SÁBADO 16, AGOSTO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Una brutal e inadmisible represión



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No podemos callar frente a la elocuencia de las imágenes: las personas con discapacidad que se encontraban en las oficinas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, en la doble vía a La Guardia, fueron brutalmente reprimidas durante la madrugada de este viernes y en una acción que ya quisiéramos ver cuando se trata de verdaderos delincuentes. Algo inconcebible en un régimen como el que nos gobierna ahora y que se jacta de defender los Derechos Humanos.
Los minusválidos están protegidos por diversas convenciones internacionales y leyes nacionales. A todo esto y como es sabido, hace rato que vienen solicitando al Gobierno que cumpla su promesa de otorgarles un bono especial de Bs. 3.000. Se dijo desde esferas oficialistas que sus medidas eran “políticas” y “digitadas para perturbar la consulta del 10 de agosto”, pero ha pasado el referéndum revocatorio y ellos siguen en su brega. Mientras, el Gobierno continúa ignorándolos.
Si estaban generando perjuicios con su ocupación de las instalaciones, otra tendría que haber sido la forma adecuada de desalojarlos. De ninguna manera se justifica la acción  policial mostrada por las cámaras de televisión. Algo inaudito para una Bolivia de “cambio profundo”, como tanto se alardea en la propaganda gubernamental.
La gente discapacitada tiene una desventaja natural e irremediable, fruto de alguna desgracia física o mental. Merece y merecerá siempre, la más absoluta comprensión, simpatía, mucha paciencia y  el elemental sentido cristiano de la compasión. No es lo que se ha visto en el proceder policial, sobredimensionado y exagerado. Además, bien se sabe que el Comando Departamental en Santa Cruz no mueve un dedo sin el previo consentimiento del Gobierno o la recepción al efecto de instrucciones del centralismo. Por tanto, la responsabilidad final sobre lo sucedido recae en manos del Poder Ejecutivo y de quienes autorizaron el “operativo”.
Al mismo tiempo que así  procedieron -con tanta saña- los policías frente a gente impedida y sus familiares que los acompañaban, la delincuencia reina impune en Santa Cruz de la Sierra como en el departamento en general. Para estos esenciales menesteres de seguridad ciudadana, que sí son de su estricta incumbencia y responsabilidad, la Policía no es tan eficiente como lo fue en el caso de los discapacitados inermes e indefensos Una verdadera vergüenza lo ocurrido.
Con razones o sin razones (y no entraremos en esa materia ahora, queda para otra ocasión el análisis real de la situación objetiva de este grupo), reiteramos que los minusválidos deben ser respetados, jamás reprimidos  a ritmo salvaje, como sucedió recientemente. Es de esperar que el Defensor del Pueblo inicie las acciones que corresponden en este triste caso.


¡Guau!
Tertuliador ®® Desde el mojón de la esquina

Nuestro afán de imitación toca los extremos de la ridiculez.
Todo, en cuanto a ese afán, nos lleva debajo.
Imitamos las formas de vestirnos y hasta las de desvestirnos.
No hay quien no hubiera animado un “jalouin” y peor un “beibi chauer”.
Y ya no es raro que nos demos cita en una “feyoada”,
O más bien en un “fay ocloc tea”.
Y por cualquier cosa que nos causa asombro, de la punta de la lengua nos sale el “guau” que nos parece que lo aprendimos de los gringos.
 Y éstos, de los perros tal vez

En lugar del guau perruno, teníamos nosotros cientos de exclamaciones.
Algunas aún ocupan lugar en nuestra memoria y a veces las aireamos.
“Miércoles, Miechica, Meardo”
“Juuuju, Maminga, La chupalla”
“Pucha, Me la peiste”
“Andá a la esquina a ver si llueve”
“Maminga la vende leche”
“Jiii… Usa… Jueta… Tisa… (Voces éstas que se empleaban para mover a los bueyes uncidos a carros y carretones.)
“Suchi” (voz con que se aludía a los conscriptos del servicio militar y que era considerada ofensiva porque correspondía a  un pez, dizqué el más feo de su especie).
“Matón” (No sólo el que abusaba de su fuerza física o de sus dotes de peleador, sino que además se aplicaba al alumno que se excedía en su régimen de estudios)
“Tarechi”, en alusión a cierta variedad de loros, se aplicaba a la persona, hombre o mujer, que hablaba en exceso.


Los juicios en contra del gobernador Rubén Costas y el alcalde Percy Fernández son:

Una persecución política
Por corruptos
Para desestabilizar a la región
Porque no cumplen con el pueblo



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