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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 27, Agosto de 2003
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Una “Cumbre” a la vista
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Ya tenemos a la vista la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Será ésta
la décima tercera versión de tan alto certamen. Nuestra ciudad de Santa Cruz de
la Sierra, en plena confirmación de su calidad de centro de congresos y de
convenciones, será sede de la trece reunión. Su inauguración y desarrollo están
previstos para el venidero mes de noviembre. Vale decir que sólo se dispone de
dos meses y algunos días más, tiempo muy escaso, desde luego, para tenerlo todo
a punto, como las circunstancias lo imponen.
Por lo que sabemos y según lo que recordamos , la Cumbre Iberoamericana de Jefes
de Estado (una ya tuvimos en Santa Cruz de la Sierra), determina el
desplazamiento de un mundo de gente. Miles y miles de personas que llegan con
diversas misiones. Más de veintitrés jefes de Estado, para empezar, incluyendo
según parece, a la pareja real de España, Juan Carlos y Sofía, que sabemos a
ciencia cierta que en tierras cruceñas se sienten como en casa.
Cada jefe de Estado, obviamente, trae consigo séquitos muy numerosos que
incluyen ministros, consejeros, asesores y nutrido personal de seguridad y
servicios. Se aguarda asimismo la llegada de centenares de periodistas de radio,
prensa y televisión, no menos de seiscientos entre unos y otros, según se ha
informado en avance.
En resumen, con motivo del desarrollo de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de
Estado, se espera a varios miles de ciudadanos, sin tomar en cuenta las
corrientes turísticas que, en torno de certámenes de esta índole, engrosan de
manera realmente significativa.
Frente a la magnitud de lo que se avecina, para Santa Cruz de la Sierra se
presenta un desafío. La capacidad hotelera, con toda seguridad que será
ampliamente rebasada. Debemos, en consecuencia, ir ejercitando la imaginación
para resolver los problemas que sin duda se presentarán, ocasionados por
visitantes a los que no habrá adónde humanamente alojar.
Si la memoria no nos falla, en la anterior Cumbre se tuvo que apelar a jefes de
hogares particulares para que, haciendo honores a aquello de que “es ley del
cruceño la hospitalidad,” acogieran en sus casas a algunos de los huéspedes de
la ciudad que no encontrasen acomodación en la hotelería citadina. Tal vez este
expediente vuelva a funcionar de nuevo.
Por lo que vemos todos los días, la ciudad está fea, sucia, exponiendo
claramente su situación de abandono. La mendicidad instalada en las rotondas de
los anillos de circunvalación empeora la de por sí deslucida imagen de la
capital del Oriente Boliviano. El comercio ilegal, mercachiflero y fritanguero,
que ha copado calles, avenidas y plazas, con su secuela de suciedad y desorden,
es otro detalle que desmedra gravemente el ambiente.
¿Van a ser corregidas algunas malas cosas por iniciativa de las autoridades
competentes, o para que el mundo iberoamericano haga conciencia de nuestras
necesidades y miserias, vamos a recibir a nuestros huéspedes en lo que de apenas
supera los niveles de un estercolero?
Poco tiempo tenemos, como decimos arriba, para pensar en ello y definir lo que
nos resta por hacer. En todo caso, estamos frente a un desafío serio. De
nosotros dependerá la imagen que demos, no sólo de Santa Cruz de la Sierra y de
los cruceños, sino también del país y de todos los bolivianos.
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