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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 18, Noviembre de 2003
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Bolivia ante un reto |
Entre las resoluciones aprobadas por la XIII Cumbre Iberoamericana realizada
en Santa Cruz se halla la que apunta a “Acciones iberoamericanas de emergencia a
favor de Bolivia”. Esta declaración apunta a que, en el ámbito unilateral,
bilateral y multilateral, se otorgue al país asistencia financiera especial para
que ajustando sus finanzas públicas el país pueda ejecutar planes de desarrollo
con inclusión social sobre bases de estabilidad económica, normalidad social y
política, requisitos sin los cuales ningún Estado va a ningún lado.
Conviene destacar el indudable efecto restaurador de imagen que en términos
relativos le significó al país la mencionada Cumbre. Los propios e insignes
asistentes iberoamericanos debieron sentirse particularmente sorprendidos de que
el magno encuentro, a menos de 30 días de los sangrientos sucesos de octubre
pasado, se realizará en condiciones de seguridad y tranquilidad totales. Más
todavía si en nuestra capital no hubo reproducción alguna de los hechos de
violencia y desórdenes callejeros a los que ya tienen acostumbrados al mundo los
enemigos de este tipo de citas mundiales o regionales. El llamado “Encuentro
Social Alternativo” transcurrió en forma rigurosamente pacífica, contra todo lo
que se esperaba.
Punto a favor de Bolivia y sobre todo para el gobierno de Carlos Mesa. El jefe
del Estado y sus colaboradores manejaron el asunto, como quien dice, con pinzas.
Ciertamente que exageraron las medidas de seguridad dentro de un rígido y
aislante protocolo, pero no dejaron detalle político alguno al azar. Se
esforzaron porque entre ambos eventos se diera una adecuada y democrática
interacción, circunstancia que selló el curso pacífico del llamado “Encuentro
Social Alternativo”, cuyo operador visible en el país, con financiamiento
foráneo, fue el MAS de Evo Morales, la segunda fuerza política en el Parlamento
Nacional .
Tras la XIII Cumbre Iberoamericana el reto para Bolivia es la ejecutoria del
punto inherente al plan de emergencia a favor suyo. El desafío no sólo es para
el gobierno de Mesa y su diplomacia en el exterior, sino para los 8 millones que
habitamos este país digno de mejor suerte. Lo es sobre todo para esos sectores
que aún no entienden que el camino hacia el desarrollo en una proyección de
inclusión y equidad sociales, no será posible emprender sin paz social,
democracia, estabilidad económica y seguridad jurídica. El éxito de la XIII
Cumbre Iberoamericana fue sólo un primer paso de los muchos que aún faltan por
dar para restaurar plenamente la imagen del país ante la comunidad
internacional. Pero aquel apoyo no lo conseguiremos si el país vuelve a caer en
la onda del caos.
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