Actuales y futuros jubilados viven en ascuas ante la posibilidad de que el Gobierno, a fin de salir del paso, como lo hiciera ya en anteriores oportunidades frente a otros sectores, respecto al régimen de pensiones, se rinda ante la COB o por lo menos arribe con esta matriz sindical a un acuerdo que comprometa seriamente la sostenibilidad a futuro del sistema de pensiones en Bolivia.
No es injustificado el resquemor en tal sentido, puesto que tanto Gobierno como COB coinciden en el propósito de cancelar el sistema de capitalización individual que servía de base al referido sistema para reemplazarlo por uno de reparto colectivo y ‘solidario’, similar al que bajo administración estatal acreditara tantas falencias en el pasado y, sobre todo, una mayúscula corrupción, devoradora de buena parte de los aportes estatales, laborales y patronales.
Las discrepancias se dan sólo en asuntos de detalle que, sin embargo, resultan cruciales para garantizarle al modelo que se adopte la respectiva durabilidad . Es de mencionar, en primer lugar, la edad de jubilación. La COB pretende que se la baje a los 55 años. Si así se hace, se produciría toda una inflación en la masa de jubilados, pues los aspirantes a la renta de vejez aumentarían en el doble o el triple a los que actualmente hacen cola para obtener su pensión o se hallan ya a poca distancia temporal del beneficio.
Naturalmente ni Gobierno ni COB parecen haber basado sus propuestas de reformas a la actual Ley de Pensiones en una auditoría matemático-actuarial que acredite correspondencia plena entre recursos disponibles y masa beneficiaria , en una proyección temporal que para estos casos es casi siempre superior a los 30 años.
Tanto a Evo y sus colaboradores, así como sus ahora ocasionales adversarios de la COB, caracteriza una tradición de dar las espaldas a la prudencia y la racionalidad. Los dirigentes de la COB lo único que quieren es quedar bien ante sus bases y así afirmar su liderato frente a los rivales que le pisan los talones. Los hombres del MAS, empezando por el propio jefe del Estado, se atienen únicamente al objetivo político. Éste, en el caso de su proyecto de reforma a la Ley de Pensiones, no es otro que robustecer la popularidad de Evo Morales, de cara al referendo revocatorio de mandatos.
Claro, a ninguno de los dos bandos les interesa para nada que tal reforma, en muy pocos años, deje al sistema de pensiones poco menos que al borde de la anemia en materia de recursos económicos para honrar el pago de las rentas. Este riesgo se acrecienta si se eliminan las AFP y el Estado cae sobre sus recursos. Ya sabemos el pésimo e irregular manejo que hacen de ellos administraciones estatales de puertas abiertas al burocratismo político partidario y la corruptela…
La nación a punto de tocar fondo
Marcelo Rivero
Los espacios en los medios de comunicación están copados por la propaganda que hace el gobierno en su favor en ciudades, pueblos y comunidades; son a diario la repartija de plata, la entrega de un motor de luz, la inauguración de un puente, el falso anuncio de éxitos del resucitado socialismo, seguido todo de explosión de petardos, redoble de tambores, sones musicales estentóreos, a lo que se puede agregar las marchas de los milicianos, sin que importe el costo millonario en dólares y en tiempo perdido. ¡Linda forma de gobernar, un permanente afán de publicidad y de lisonjear al pueblo pobre, para engatusarlo y lograr de él su apoyo en el inminente referéndum y en cuanto plebiscito se esté tramando para el futuro. Súmese la votación falaz que está fabricando la maquinaria dirigida desde el Palacio Quemado y quedará lleno el cartón de esta burla a la democracia que se está perpetrando con el mayor descaro, sin que al oficialismo se le mueva un pelo, más bien con altanería y prepotencia.
Esa maquinaria que viene funcionando desde hace dos años y medio, las 24 horas del día, que en sus comienzos contó con el aporte de un ex guerrillero peruano -vanamente reclamado por la justicia de la nación hermana-, ha logrado frutos óptimos: el desmembramiento del Tribunal Constitucional, la sanción de leyes importantes en la Cámara Alta al gusto del oficialismo entre gallos y medianoche y tras comprar conciencias de senadores suplentes, el traslado de sede de la Asamblea Constituyente y un parto de los montes de la nueva Constitución Política del Estado en un cuartel militar, los enredos y cortapisas para impedir que la justicia aclare el atentado contra un canal de televisión al que se le provocó graves daños, -de todo lo cual no hay que extrañarse luego de la recientes declaraciones del primer mandatario de que sus abogados se encargarán de legalizar las cosas ilegales que él hace-, en fin, el funcionamiento de la Corte Nacional Electoral sólo con tres vocales y uno de ellos nombrado por el gobierno -y por tanto absolutamente obediente a sus dictados-, designado presidente sin respetar la antigüedad de los otros.
Frutos que se verán el próximo domingo bajo la mirada ¡válgame Dios!-, de los 'observadores' de la OEA, que si no han dicho esta boca es mía frente a tantas imposturas y fraudes del masismo -entre lo más visible está el desvergonzado 46,3 por ciento con que puede ser ratificado el jefe de esta opereta y la extensión de documentos de identidad fuera de horario de oficina (de noche y madrugada) con ayuda de venezolanos-, es porque son de la misma calaña de los Insulza y los Caputo.
El también jefe cocalero, merced a esa maquinaria monstruosa, incluso logrará mayor votación que la que obtuvo para encaramarse en el poder, con lo que Bolivia tocará fondo y ni la chequera del intruso abominable la podrá sacar a flote.