Lunes 23, Noviembre 2009
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Duro golpe al turismo



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Nada más y nada menos que doce días duró un bloqueo de la ruta a la altura del estrecho de Tiquina, en el departamento de La Paz, impidiendo el tránsito de personas y vehículos hacia y desde el santuario de Copacabana, uno de los principales destinos turísticos del país. La medida, en cuya aplicación los bolivianos se han revelado como los mejores y quizás únicos en el mundo, esta vez la asumieron los balseros para oponerse ‘hasta las últimas consecuencias’, a que la Prefectura paceña ejecute la construcción de puentes sobre el estrecho, porque les arrebataría sus fuentes de trabajo y de ingresos.
Con ese prolongado conflicto que acaba de dar lugar a una tregua tras intensas negociaciones, el impacto sobre el turismo a Copacabana puede haber resultado devastador. El Santuario se convirtió en un ‘pueblo fantasma’ por ausencia de visitantes en medio de la escasez de alimentos y de otros artículos. Se supo que unos pocos turistas se aventuraron  a llegar a través de una ruta alternativa en mal estado pero hay sobradas razones para suponer que la suya puede ser la última visita porque podrían borrar definitivamente Copacabana de sus destinos.
Bolivia, además de una estratégica ubicación geográfica en el corazón del Cono Sur continental, es un país poseedor de múltiples atractivos turísticos. Su diversidad geográfica notable se manifiesta en sus distintas regiones entre el altiplano, los valles y las llanuras orientales.
Comparados con los de otros destinos, los precios para hacer turismo en Bolivia son mucho más ventajosos porque unas módicas tarifas permiten, además de la cobertura de pasajes aéreos, el hospedaje y alimentación en los mejores y más confortables hoteles nacionales.
Pero toda esa inmejorable perspectiva se malogra bajo la sombra de los frecuentes conflictos sociales que derivan i-nevitablemente en el bloqueo de carreteras como el que se ha registrado en Tiquina y que en cualquier momento puede reproducirse en otros puntos del país.
Así, la ‘industria sin chimeneas’ como se conoce a la del turismo, colapsa con frecuencia en Bolivia, que en ese campo tiene muchísimo que explotar.


Caída de Tucabaca
Marcelo Rivero
El título no se debe al asalto que quiere perpetrar el centralismo gobernante a través del INRA al área protegida de Tucabaca, en Chiquitos, en una extensión de 18 mil hectáreas para parcelarlas en favor de campesinos y seguro que de ‘colonizadores’ de las alturas. Eso ya lo analizaron editorialistas, analistas y expertos en biodiversidad y medio ambiente, advirtiendo que si se consuma el loteo será un golpe severo a todo cuanto significa conservación de la naturaleza y las bellezas que ésta encierra, algo que preocupa a la gente consciente de aquí y del mundo entero. 
La ‘caída de Tucabaca’ es otra historia: es de las tantas por las cuales los idiomas del oriente están perdiendo vigencia e identidad, porque las palabras son mal pronunciadas, mal escritas y porque se las desplaza en favor de terminología extraña que escuchamos en radio y televisión y que leemos en publicaciones diversas. 
En el caso de Tucabaca, los medios de prensa escriben el vocablo con ‘v’ corta, es decir, Tucavaca. Se atienen a lo que dicen los mapas oficiales (plagados de errores), a lo que está escrito en folletos, por ahí en un tratado de historia, en catálogos (como uno del Gobierno Departamental de Santa Cruz), o decretos que difunden a placer los bolivianos del occidente, sin importarles la etimología de las palabras que es fácil encontrar en obras de autores regionales. No tiene que ser así, debemos defender nuestra terminología y el modo de expresarnos para no sufrir esta otra forma de avasallamiento. Ya lo dice el diccionario de Germán Coimbra con respecto a Birubiru: “En la parte central de la pampa se halla el aeropuerto con la grafía Viru Viru formando dos palabras al gusto de la influencia colla. La ‘v’ no es pronunciada tanto en los idiomas nativos regionales como en el habla popular de los cruceños”. Por eso fue que el director de EL DEBER hace más de 30 años, cuando el aeródromo estaba en construcción, defendió tenazmente Birubiru pero, salvo uno que otro articulista, nadie lo apoyó y con dolor -me consta- dio el brazo a torcer.
Lo de Tucabaca es aún más concluyente porque, según Coimbra -lingüista, historiador, botánico, investigador y erudito en cosas nuestras- la voz deriva del chiquitano o-tucabás=tapacaré y ca=multitud, y además agrega que “el mapa del Instituto Geográfico Militar lo llama tucava o tucavaca, quizás en la creencia de que proviene de vaca”.
Está claro que si el término viene de tucabás tiene que escribirse Tucabaca pero, como somos obedientes a lo que disponen ‘arriba’, me temo que en lugar de enmendar el error, completando la dosis, le chanten Tukavaka -lo mismo para contento del gusto colla-  como hicieron la vez pasada con paiko y paikoneka, disgustando a los paicos y paiconecas que todavía existen en la Chiquitania y a ese recio cruceño que es el Dr. Paico Roca.


Según su criterio ¿Quién tuvo un mejor desempeño en el foro debate de candidatos a la gobernación cruceña organizado por EL DEBER?

Williams Paniagua
Rubén Costas
Juan Carlos Urenda
Jerjes Justiniano
Érika Oroza
José Carlos Gutiérrez



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