DOMINGO 10, AGOSTO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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El periodismo, la profesión más peligrosa
Juan Javier Zeballos / Periodista
El periodismo, por su naturaleza,  es la profesión más peligrosa. Los periodistas están obligados a cubrir los acontecimientos más riesgosos, exponiendo, muchas veces, su vida. Los periodistas cubren desde desastres naturales hasta aquellas tragedias provocadas por el ser humano: guerras, revoluciones, crímenes, violencia, narcotráfico. Este último es el que  más vidas de periodistas ha cobrado en América Latina en los últimos años. Colombia y México, especialmente, son, por el narcotráfico, los países más peligrosos para el periodismo en el continente americano. Los periodistas están expuestos a perder la vida cuando cubren una guerra o conflagraciones similares, a ser alcanzados y heridos por una pedrada, un gas lacrimógeno, un balín o una explosión de dinamita, en marchas y manifestaciones de protesta.
Pero ese es el riesgo que los periodistas saben que corren desde el momento en que escogieron esta profesión. La historia del periodismo en el mundo está llena de cruces.
La obligación del periodista de buscar la noticia para satisfacer el derecho de la sociedad a estar informada lo lleva a meterse en el centro de los acontecimientos de los que, frecuentemente, no sale indemne, sino más bien afectado.
En nuestro país, el periodista corre una serie de riesgos, pero la mayor parte de ellos no proviene necesariamente de la casualidad de ser impactado por una bala perdida, una cápsula de gas o una pedrada que tuvo otro destino, sino de la acción de grupos enfrentados políticamente, que atacan premeditadamente a los periodistas y a los medios.
La polarización ha llegado a tal extremo, que el periodista es visto como un enemigo más, no importa en qué lado estén los grupos enfrentados, en el oficialismo o en la oposición. De ahí los insultos, las amenazas, las agresiones a puñetazos, puntapiés, pedradas o palazos que sufren los periodistas cuando cubren algunas manifestaciones de grupos intolerantes. Muchos de los agresores son personas que intentan arrebatar a los periodistas cámaras fotográficas o filmadoras para que las imágenes de sus actitudes vandálicas no sean públicamente difundidas. Otros identifican a medios de comunicación como enemigos de sus corrientes políticas y golpean a sus periodistas para cobrarse revancha, pensando que con ello están dañando a sus adversarios.
La violencia contra medios y periodistas ha crecido en los últimos meses en la misma medida en que han aumentado los conflictos políticos. A mayor cantidad de conflictos, más agresiones contra periodistas. Los periodistas, ahora, no sólo transmiten noticias, sino que son noticia al ser blanco, principalmente, de represalias políticas como las dirigidas por el tristemente famoso oficialista Adolfo Cerrudo.
Es por esas acciones premeditadas contra los periodistas y los medios, que las organizaciones periodísticas protestan, porque cada una de ellas constituye una violación de la libertad de expresión y una conculcación del derecho de la sociedad a estar informada.


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