testigos ‘del fin de la historia’, el amanecer de una realidad más próspera, más pacífica, más equitativa para los habitantes de la tierra? Si las dos últimas décadas del siglo XX y principios del XXI son una señal de lo que podemos esperar, entonces hemos tenido un atisbo del futuro, y no es nada alentador. Las corporaciones multinacionales gobiernan el mundo, la plutocracia y no la democracia es la realidad política dominante.
Unos doscientos billonarios en el mundo son dueños de todo lo que tiene valor, mientras el resto de la población están subempleada, desempleada y más pobre. Las naciones pobres y la gente no sólo son más pobres sino que están atrapadas en una trampa de endeudamiento de la que no pueden escapar. Casi una sexta parte de la población mundial no tiene alimentos suficientes y sufre desnutrición. Esto demuestra que el nuevo orden mundial neoliberal agoniza y por tanto habrá que crear uno nuevo para lograr la equidad, la estabilidad social y económica de todos, sin excepción.

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