La globalización
Pablo Gutiérrez Urgel
Vivimos en un mundo globalizado al que nadie pone en duda. Mas, lo que no nos
atrevemos a decir, es a quién o quiénes beneficia, y si la humanidad de este
tercer milenio mantendrá el nuevo imperialismo sin resistencia de la periferia,
al agravarse su marginalidad en el crecimiento productivo y en su talón de
Aquiles, que representa el factor social.
Hablamos de flexibilización laboral para reducir los logros conquistados durante
los 100 años llamados ‘el siglo de la gente’. El poder adquisitivo y los niveles
de ingreso bajan, en vez de subir, de cara a los requerimientos de un mundo
dinámico y variado. La criminalidad toca la puerta familiar y los niveles de
corrupción de la sociedad anegan la utopía de vivir en libertad y en democracia.
Que los países ricos y los propietarios (accionistas, corporaciones
multinacionales) son más ricos y los pobres son más pobres, no constituye una
sorpresa si se admite que la globalización no es sino la redistribución del
ingreso y la riqueza (local y mundial) vía privatización, desregulación y
‘comercio libre’; entre nosotros, la capitalización. ¿Por qué? Porque desde que
empezó la globalización contemporánea en los años 80, el crecimiento mundial de
la producción / ingreso ha disminuido, y desde 1990, el crecimiento mundial fue
negativo si se toma en cuenta el aumento de la población y el producto / ingreso
mundial per cápita. El último milenio ha sido testigo del crecimiento y la
consolidación del monopolio capitalista, el surgimiento y la caída del
comunismo, el fin del imperialismo británico y la nueva era del imperialismo
norteamericano. En este tercer milenio, enfrentamos un nuevo orden mundial, la
globalización neoliberal, y una revolución en la información y la comunicación
sin precedentes en la historia ¿Qué es lo que esto significa para el mundo y sus
más de seis mil millones de habitantes? ¿Estamos siendo testigos ‘del fin de la
historia’, el amanecer de una realidad más próspera, más pacífica, más
equitativa para los habitantes de la tierra? Si las dos últimas décadas del
siglo XX y principios del XXI son una señal de lo que podemos esperar, entonces
hemos tenido un atisbo del futuro, y no es nada alentador. Las corporaciones
multinacionales gobiernan el mundo, la plutocracia y no la democracia es la
realidad política dominante.
Unos doscientos billonarios en el mundo son dueños de todo lo que tiene valor,
mientras el resto de la población están subempleada, desempleada y más pobre.
Las naciones pobres y la gente no sólo son más pobres sino que están atrapadas
en una trampa de endeudamiento de la que no pueden escapar. Casi una sexta parte
de la población mundial no tiene alimentos suficientes y sufre desnutrición.
Esto demuestra que el nuevo orden mundial neoliberal agoniza y por tanto habrá
que crear uno nuevo para lograr la equidad, la estabilidad social y económica de
todos, sin excepción.
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