Miércoles 21, Octubre 2009
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Buscando la luz



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Prácticamente todos los seres de la Creación, los racionales y los irracionales, en el afán de sobrevivir, buscan la luz. En las tinieblas, salvando unas pocas especies microscópicas que sólo despiertan interés científico, las demás desaparecen o sin remedio posible, mueren si no encuentran luz.
Desde su estado más primitivo, vale decir, desde las épocas de las cavernas, y antes aún, el ser humano dio la cara a la luz, la buscó a manera de elemento vital, de fuerza motivadora y vivificante, y tras disfrutarla a través de los astros que refulgían en el ancho e inconmensurable cielo, trató de hacer de aquella un bien perenne, inagotable y en ese racional empeño, dio con el fuego o la naturaleza lo proveyó a tiempo.
En fin, que la búsqueda de la luz y el disfrute de este elemento es sin duda coincidente con la aparición del hombre sobre la faz de este nuestro planeta Tierra.
Tan imprescindible, tan vital es la luz que no hay nada virtualmente para el ser humano de hoy, trágico, dramático, cruel, desagradable, insoportable, insufrible, que no sea concebido como la consecuencia de vivir en las tinieblas. Y siendo por demás antinatural, y más que antinatural, imposible, vivir en las tinieblas, pues, lanzarse en pos de la luz viene a ser una cuestión, fundamentalmente, de sobrevivencia para la humanidad.
Aunque, obviamente en sentido figurado, a la altura del presente siglo se habla todavía de pueblos que viven en tinieblas. Y si así se habla es porque los aludidos pueblos confrontan necesidades básicas dramáticas, porque sufren, dígase, de hambre, o los efectos de fenómenos graves naturales y atmosféricos, y también porque los ciudadanos todos de un país o de una región, o una parte significativa de aquellos, se hallan bajo el oprobio de una dictadura o a la sombra de un tirano o son pasto de demagogos o traficantes de las peores especies que pululan libre e impunemente.
Sí, de igual forma de aquellos pueblos que se mueven a la sombra de caudillos soberbios y endiosados sólo puede asegurarse que padecen la seca y la meca en medio de las tinieblas. Y cuanto hagan en estas circunstancias por buscar la luz, por prender un luminoso rayo de esperanza, no sólo que tiene que interpretarse naturalmente como una reacción humana sino a la vez como un acontecimiento histórico y así ingresar en la memoria universal.
Aún hay, en partes del mundo de hoy, comunidades de hombres que viven sujetos a los malos modos, a la falta de principios, a los ultrajes de déspotas, de tiranos, de todopoderosos que se sustentan en la fuerza y en el terror y que escarnecen hasta lo más elemental de los derechos humanos. Pues esas comunidades viven en las tinieblas y siempre será legítima la acción en procura de la luz.


La peor campaña electoral de todas
Tuffí Aré Vázquez ®®  Periodista de EL DEBER
No se ha visto en los últimos procesos electorales una campaña tan mediocre como la que transcurre ahora. Sorprenden cada día las incoherencias de los binomios y la gente les corresponde con una lógica indiferencia.
Por un lado, el Presidente busca su reelección con la ventaja abrumadora que representa hacer proselitismo desde el poder. El eje de su campaña gira en torno a la inauguración de obras o al ruidoso anuncio de otras, acompañado de un poderoso aparato comunicacional y un llamativo gasto en propaganda. El candidato del MAS rehuye a debatir su programa de gobierno, como ocurrió en el último periodo electoral. En vez de confrontar su oferta con otras, prefiere organizar cumbres internacionales para sostener su popularidad con el apoyo de sus aliados. El entorno ‘evista’ trata de eliminar a sus adversarios desempolvando algunos procesos judiciales. Por si fuera poco, el masismo ha recurrido a la búsqueda de adhesiones simbólicas, pero inconsistentes, como la de los barra brava que hasta hace unos meses entonaban en el estadio Tahuichi cánticos contra Evo Morales.
Esto último es fatal. El MAS, que se autodenomina partido del cambio, reemplaza con esta iniciativa su línea supuestamente principista por una pragmática, a la que sólo le importa ganar votos. No se da cuenta de que así como fue fácil sumar ayer a los barra brava, es fácil que mañana éstos cambien de camiseta.
No menos pobre es la campaña de Manfred Reyes Villa, que ha girado sólo en torno a la victimización de su compañero Leopoldo Fernández. Para colmo, su último spot desnuda no sólo su carencia de ideas, sino la pobreza de sus arcas, cuando pide a la gente plata para la campaña.
La de Samuel Doria Medina tampoco aterriza. Trata últimamente de corregir las vacilaciones del inicio de la campaña con la idea de su firmeza y con un papel ajeno al suyo: el de un político duro. Encima, opta por explotar electoralmente el sensible tema de su secuestro.
¿Y los demás binomios? Emplean el  tiempo en resolver sus propias improvisaciones que no les permiten ni siquiera completar sus listas de candidatos.
Si la campaña sigue tan pobre, el voto blanco o el nulo serán opciones, aunque, si se dan, sólo favorecerán al primero.


El domingo 28 se juega el clásico cruceño, ¿quién ganará ese partido?

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