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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 31, Octubre de 2003
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MAS, concentración y Cumbre |
Conociendo los números que calza don Evo Morales Ayma, jefe del Movimiento al
Socialismo y líder de los cultivadores y productores de coca de Chapare, entre
otros títulos, es fácil colegir que la concentración de sus partidarios que
anuncia y que se desarrollará paralelamente con la realización de la Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado, aquí en Santa Cruz de la Sierra, no va a ser
para recibir con halagos ni con flores a los mandatarios, ni para cantarles “Las
Mañanitas” ni para desearles un éxito pleno.
Morales Ayma, con su obstinada firmeza, ha hablado reiteradamente de la
concentración del MAS, pero sin poner en claro los objetivos de esta reunión,
así como sin aclarar si la coincidencia de lugar y de fecha es meramente casual
o si responde a una finalidad precisa.
Por lo que se puede apreciar en estos días, que prácticamente son de vísperas
del referido encuentro Cumbre y, obviamente, de intensa y concienzuda
preparación, todo el mundo está empeñado en hacer de la trascendental reunión
iberoamericana un gran acontecimiento, acorde con los temas que se van a debatir
y de los que se esperan resultados positivos.
Desde la presidencia de la República con todas las instancias del gobierno,
pasando por las autoridades departamentales, instituciones y personas en
general, todos trabajan o aportan con iniciativas e incluso de manera material,
para rodear a la Conferencia Cumbre Iberoamericana de las condiciones máximas
que garanticen su desenvolvimiento normal y exitoso. Y no sólo corresponden los
empeños que se ponen, los aportes que se hacen, las iniciativas que se lanzan, a
autoridades, instituciones o personas del ámbito cruceño. No. Es, por el
contrario, desde todos los rincones del país que algún esfuerzo se intenta para
apuntalar la señalada cita, en la que no hay razón alguna para no tener fe.
En particular para los cruceños, la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado
supone beneficios especiales. Aparte de que en líneas generales, de la Cumbre
pueden y deben salir resoluciones que fortalezcan las posiciones bolivianas
acerca de problemas serios como el de la mediterraneidad, sólo para citar uno de
los más acuciantes, quedarán para esta ciudad cosmopolita, unos reflujos de
bienestar adicionales.
En primer lugar, será fomentada la industria turística y permitirá mostrar lo
que en la materia posee el país en estas nuestras regiones casi ignoradas del
Oriente. Luego, la Cumbre significará una especie de tónico para nuestro
dinámico y audaz sector de la hotelería. Ramas como el folclore, la artesanía,
las danzas, el arte regional en fin, se verán asimismo notablemente favorecidos
con la afluencia de amigos iberoamericanos que, probablemente, sumarán varios
millares.
La gente de Santa Cruz de la Sierra, no deja de ser significativo asimismo,
tendrá la oportunidad de mostrar que no se trata de una frase hecha, de un
cuento, aquello de que “es ley del cruceño, la hospitalidad”.
Por todo lo que puede traer de bueno la Reunión Cumbre de Jefes de Estado de
Iberoamérica, es un deber inexcusable para todos preocuparse a fin de conseguir
que la cita extraordinaria alcance el más alto nivel y se desarrolle en un
ambiente apropiado, con paz y orden.
Las intenciones, si es que las hubiese, de malograr o deslucir el encuentro hay
que cortarlas de raíz a través de diálogos civilizados mientras ellos sean
posibles. De no prosperar este medio, cualesquiera otro siempre será viable. Son
muchas las cosas que hay en juego en torno de la Cumbre. |
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