La pregunta del título de esta nota editorial tiene que ver con una millonaria inversión que YPFB compartirá con la petrolera estatal venezolana Pdvsa en el norte del departamento de La Paz. A partir de ciertos indicios geodésicos, se cree que allí existen yacimientos hidrocarburíferos que, de ser descubiertos y luego explotados, le permitirían al país incrementar sensiblemente sus actuales volúmenes de producción de energéticos, al punto de poder satisfacer la creciente demanda interna y los compromisos de exportación a Brasil y Argentina.
La referida posibilidad encarna toda una interrogante que se despejará recién, en sentido positivo o negativo, de aquí a cuatro o cinco años, que es el tiempo que demandarán los estudios técnicos del caso y las perforaciones de rigor. Y es que esta labor no es como encontrar agua bajo la superficie de la tierra, sino algo mucho más complejo e imprevisible. A veces se encuentra el hidrocarburo a decenas de miles de metros de profundidad de la corteza terrestre, pero no en la cantidad ni en la naturaleza requeridas para una extracción y comercialización rentables. Nunca se sabe si el hallazgo resultará pato o gallareta…
Es a consecuencia de tan elevadísimo nivel de riesgo que en casi todos los países productores de hidrocarburos estas inversiones de riesgo no las ejecutan directamente las empresas estatales dedicadas al rubro. Son convocadas empresas privadas especializadas, bajo una modalidad de riesgo compartido en la que el inversor privado lleva más las de perder que el Estado.
En general, ese inversor privado no es cualquiera, sino una transnacional que puede permitirse el lujo de someterse a tan preocupante albur, porque si le va mal en algunos emprendimientos del tipo señalado, en otros le va bien, resarciéndose así de las pérdidas, inferiores, en muchos casos, a las ganancias.
Debe tomarse en cuenta que la apuesta de YPFB al descubrimiento de yacimientos de hidrocarburos en el norte paceño, en la zona central y en los valles del país, representa una inversión de casi mil millones de dólares, suma de la cual la mitad correrá a cargo del Gobierno de Hugo Chávez. Pero no es nada seguro que Venezuela cumpla integralmente con su compromiso. Pdvsa confronta ahora serios riesgos de anemia financiera más o menos crónica por la baja en los precios del petróleo, como resultado de la crisis financiera internacional.
A pesar de todo, hagamos votos porque a YPFB le vaya bien en su búsqueda en La Paz y en todos sus proyectos conjuntos con Venezuela. Que encuentre hidrocarburos y que de este modo supere el mal rato, auque no de inmediato, que le suponen sus fallas en la satisfacción de la demanda interna de gasolina y diésel, en gran medida provocadas por el incremento de aquélla y la baja en la producción de energéticos.
Si le va mal, que la piense dos veces, en el futuro, al momento de tomar decisiones en lo que respecta a inversiones de alto riesgo. Ojalá que entienda que lo más prudente y racional es apostar a empresas privadas que asuman por sí solas todos los riesgos, a cambio de un determinado porcentaje de las futuras utilidades (del 40 al 50% son los parámetros mundiales establecidos).
Tres en Uno
Tarea de limpieza
A ver si les alcanza el tiempo y no les faltan manos a las cortes departamentales electorales para revisar manualmente los antecedentes de 80 mil ciudadanos como parte de la limpieza del Padrón Electoral, para que no se conviertan en burlas a la democracia, -lo mismo que las anteriores-, las consultas electorales a celebrarse próximamente en el país.
Igualmente tienen tarea ardua y en serio los auditores enviados por la OEA examinando los datos de Identificación Personal y del Registro Civil que son fuente principal del Padrón y que también están contaminados y por consiguiente oliendo a podrido.
‘Ganadero’ urbano
Nos contó un pajarito que un mal vecino está estropeando las buenas acciones de sus semejantes en el barrio Occibol España, ubicado en el distrito 9 de la ciudad, donde acaban de inaugurar obras en una plazuela. Sucede que en plena zona urbana el sujeto de marras cría vacas que lleva a pastar a la plazuela y donde los astados animales se comen la grama, las florcitas y toda especie vegetal que se coloca como ornamento en el paseo que luego queda ‘sembrado’ de jumbacá en partes iguales...
El hecho fue denunciado hace largo rato ante las autoridades del municipio pero ni la tos que les ha dado.
Tiempo de sequía
De casi todos los años son en vastas regiones de la geografía nacional los problemas imputables a la naturaleza como son las inundaciones y las sequías. Bolivia es, entre otras cosas, un país de grandes contrastes. Mientras a unos el agua les llega al coto en las temporadas lluviosas, a otros no les cae gota durante meses. En ambos casos, las pérdidas económicas son cuantiosas, especialmente entre los productores agropecuarios.
Actualmente, hay declarada una emergencia en la zona del Chaco de tres departamentos por la falta de agua que está diezmando los hatos ganaderos. Se habla de un desembolso de $us. 2 millones para la perforación de acuíferos.
Si nuestros gobernantes no estuvieran enfrascados en hacer política todo el tiempo, en una de esas podrían haber actuado con sentido previsor para aminorar cuando menos los efectos de los desastres naturales.