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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 27, Octubre de 2003
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Vía crucis en pago de impuestos
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Vamos a hacernos eco del clamor de la ciudadanía en Santa Cruz de la Sierra,
que es objeto de una especie de manoseo en el momento de pagar sus obligaciones
tributarias. No nos explicamos, además, cómo es posible que la municipalidad,
estando tan necesitada de recursos económicos, dé un trato desconsiderado a los
contribuyentes cuando debe hacer exactamente lo contrario: atenderlo amable y
ágilmente, buscar los medios para facilitar el abono de impuestos, sin limitarse
a subirlos a las nubes como ha ocurrido con el que corresponde a los nichos y
mausoleos en los cementerios.
Así por ejemplo en fecha pasada un allegado a EL DEBER comentó que estuvo
haciendo en el ayuntamiento los trámites para abonar los tributos sobre su casa,
cuyos papeles primero los puso en orden -no sin superar un complicado y moroso
trámite burocrático-, hasta que por fin llegó el día de abotonar los quintos y
del edificio Córdoba lo despacharon a la Mutual Guapay. En esta entidad
teclearon cien veces la computadora y no dieron con la clave, sugiriéndole al
cliente que retorne al edificio Córdoba para que rectifiquen la numeración u
otro error cometido. Encontrar al personal encargado, en especial al jefe,
supuso escuchar los cuentos de que “salió con urgencia”, “está en reunión” y
otros pretextos, para finalmente, tras varios días, dar con su paradero.
Protestando por la “inoperancia” de la financiera, el hombre realizó nuevos
tecleos y mandó de vuelta a nuestro allegado a la Guapay donde por fin pudo
pagar, o sea que la falta de idoneidad fue en la repartición comunal.
Un viernes reciente una persona de EL DEBER acudió a abonar el impuesto del
mausoleo del cementerio general y antes de subir a la administración se enteró
que no estaban atendiendo (“mire, por allá va la manifestación” le mostraron),
sugiriéndole que retorne lunes porque “sábado es inglés”. Tres días después
llenaron el formulario con un alza del 75 por ciento, indicando que el pago era
en el bendito edificio Córdoba. En este sitio otra empleada municipal le espetó
que “eso se paga en la cooperativa San Luis”, agregando con un gesto de enfado
que la oficina de esta cooperativa estaba “más allá” En esta otra financiera
respondieron que ya no hacían dicho cobro, que “vaya a la ex Cainco de la Suárez
de Figueroa”. En este lugar un tipo le dijo que “sólo hay una caja y mire esa
cola (que salía a la calle), vaya al Banco Nacional en la René Moreno, a dos
cuadras de aquí”, donde por fin un amable funcionario instruyó que el tributante
-en uso de la Ley de Derechos y Privilegios Nº 1.886), sea atendido de
inmediato. Un vía crucis para cumplir voluntariamente una obligación, queja
amarga que oímos con suma frecuencia.
Para abonar gabelas sobre inmuebles, vehículos, mausoleos, etc., no es nomás ir
un día en que uno amanece con sus reales en el bolsillo. Hay meses y plazos de
los que no es posible salirse y la cosa -si no varió últimamente-, es con rebaja
o con recargo, en ningún caso es por el valor establecido. En efecto, uno va en
marzo a la comuna para tributar por su vivienda y le contestan que vuelva en
junio cuando gozará de una rebaja, y uno va en noviembre y le cobran con multa.
¡El pago de impuestos debe ser los 365 días del año!
No es posible tanta desconsideración ya sea en la parte burocrática o al elevar
las tasas, no puede ser que la comuna mediante este fácil expediente pretenda
salir de la crisis en que está sumida por la corrupción e incompetencia. Debe
hacerlo por la vía aconsejable, que no es otra que la contratación de personal
idóneo, que cobre el año redondo (y en cuestión de minutos). Tampoco es justo
que a los puntuales les entierren la uña y a los morosos les estén dando
ventajas. Con este procedimiento toda la ciudadanía pasará a la informalidad, a
pagar tarde, mal y nunca. Así de simple es el asunto.
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