En las últimas semanas se ha registrado una profusión de ataques sexuales, en especial contra menores de edad y cuyos pervertidos agresores hasta resultan ser personas mayores del entorno familiar. También se ha incrementado la cantidad de noticias relacionadas con menores de edad perdidos, o raptados. Sin embargo, poco o nada se ha percibido como reacción de las autoridades que tienen que ver con la protección a este grupo etario.
Entre las causas, se anotan el abandono del que son víctimas los menores de edad por parte de sus progenitores. La migración de los padres hacia otros países en busca de un mejor porvenir, -que en muchos casos es causal de la desintegración familiar-, o tener que ausentarse del hogar durante todo el día por motivos laborales, deja a los hijos en estado de indefensión. Dejarlos al cuidado de los hermanos, o abuelos, no es la mejor solución.
No hay suficientes guarderías en la ciudad para que los menores puedan quedar con buen resguardo, con una infraestructura adecuada para evitar accidentes y, lo más importante, con personal capacitado para brindar la atención que requieren los niños, con actividades de salud, lúdicas, de protección física y espiritual, para que puedan, al menos en parte, compensar el alejamiento de los padres. La Alcaldía y la Prefectura debieran destinar más recursos a los hogares sustitutos existentes o a la habilitación de otros que, a no dudarlo, se requieren habida cuenta la magnitud y gravedad del problema que se comenta.
En los lugares de trabajo, en las fábricas, se pueden instalar áreas de entretenimiento para los menores de edad, como ocurre en otros países. Es un paso intermedio a las guarderías, más beneficioso, porque los padres se encuentran cerca y pueden aprovechar el momento de receso para estar con sus hijos. El beneficio es también para el trabajador porque le agrega una dosis de tranquilidad que puede repercutir en un rendimiento con eficiencia y reducir el trabajo a desgano por las preocupaciones familiares, o minimizar las salidas con permiso. En zonas como el Parque Industrial, o los mercados, una gran guardería puede concentrar dinero y personal a los entes municipales o estatales.
La cultura hedonista y los mensajes altamente sexualizados en los medios de comunicación son un incentivo para los ataques sexuales. Eso fomenta desviaciones mentales que inciden en el aumento de los casos de ataques sexuales y los menores desprotegidos suelen ser un blanco fácil. Frenar el rumbo de estos mensajes incluye un ‘mea culpa’ y un giro de parte de los emisores.
Entidades como la Defensoría del Menor y su par municipal no deberían actuar sólo después de ocurridas las desgracias. Hace falta campañas de prevención, para instruir a los padres que no tienen que dejar librados a su suerte a los menores, así sea por acudir a la fuente laboral. Se debe capacitar al entorno, mediante programas de televisión o cartillas, para que se brinde a los niños una adecuada formación, para que reciban mensajes positivos y para evitar que crezcan con traumas.
El control se debe extender a las agencias de empleos, que no dan seguridad sobre el personal que ofrecen. Cada trabajadora del hogar debe contar con una ficha con sus datos confirmados, que permita realizar un seguimiento en caso de los raptos y secuestros que se dan a menudo, por parte de niñeras cuya identidad puede ser falsa o porque no tienen un domicilio conocido. La informalidad, -y hasta ilegalidad-, de estas casas de empleos, aumenta el riesgo de que los menores sean víctimas de plagio.
El ultrajante drama de los menores en estado de indefensión en nuestro medio, tiene que tocar la sensibilidad de la ciudadanía, las autoridades e instituciones y hacerlas reaccionar positivamente.
Police Off
Oso Mier * ®® Sonría ‘plis’
Fútbol. Deporte que nos divertía, ahora se ha convertido en una fábula con humor negro incluido. A la hormiga que se convierte en gallina, se la come el gato, mientras el mono ve como se le mete la pelota entre las piernas
Mi suegra ya me dijo. “No vayas al fútbol, está lloviendo” y se fue con mi entrada mojada, mientras yo me quedé cuidando la casa y a mis hijos, pero viendo por la tele, mientras mi mujer tenía un “clásico” de loba con sus amigotas.
¿ Por qué una fiesta tan linda, se convierte en algo “caliente”? Todo, porque hay medios televisivos que dan cobertura a todo lo que represente provocación. Hablo de esos individuos agresivos que pintan a las aves frente a las cámaras, agresión salvaje a un pobre animal que se explica cuando viene de un fanático vulgar, pero que es censurable cuando un periodista se afana en dar cobertura, con tanto entusiasmo, a semejante salvajada.
Ni hablar de la policía. Lanzan gases de pimienta y reciben patadas a granel. Cuando hice esa sesuda observación mi suegra me dijo “y usted, calzonazo por qué no va y dirije”. Me quedé callado para no decirle que tenía una víbora en casa, pero que no era lo mismo lidiar con 22 fieras descontroladas.
La verdad es que, como los árbitros no ponen orden en el campo de juego, el entusiasmo de la policía para sacar la mugre a los jugadores es desbordante. Este round futbolero debía llamarse Police Off en vez de Play Off, palabras made in USA que todos las repetimos y pocos las entendemos.
La Copa debía ser “Trofeo Pimienta” y los equipos debían concentrarse en las celdas policiales antes y después de los partidos, porque es cierto también que los pataduras no respetan a la autoridad uniformada.
Lo cierto es que la sana confrontación se convierte en escándalo, en conflicto, en huelgas como la de Bolívar, en ‘bloopers’ como Real Potosí que sienta en el banquillo a cuatro entrenadores. Hay un club organizado, bien plantado en la cancha, que da siempre pelea pero que no tiene seguidores. Tan es así que cuando juega La Paz Mauricio Fútbol Club, no se da la recaudación, sino la lista de asistentes.
Creo que estamos a tiempo de ajustar las piezas. Si los jugadores se limitan a jugar, si el árbitro impone personalidad, si la policía no mete las narices mientras el árbitro no lo autorice, si el público se comporta como en misa pero entusiasta, si los clubes se organizan mejor, si los especialistas crean una opinión pública positiva, este domingo podemos tener fiesta en vez de bronca y esta vez iré yo, con la bandera de mis amores y la coladora de mi suegra come gratis.
* Aficionado dolido, pero contento