Un operativo antidroga, realizado en las horas precedentes en Santa Cruz de la Sierra, permitió a la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico la incautación de nada menos que 632 kilos de cocaína de alta pureza. La droga fue introducida camuflada entre la carga que desde Perú transportaban dos pesados camiones que fueron incautados en recintos aduaneros de esta ciudad, tras un seguimiento policial que se inició en la zona de Chapare, por donde cruzaron ambos vehículos.
En lo que va del año, la Felcn se ha incautado de cerca de 14 toneladas del alcaloide y detuvo a más de 2.000 personas relacionadas con esos hechos. Un promedio de dos toneladas de cocaína por mes demuestra el apogeo que está alcanzando el narcotráfico en Bolivia que, además de productor de abundante materia prima por la expansión de los cocales, se ha convertido en puente para el tránsito de la droga, especialmente la que tiene por destino el mercado de Brasil.
Los trágicos sucesos que se registraron hace poco en Cobija, donde la Policía y fuerzas militares de tres países (Bolivia, Brasil y Perú) han tenido que intervenir para frenar las matanzas por ajustes de cuentas entre mafiosos, están en directa relación con el narcotráfico; mientras que en el plano local han proliferado los tiroteos que derivan en más muertes y en sospechosas vinculaciones de ‘narcos’ y policías con considerables sumas de dólares de por medio.
Con esos antecedentes, el potente rebrote del tráfico de drogas en Bolivia es innegable y altamente peligroso. Presenta, además, unas características muy similares a las que en la década de los 80 registró esa ilícita y tenebrosa actividad que llegó a penetrar y corromper las principales estructuras del país, habiendo contaminado inclusive los más exclusivos y reservados círculos de la sociedad boliviana. La muerte del conocido y recordado científico Noel Kempff Mercado a manos de sicarios extranjeros en 1986, cuando fue descubierta por azar una enorme factoría de cocaína en la meseta de Caparuch, provocó un rechazo social de tal fuerza que hizo batirse en retirada a los narcotraficantes de los espacios que subrepticiamente habían ganado.
En la actualidad, hay razones de sobra para una renovada y profunda inquietud acerca del tema. No hace mucho, expertos foráneos en la materia, que vinieron invitados a esta ciudad a participar en un taller periodístico, advirtieron que al incrementarse el tráfico de drogas a la par de otras actividades ilícitas en su territorio, Bolivia podría registrar en el más corto plazo el despiadado e implacable avance del crimen organizado que, por ejemplo, está dejando terribles huellas en México. Y esas ya son palabras mayores tratándose de un país tan corrompido, tan desestructurado, tan débil y desprovisto de todo como el nuestro.
Las señales de alerta están encendidas desde hace largo rato y tenemos que estar más que prevenidos.
El Súper Agente 008
n Oso Mier * ®® Sonría “Plis”
Mi red de contraespionaje siguió los rastros del Super Agente Navacho, un sagaz alfil de ‘Control’, organización paragubernamental de Bolilandia que tiene todo bajo descontrol en materia de economía, política, deportes de ese país perdido en Sudanca.
La imilla que le lustra las botas, porque es militar, encontró un flash memory en la suela de su fono-zapato y me facilitó dicha valiosa pieza a cambio de que la lleve a la entrada folklórica de los paceños a bailar y tomar sucumbé, en esta city.
Se trata de una especie de diario, que desentraña conceptos filosóficos del espionaje y del terrorismo del cuarto mundo.
Entre otras cosas, hay una grabación no muy nítida que dice:
- ¡Navacho! ¿Me escuchas?
- ¿Con quién hablo?
- Contreras.
- Hola Treras.
- No Treras, ¡Contreras!
- Claro, con Treras.
- ¡No! ¡Hablas con Contreras!
- ¿Con con quién?
- ¡Con Contreras!
- ¿De Caos o Control?
- Contreras, de Control.
- De Control, pero que es un caos.
- Te cuento que no tenemos plata para el atentado.
- El de arriba que te dé de su caja chica.
- La ha gastado en un juego de camisetas y pelota nueva.
- Y ahora, ¿qué hacemos?
- La embajada que sabemos ha alquilado un jeep y te lo estamos mandando. Lo vas a cuidar bien, porque no es vehículo oficial, prestado es.
- ¿Los explosivos?
- Tienes que recogerlos de un quilombito que se llama ‘Hacer el Amor con Otro’.
- ¿Por quién pregunto?
- Por la Matahari.
- ¡A la pipeta!
- No, esa es la mayor, esta honesta es.
- Nos ‘cheque’.
- Nada de cheques, te pagaremos luego de realizada la operación.
- Nos ‘cheque’ quiere decir nos vemos luego, como dicen los gringos, see you later.
- Muy bien (¡click!).
Luego hay un mensaje en clave, que obviamente no se entiende bien y dice: “Operación boom, un éxito. La magia de estar juntos hizo que el momento de mi rauda retirada, un árbol oligarca se me ponga en el camino. El jeep, quedó hecho mie… Estoy ileso, pero preso. Urgente activar plan ‘El Hombre Invisible’ y si falla porque su despacho es de incapaces, pedir a los milicos que me salven, al final de cuentas yo soy uno de ellos, aunque ellos no sean terroristas como yo. Decirle a mi mujer que no iré a cenar.” El 008 sin licencia para manejar.
PD: enviar Alikal porque sigo con ‘chaqui’ (resaca).
* Experto investigador de los recontra superagentes secretos en el mundo, tiene en imprenta el libro James Bond en Yacuiba.