JUEVES 12, JUNIO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Conformismo cruceño


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Proverbial ha sido el conformismo de la gente de Santa Cruz frente a las decisiones de los altos mandos de la República. Y para corroborar lo expresado en las breves líneas con que iniciamos este comentario, basta apuntar hechos franca y decididamente incontrastables.
Ubiquemos el tema en el plano de las autoridades. Pues bien, antes de que se repusiera el ejercicio democrático y se tomase en cuenta la voluntad mayoritaria expresada a través del sufragio universal, las autoridades políticas al igual que las administrativas eran designadas en la ciudad de La Paz, sede del poder central.
Demás está decir que las designaciones de prefectos por un lado y de alcaldes por el otro, recaían invariablemente en personas del interior sin otro mérito saliente que no fuese el de su identificación con los detentadores del poder. Sirviéndose de esa mansedumbre tan nuestra, aquí encajaban sin reparo alguno prefectos y alcaldes de la parte alta de Bolivia, como si no hubiesen cruceños que llenasen los vacíos y desde luego con sobrada idoneidad.
Muchas veces, dolidos por las gratuitas postergaciones de que era objeto nuestra gente en su propia tierra y sin razón justificada alguna, nos formulamos una pregunta: ¿Será que algún día gente idónea cruceña merecerá nombramiento formal de prefecto o de alcalde en ciudades de la parte alta del país? Y de ser designados cruceños para tales cargos, ¿será que los aceptarán en plazas que no sean las nuestras? La duda, hasta hoy nos asalta.
Pero no sólo la provisión de prefectos y alcaldes, en el caso cruceño, se la hacía frecuentemente con gente buena, regular y mala también, del interior, sin que mereciera una réplica y menos un rechazo regional. Igual cosa acontecía –y acontece aún-, con las jefaturas de las instituciones armadas, de uniformados en general, con las direcciones de empresas, corporaciones, servicios públicos, negocios dependientes del Estado, de los que, casi de manera invariable, eran mandamases funcionarios que se desplazaban desde el interior hasta nuestra fraterna siempre, Santa Cruz, cálida y hospitalaria.
La marcha hacia el Oriente que se proclamó con las solemnidades del caso a raíz del decaimiento de la minería, fue en los hechos, la marcha hacia Santa Cruz. Aportó para nuestra región, es de hidalgos reconocerlo, gente buena que se identificó con nuestras causas y les puso el hombro decididamente. Pero también nos trajo un apreciable caudal de indeseables, de rebeldes sin causa, de depredadores sin medida y sin freno que a la par de hacer gala de gratuitos resentimientos, de instintos deleznables, arremetieron sin medida contra el ecosistema sembrando la desolación donde antes había promesas y feraces bendiciones.
La mansedumbre alienta corazones, pero a veces se la interpreta mal y se la corresponde peor


Que el olvido no los sepulte
Tertuliador ®® Desde el mojón de la esquina
Para empezar, era un referente de la prieta geografía urbana.
De esa prieta geografía urbana en la que todos nos conocíamos.
En la que vivíamos en paz y muy unidos.
Sin criminales, sin malvivientes, sin drogadictos, sin asaltantes.
De esa geografía en que los vecinos no cerraban con siete llaves y otros tantos candados, sus puertas de calle.
Era un referente por su decencia, su jovialidad, por tener la mano tendida para ayudar al prójimo.
Porque todo lo hacía con entusiasmo y fe a plena prueba.
Nos referimos al que fue doctor Abraham Telchi Giacomán.
Bioquímico farmacéutico de profesión.
Su farmacia, que era conocida por su apellido Telchi, dio nombre a las calles Florida y Arenales.
Del río Telchi se hablaba familiar y corrientemente en razón de que ambas arterias, en días de lluvias, servían de lecho a un fuerte y voluminoso caudal de agua que atravesaba de poniente a naciente nuestra dulce aldea.
Además de un excelente profesional y de un afectuoso, cálido y atento amigo, el doctor Abraham era un deportista de entusiasmo desbordante.
Practicaba el tenis, pero sus fervores máximos giraban en torno del fútbol.
Lo jugó en las filas de aquel Florida que hizo historia de la mejor.
Después, y por largos períodos, presidió infatigable la Asociación Cruceña de Fútbol.
Muy largo sería detallar puntualmente todo lo que hizo en sus facetas de cruceño profesional y deportista.
Sobrado derecho tiene a vivir en el recuerdo.


 
El domingo 28 se juega el clásico cruceño, ¿quién ganará ese partido?

Oriente Petrolero
Blooming
Empate



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