VIERNES 16, MAYO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Derecho a disentir


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De la verdad, nadie puede considerarse dueño absoluto. Pero podrá serlo, o más propiamente sentirlo así, en tratándose de “Su” verdad, de esa verdad que cada cual elabora a su gusto y sabor. Mas, preciso es remarcarlo, la verdad elaborada según conveniencia de cada cual, no tiene porqué ser la verdad de todos, por mucho que quien la sustente en su base y sus alcances, se considere todopoderoso o que lo sea por esas tan casuales circunstancias de la vida.
Vivimos hoy, en este singular país nuestro que amamos pese a los despistes a que reiteradamente  lo someten, momentos ciertamente  sorprendentes en cuanto al concepto de la verdad y de sus alcances. Para empezar, hay algunos personajes, ni muy pocos ni muchos asimismo, que viven con el firme convencimiento de estar en posesión de la verdad absoluta y que, como poseedores de ésta, suponen que han sido tocados por Dios o por alguna otra divinidad de entre las que veneran a toda hora y muy devotamente.
Y viene a resultar obvio entonces que, sintiéndose poseedores de la verdad por mandato divino nada menos, se reputen inmensurables y alentados por el hálito divino para hacer lo que se les venga en ganas y tuerto o derecho.
Del pensamiento, de la acción, de la palabra, del dictado a dóciles amanuenses, hacen leyes, órdenes perentorias que tienen que aplicarse, que tienen que cumplirse sin chistar. Descalifican, rechazan cualquier reparo, cualquier objeción, atribuyendo a quienes los formulan, muchas veces con las mejores intenciones y de muy buena fe, finalidades desestabilizadoras, propósitos subversivos y hasta convocatorias con intenciones criminales.
A nadie le está permitido disentir. O más bien, los que están en la posición disidente, pueden hacerlo gritando a los cuatro vientos si es que eso les cuadra. Lo que no van a conseguir los disidentes, aunque lleguen al extremo de rasgarse las vestiduras, es que en los niveles en que deberían resonar sus voces, aparezca el funcionario formal que les lleve el apunte, que tome nota de sus inquietudes.
Si quiere disentir, pues que lo haga de día o de noche o cuando le dé la real gana o se agote en el propósito de hacerse oír. De allí en más, ni un milímetro. El dueño, o los dueños de la verdad, sólo oyen o conversan con sus divinidades, que es casi como decir un diálogo en el mismo nivel.
¿Vale la pena intentar otros conductos a la hora de exponer preocupaciones o de demandar atención de los llamados a prestarla sin lugar a excusas? La respuesta es negativa, porque los dueños absolutos de la verdad en razón de mandatos divinos, desatan las iras de sus huestes que, gustosamente, intervienen y pasan sin dejar títere con bonete, como se dice entre la gente menuda. No vale la pena gastar saliva, esa es la triste realidad en este tiempo y en esta Bolivia que tiende a profundizar sus asperezas por manos ineptas.


Paulitoy
Oso Mier * ®® Sonría “Plís”
Antes eras un periodista conocido y por fin ahora eres reconocido. Son cosas diferentes no hermanoy? He seleccionado el idioma cochabambez para comunicarme contigo, porque fue en la llajta donde nos conocimos, bebimos, solo un poquito y comimos como bestias unos “wuitus” (pecetos) donde doña María Luisa, lugar al que acudían los más destacados trabajadores del auto transporte y los periodistas que queríamos comer bien, pagando poco. Estaba en la Avenida Siles, erótica arteria donde vivían las calumniadas por la vida horizontal que llevaban en el cumplimiento de sus específicas funciones. Anoto simplemente eso, para ubicar la avenida, no el lugar y aclaro enfáticamente que por ahí pasamos sin ni siquiera mirar de cotiojo, para que no te saque la entretela tu hispana parlante.
Hace un tiempo atrás acudí a tu Diccionario del Cholo Ilustrado y no encontré una palabra que, sin decirla está muy de moda. Janhiwa. No se si se escribe así, pero se lee ja-ni-wa. Pauloy hermanoy, creo que esa posición no está permitiendo entendernos entre bolivianos.
Para mis lectores cambas janiwa quiere decir, en aymara, terco. Un janiwa es una pared de piedra que no cede ni un milímetro. Es un ser más terco que una mula. Eso solo para aclarar a los lectores y no para comparar al primer janiwa de la nación que no quiere aceptar que la autonomía ganó por goleada, que no es separatista, menos oligarca, sino que es la voluntad de un pueblo, que produce y quiere manejar su futuro no solo para beneficiarse, sino para ser ejemplo y motor de éste país.
No te lo digo por chupa Paulitoy, pero sería bien que te vengas por éstos lados, junto a tus tías y demás “deudas” para que seas testigo de un pueblo, donde el humor, la alegría y la jarana no son hechos aislados, sino el fruto, el resultado de que la pujanza, al dar buenas cosechas, alegra la vida.
Tu hemanoy, que ves la cara positiva de la vida, rechazando el caraculismo de los amargados, podrás valorar eso.
Pero lo único que quería decirte hoy, es felicidades por tus Bodas de Oro bordadas en tu máquina de coser ocurrencias irreverentes, con ese fino estilete del humor y ese tu gran corazón.
Cuídate y, como siempre recomiendas a tu gente, tapate tus piecitos porque ya han llegado los fríos.
Con toda mi admiración.
Ositoy.

* Amigo y colega


 
En caso de mejorar el transporte público ¿Dejaría su vehículo en su casa para evitar el caos vehicular?

Sí, lo haría
No, me gusta mi movilidad
Lo evaluaría



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