La primera e inmensa tarea que le espera al nuevo presidente, Carlos Mesa, es
la gobernabilidad, coinciden cinco analistas consultados por este medio.
Uno de los caminos es la conformación de un gabinete en el que participen
individuos con amplio respaldo de los sectores civiles, erigidos en un
contrapoder que ha sido capaz de tumbar a un primer mandatario. “Si antes no
sabían lo que podían hacer, ahora están conscientes de lo que se puede lograr.
La vieja forma de hacer política, con firmas de contratos sin consenso, con
seminaritos que hace el gobierno para engañar, no va más”, dice el politólogo
Luis Andia
Es riesgoso dejar pasar demasiado tiempo sin tomar decisiones, porque puede
haber un nuevo descontento social. “Mesa tiene que hacer un llamado a la
pacificación”, considera Álvaro García Linera. Si bien está naciendo una nueva
forma de hacer política, con un contrapoder civil que no tiene precedentes en la
historia boliviana según Linera, existe el riesgo de que el poder tradicional
busque consolidarse en el Congreso, advierte Jorge Lazarte.
En esa línea, Reymi Ferreira cree que será necesario negociar con los partidos
políticos al conformar al gabinete. Fernando Mayorga considera importante un
pacto de los partidos para viabilizar el funcionamiento del Congreso, que puede
convertirse en un escenario de trabas.
El abogado Carlos Hugo Molina opina que la gobernabilidad ya no está ligada a la
mayoría parlamentaria. “Si no se quiere encerrar el concepto de gobernabilidad
en un chaleco de fuerza, se lo debe buscar en fuerzas sociales, territoriales y
regionales”, afirma.
En cuanto a la Asamblea Constituyente, el camino es difícil pero amplio. Linera
ve posible la realización por circunscripciones, organizaciones sociales o
partidos. El concejal Otto Ritter, autor de un libro sobre el tema, propone que
se elijan a 127 asambleístas.
El cambio de la Ley de Hidrocarburos es un mandato, establece Carlos Hugo
Molina. El referéndum, que se tratará dentro de la Constituyente, es otra
necesidad, según García Linera. “Tiene que ser un referéndum con poder de
decisión. En la Constituyente debe ponerse todo el entusiasmo”, pide el
analista.
1. Gobernabilidad
Debe incluir a actores sociales
La inclusión de personajes representativos en el nuevo gabinete es parte del
equilibrio que debe buscar el presidente Carlos Mesa. Además de la agenda mínima
de temas, que han sido repetidos incansablemente en pancartas y gritos, es
imperativo buscar concertación entre fuerzas que hoy son dominantes en el
Parlamento. Fernando Mayorga menciona que esas fuerzas son el MAS, MIP, NFR y
MIR, porque en las propuestas de esos partidos políticos había propuestas
electorales similares.
Luis Andia no quiere calificar como bueno o malo este nuevo sistema, porque,
simplemente, es el que ahora existe, puesto que ya se ha agotado la forma de
representación a través de los partidos. Ahora, la representación se realiza
también desde reivindicaciones concretas como el agua, las posiciones de los
rentistas o el gas. Históricamente acaba de parirse una nueva forma de
organización política. Lazarte propone que Mesa conforme un gabinete sin
partidos políticos.
2. Asamblea Constituyente
Equivale a una refundación
Una Constituyente, como la define Álvaro García Linera, equivale a la
refundación de la que se habló desde el oriente del país. Es un nuevo pacto en
el que se definirá cómo van a convivir indios y blancos, empresarios y obreros.
Este nuevo pacto social se expresa en una nueva Constitución Política. Para
elaborarla, el concejal Otto Ritter propone que se elijan 127 asambleístas. Tres
por cada departamento y uno por cada 1% de la población. Se los elegirá mediante
voto popular y sin necesidad de que los candidatos sean postulados por los
partidos políticos. Esa elección puede durar un mes. Para la elección puede
utilizarse una papeleta incompleta, en la que el ciudadano señale los nombres de
los que considere ciudadanos capacitados para esta gran discusión, que puede
prolongarse seis meses o más. Nada de esto será posible sin que se promulgue una
ley interpretativa estableciendo que la Constituyente es una forma válida de
reforma.
3. Ley de Hidrocarburos
Cambiarla es un mandato
La venta del gas o su postergación y hasta la elección del punto de salida
fue una de las banderas de lucha tanto de la oposición política como de los
sectores sociales que protagonizaron la insurrección civil. Si bien los
hidrocarburos son propiedad del Estado, cuando están a flor de tierra la
responsabilidad del transporte, transformación y comercialización pertenece a
empresas privadas. Se destina un 18% de las utilidades al Estado boliviano. El
pedido de los reclamos sociales es aumentar la participación en las utilidades.
Como sucede en Venezuela, México o Brasil, Reymi Ferreira cree que es posible la
participación del Estado en la explotación de los hidrocarburos. Ferreira dice
que con esa revisión, terminará la era del “gonismo”, que empezó con el decreto
21060, en 1985. “Fue el autor de la Ley de Capitalización, y con la Ley de
Hidrocarburos quería profundizar el camino neoliberal”, comentó.
4. Referéndum
Con poder de decisión
La actual Constitución no contempla el referéndum como un instrumento para la
toma de decisiones. La propuesta que el concejal Ritter presentó hace cuatro
años incluye este mecanismo, pero con el nombre de referéndum vinculante. La
diferencia con el referéndum consultivo que incorporó el ex presidente Sánchez
de Lozada, consiste en que el vinculante obliga a tomar una decisión de acuerdo
a la respuesta recibida. En Estados Unidos, el referéndum vinculante está
vigente hace 80 años, según explica Ritter. Recientemente, se ha visto su
aplicación en la elección de un nuevo gobernador de California (el actor Arnold
Schwarzenegger), que sustituyó al anterior antes de la finalización de su
mandato. Hay movimientos que proponen que la Unión Europea redacte una
Constitución en la que se incorpore el referéndum. Se propone aplicarla sólo en
los países que voten mayoritariamente por ella.
Luis Andia / Politólogo
Se parió otra democracia
Aconsejo quemar los libros que se escribieron sobre política en Bolivia
en los últimos 25 años. Hay dos cosas claras: el modelo y el estilo de hacer
política no van más. Que el gobierno tome decisiones, que haga seminarios y
‘huevaditas’, que firme contratos como se vino haciendo, no va más. Ningún
contrato, ninguna venta de cualquier cuestión clave se podrá hacer si no hay
un proceso real de consulta. Cuidado con el libre mercado, la tercerización,
la privatización y la participación de las transnacionales.
Reymi Ferreira / Profesor
Que no haya gente nefasta
El verdadero culpable de la caída de Goni es Sánchez Berzaín, que condujo
su política hacia la sociedad. Cuando Víctor Paz hacía algo mal, saltaban
los ministros. Pero Goni se jugó por sus ministros y terminó saltando él. Lo
hizo con Teodovich, con Revollo, con Sánchez Berzaín. La democracia se basa
ahora en la estructura sindical. Hay que cuidar que esto no nos lleve a
enfrentamientos duros. Mesa tiene la responsabilidad que no tuvo Goni:
evitar que lleguemos a un colapso y caigamos a un nuevo autoritarismo.
Carlos Hugo Molina / Abogado
No más firmas a escondidas
Todo habría sido distinto si los ciudadanos hubiéramos estado bien
informados sobre temas como el gas. Los cuoteos y repartos prostituyeron al
sistema. La sociedad inicial que debía formar el gobierno no era sólo con
empresarios internacionales, sino con su propio pueblo, que es la única
forma de sostener acciones.
Lo que ha sucedido ayuda a crecer a la democracia. Ya no se podrán hacer las
cosas con conciliábulos, con firmas de espaldas a la ciudadanía. Quien crea
que esto es posible se ha equivocado de país.