Domingo 11, Octubre 2009
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Santa Cruz | Seguridad | Nacional | Internacional | Economía | Deportes | Sociales | Escenas | Editorial | Clima
 Edición Impresa  
 
‘Musculatura’ y endeudamiento externo



imprimir enviar noticia a un amigo Texto pequeño Texto medio Texto grande

Según recientes expresiones del vicepresidente Álvaro García Linera, “Bolivia tiene musculatura” para solicitar créditos de 10.000 millones de dólares a organismos internacionales tales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trataría de recursos para impulsar programas de desarrollo productivo y social.
Si bien es un hecho concreto que las reservas del Banco Central de Bolivia (BCB) se encuentran actualmente en el punto más elevado de su historia  con más de 8.000 millones de dólares y que el conjunto de depósitos en el sistema financiero también iguala o supera ligeramente esa suma, la tasa de crecimiento económico para este año no ha acompañado el ritmo anterior. Como producto de la crisis mundial, habrá un bajón en el crecimiento acompañado de una reducción de las exportaciones.
La cifra mencionada por García Linera representaría -al margen de la actual deuda interna y externa ya contraída- un déficit adicional de 1.000 dólares por cada habitante del país. Asimismo, si se considera que el crédito a solicitarse prácticamente  equipara al Producto Bruto Interno (PIB) de Bolivia, tendríamos que el coeficiente de endeudamiento sería igual a uno, sin agregar lo que ya se debe. De acuerdo a prácticas bancarias usuales, dicho coeficiente es elevado; no corresponde a medidas de prudencia. No en vano un ex presidente del BCB fue más cauto y sugirió un endeudamiento futuro de menor cuantía, no más de un cuarto de lo declarado por el Vicepresidente.
Cuando viene el momento de soportar crisis o simplemente se entra en etapa de vacas flacas, es importante contar con reservas para la emergencia que eventualmente se presente. Si el endeudamiento agota esa capacidad, los efectos negativos pueden llegar a ser severos. Por tanto y más allá de los ‘músculos’ de la economía boliviana, debemos considerar la realidad. Esa realidad nos dice a gritos que Bolivia sigue siendo uno de los países más pobres del planeta, pese a sus ingentes recursos naturales. Nos dice también que es necesario gastar en hospitales, escuelas, caminos, nutrición infantil, obras sociales y seguridad ciudadana. Sin embargo, vemos que el Estado se encuentra dedicado a comprar cuanta cosa fue estatal en el pasado y sin ahorrar medios. Luego de la llamada “nacionalización de los hidrocarburos”, a las buenas o a las malas se siguió un implacable proceso de recompra de empresas, bienes y activos que bien podrían haber quedado en manos privadas sin desmedro de aportar regalías e impuestos. La compra de las plantas de generación eléctrica es casi un hecho y le seguirán los ferrocarriles más otras empresas. Agreguemos la aerolínea estatal, fábricas de papel, aceite, etc. El Estado se está convirtiendo en un estado obeso y con peligro de indigestarse. Come lo que no necesita y no gasta en lo que sí precisa para su mejor accionar.
A ese panorama cabe añadir ahora una ponencia interesante, el endeudamiento para desarrollo social y productivo. Pero la cifra  propuesta es ambiciosa. Además, bien se podrían haber utilizado recursos disponibles para ese sano propósito en lugar de seguir formando y adquiriendo empresas estatales en campos que la actividad privada se puede desenvolver por si misma mediante adecuados marcos regulatorios.
Al final no es cuestión de ‘músculos’, sino de ser prudente. Debe imperar la cautela antes de comprometer al Estado Boliviano en nuevos multimillonarios préstamos, justamente ahora que se tiene un respiro en ese frente después de tantos años. ¿O tendremos en el futuro que llorar para que nuevamente -y por caridad- nos condonen la deuda externa?


Hablar, chocar y… matar
Dominicus
La casa donde vivo está ubicada en una esquina. Desde que me trasladé allí –hace cuatro años– he presenciado por lo menos unos 15 choques de vehículos. Adivinen: la inmensa mayoría de dichas colisiones se produjo mientras uno o ambos conductores hablaban, imprudentemente, por un celular.
A esta altura es archisabido y archirepetido el hecho de que celular y volante son una pésima combinación. Diversas estadísticas han demostrado que conducir y hablar provoca distracciones tan o más peligrosas que las de una borrachera. Todo el mundo lo sabe, pero nadie hace caso. Acá pasa algo peor inclusive que con los cinturones de seguridad: se conoce perfectamente un factor que hace peligrar la existencia propia y la de otros, pero se lo desdeña abiertamente. He aquí una clara muestra de algunas incomprensibles irracionalidades del ser humano que verdaderamente nos hacen pensar.
Hablar por celular manejando un automotor lleva a chocar y el choque muchas veces no es cuestión de metales destruidos sino de vida, se puede matar o matarse uno. Es por eso que en los países desarrollados el control de gente hablando en celulares es cada vez más severo. Hasta aquellos que hablan con altoparlante y sin sacar las manos del volante, se ha visto que también se distraen. Por tanto, lo mejor es no usar el celular mientras se conduce y punto. Si hace falta hablar por una urgencia entonces cabe estacionarse en el lugar más cercano y seguro. Desde allí se parloteará lo que se desee.
Pero como la gente, ni en Santa Cruz, ni en Bolivia ni en el resto del mundo, entiende razones ni acata multas y sigue hablando por celulares al conducir mientras provoca tragedias, ahora los constructores de automóviles están introduciendo un dispositivo en los vehículos que bloqueará automáticamente a todo celular que se encuentre en un automotor en rodaje. En otras palabras, nadie podrá hablar ni recibir llamadas mientras se encuentre conduciendo. Deberá esperar a que el vehículo pare y el motor deje de funcionar.
Esta medida inteligente contrapesará la estupidez incomprensible de cierta gente. Hablar por celular casi siempre significa la posibilidad de matar o morir. Hay que terminar con esta anomalía. Hasta la llegada de los nuevos modelos con artefacto bloqueador, ojalá la Policía intensifique su vigilancia e incremente duramente las multas para quienes hablan por celular y conducen.


El domingo 28 se juega el clásico cruceño, ¿quién ganará ese partido?

Oriente Petrolero
Blooming
Empate



Ver Resultados