DOMINGO 28, SEPTIEMBRE 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Diálogo entre tortuosidades y problemas



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Desde esta columna editorial siempre hemos propiciado el diálogo. Al final, es la única manera de entenderse entre seres humanos, en la búsqueda de acuerdos constructivos. Con mayor razón, obviamente, apoyamos el diálogo nacional, entablado luego de lo dispuesto en la Cumbre de Unasur del pasado 15 de septiembre en Chile. Este diálogo, supervisado por la comunidad internacional, debe llegar al fondo de las cuestiones y resolverlas, para que así Bolivia pueda tener un presente de paz y pueda también –en ese mismo contexto de tranquilidad- construir un mejor futuro para todos sus habitantes.
Sin embargo, el mencionado diálogo tiene sus tortuosidades. El presidente Evo Morales ha retornado triunfalista de su último viaje a  las Naciones Unidas y endureció su reciente lenguaje. Eso no es bueno ni recomendable. Por otro lado, el mundo y las Américas  en particular, han dado –como debe ser- un respaldo al régimen legalmente constituido que el primer mandatario representa, pero ello enmarcado en un proceso democrático y con la promesa de lograr concertación. Nadie le ha dado a S.E. un cheque en blanco para hacer lo que quiera. Cabe aquí, pues, confiar en que prime la grandeza frente a lo pequeño.
Por su lado, el vicepresidente García Linera tampoco contribuye. Sus declaraciones cada día que pasa son más arrogantes y dejan poco margen para enfrentar un diálogo con objetividad. Coincidimos en que la democracia es el gobierno de las mayorías, pero también la democracia se define por el intrínseco respeto que se les tiene a las minorías. Es más, no hay democracia sin una minoría que se haga sentir y que sea respetada en lo suyo.
A estas expresiones  últimas cabe agregar la amenaza constante de  cercos por doquier. Hubo un cerco a Santa Cruz y ahora se amenaza con otro; hubo cercos al Congreso y se anuncian los próximos; y así, sucesivamente. Lamentable en verdad, ya que una auténtica democracia no puede funcionar bajo presión y mucho menos bajo amenazas. Las cosas tienen que lograrse mediante concesiones mutuas, prueba y error y buena fe de las partes hasta que se alcanza la convergencia. Y recalcamos lo de convergencia, pues de eso se trata, no de imposiciones o capitulaciones. La historia muestra que cuando se produjo esto último, ni en lo interno, ni en el orbe, los resultados fueron permanentes; siempre harán falta  consensos y acuerdos para que algo perdure.
A todo esto, el Gobierno ya da por hecho el tema de su proyecto constitucional, el que todavía debe pasar la prueba de la legalidad  de sus procedimientos. Esto tendría que hacerse mediante un riguroso y objetivo panel de constitucionalistas  internacionales que así lo demuestren o lo refuten. El pueblo no puede ir a votar por un documento que no está absolutamente comprobado sea de naturaleza legal plena. Ello significaría más de lo mismo: seguir legalizado lo ilegal hasta desvirtuar por completo al estado de derecho. La trampa del voto es peligrosa, no se vota por lo que no es legal.
Sigamos apostando por el diálogo, pero que éste sea fecundo, sincero, veraz, conciliador. Eso espera la inmensa mayoría de bolivianos y bolivianas.


Camba: ¿especie en vías de extinción?
Dominicus
La tal ‘marcha hacia el oriente’, pregonada desde el altiplano hace décadas, ya presagiaba aires de dominación y no de integración con lo nuestro. Entre los que vinieron de altiplano y valles –copetudos e inmigrantes de diverso tipo– muchos pasaron a formar parte plena de la cruceñidad. Otros vinieron solamente para sacarle el jugo a esta tierra. Para estos últimos, Santa Cruz se transformó simplemente en su vaca lechera. Ordeñar y exprimir, dando muy poco o nada a cambio, era lo único que les interesaba e interesa.
Cada vez que hay una causa local de méritos, los venidos de afuera que más ganan y más extraen de Santa Cruz son los que menos aportan, mientras que muchos inmigrantes pobres sí dan lo que pueden. Está comprobado, sin necesidad de citar nombres de entidades ni de personas.
A todo esto, so pretexto de la ‘unidad nacional’, todo lo camba se ha ido perdiendo. Lo que no se percibe acá es que la tal unidad nacional (cuyo principio filosófico nadie discute) se la interpreta desde las alturas como ‘unidad bajo ellos y con ellos’. En otras palabras: unidad con dominio altiplánico y abandono de lo propio. Esto siempre se ha orquestado así y el cruceño, de buena fe o por ingenuidad, involuntariamente se ha prestado a ello. Es por eso que lo camba y el camba están ahora en peligro de extinción.
Cuando alguna vez se alzan voces en defensa de lo cruceño, son inmediatamente acalladas por ‘racistas e intolerantes’. Mientras, quienes nos están quitando la identidad sí pueden decir y hacer cualquier cosa.
Hace varios años expresé que se podía matar a un pueblo sin matarlo. Bastaba con quitarle sus recuerdos, con practicarle una lobotomía psicológica en su memoria colectiva para que, al no tener historia ni rumbo ni tradición, ese pueblo muera. Pues bien, en Santa Cruz ya están casi a punto de lograrlo. Para colmo, ante la indiferencia general de nosotros mismos.
El camba, lo camba, está muriendo. Y agoniza en medio de palabrerío insulso, de dirigentes que no perciben cómo se está liquidando el alma oriental y cómo se desvirtúa aquello de la ‘unidad en la diversidad’, pues se pretende imponer la tal unidad mediante un monopolio andino, sin que nada propio, nada nuestro, pueda ser parte de lo ‘boliviano’.
A este paso, no tardaremos en ver la foto del último camba en la tapa del National Geographic…


¿A quién calificaría como el mejor jugador del torneo apertura?

William Ferreira
Luís Gatty Ribeiro
Alex da Rosa
Joselito Vaca
Otro



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