Portada .
Santa Cruz .
Seguridad .
Nacional .
Internacional .
Economia .
Deportes .
Sociales .
Escenas .
Editorial .
Opinion .
Lectores .
CLIMA .
Otras Ediciones
.
Para Ellas .
Extra .
RAYUELA
.
Hoteles .
Empresas .
Pag. Personales
.
|
 |
 |
| EDITORAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 21, Mayo de 2001
|
| >>
Despido intempestivo y denuncia grave
|
| El viernes de la semana pasada se produjo la destitución del jefe de la Secretaría de Industria y Comercio de la Municipalidad de nuestra capital, “por reestructuración” y respondiendo a instrucciones del alcalde. El despido sorprendió a la autoridad cuando realizaba un operativo en el mercado La Ramada por la venta ilegal de juguetes para niños, no recomendables por contener sustancias nocivas a la salud y que incluso pueden provocar adicción al estar fabricados en base a un pegamento y con cierto grado de acetona.
Todo parece indicar que el funcionario en cuestión fue de lo “mejorcito” que estuvo trabajando en el ayuntamiento, puesto que se lo vio en permanentes operativos encaminados a proteger la economía y la salud de la ciudadanía y a la misma juventud. Aplicó sanciones, practicó decomisos e hizo clausuras por la venta de alimentos en mal estado (carnes diversas, embutidos, queso, entre otros), por causar ruidos molestos, por no tener el peso y el contenido exactos numerosos productos de uso diario en los hogares, igualmente por tolerar adolescentes en locales de diversión nocturnos a quienes se les expendía bebidas alcohólicas. En fin, y según las informaciones de que disponemos, el también llamado intendente municipal trabajó día y noche en el cumplimiento de su misión, tratando de poner a salvo de distintos daños a las personas y de establecer un poco de orden en esta caótica ciudad.
Pero así se dan las cosas en la comuna: predominan los intereses personales, mandan los politiqueros y tan pronto unos y otros se ven afectados, mueven sus hilos y derriban sin mucho esfuerzo a los que se están interponiendo en sus caminos tortuosos que conducen al negocio fraudulento que está perjudicando al pueblo.
De fuentes que merecen fe hemos tomado conocimiento de que los principales causantes de este golpe que tumbó al secretario de Industria y Comercio han sido los “gremiales” dirigidos desde su “bunker” por un concejal suplente, titular y hasta alcalde interino en el período anterior, y por su hermano lo mismo en funciones municipales, ambos de funesto paso por la alcaldía donde siguen enriqueciéndose utilizando triquiñuelas bien disimuladas.
Lo dicho, fuera de que sobrepasa holgadamente los ámbitos de la razón y la ley que todos estamos obligados a observar, ya constituye un abuso insoportable y un tráfico de influencias -lo mismo penado por las normas- intolerable, de ahí que organismos competentes, entre ellos el Concejo Municipal, tienen que intervenir para poner atajo a esta otra forma de avasallamiento.
Es más, la exonerada autoridad ha declarado públicamente que una mafia lo destituyó y que el jefe de la policía municipal es un corrupto, todo lo cual implica una denuncia grave.
Consiguientemente ni el ejecutivo del ayuntamiento, ni el organismo deliberante, como tampoco la Policía Nacional y la justicia, pueden quedarse de brazos cruzados. Se impone de todos ellos, cada uno desde las funciones que desempeñan, realizar una averiguación seria del caso con el propósito de hacer prevalecer las reglas vigentes y sobre todo para quitar el velo con que se cubren los que andan en negocios turbios, para conocer a los que ensombrecen más el panorama de la comuna practicando una corrupción que ya no es posible soportar por más tiempo.
No habían pasado cuatro días de la acusación de extorsión que afecta a una funcionaria municipal, en la que además quedaron en evidencia casos de nepotismo en la propia alcaldía. Con los tantos asuntos pendientes de irregularidades allí mismo -cuya enumeración sería de nunca acabar-, y con la declaración del ex secretario de Industria y Comercio, pareciera que es nomás evidente ese trascendido que corre de boca en boca de que en el municipio de nuestra capital donde se presiona el dedo salta el pus.
No actuar con energía y sin vacilación ante estos hechos, decididamente es estar condenados a soportar más especulaciones a costillas del pueblo y, lo que quizá es peor, a cualquier ultraje a la dignidad de ciudad que tiene Santa Cruz de la Sierra.
|
|
|