Como institución tutelar de la Patria, en lo que a juicio universal es el súmmum de sus roles, siempre se las ha tenido a las Fuerzas Armadas de la Nación. Y aunque no se puede negar que sombras leves, pero sombras al fin, han enturbiado páginas de la institución tutelar, resulta incuestionable que ha sabido salir por sus fueros y consolidar su esplendor y su grandeza.
Nuestro país, Bolivia, hincadas en dulces suelos sus estructuras republicanas con rótulos de libres y soberanas, hizo profesión de fe absoluta dentro de los contornos del pacifismo. Nada pretendió por la fuerza, ni territorios ni riquezas contantes y sonantes. Y si se vio nuestra pacífica y fraterna Bolivia envuelta en crueles confrontaciones armadas fue, por regla general, como consecuencia de factores externos, ajenos a su esencia perfumada de mansedumbre y amor.
De las circunstancias que llevaron a Bolivia a tomar las armas para asumir su legítima defensa frente a adversarios que no había buscado ni los contaba como víctimas propiciatorias, no vamos a hacer mayores consideraciones en este breve comentario editorial. Si traemos a cuento éstos y los pocos conceptos que seguirán, es para subrayar que las Fuerzas Armadas de Bolivia sí volcaron sus vocaciones patrióticas en el afán de echar las bases de la grandeza nacional y de asegurar para su pueblo la paz, el orden y la seguridad plenos, cuando menos.
Una verdad axiomática, repetida tantas veces y por esa razón ampliamente conocida por propios y extraños, sostiene que las Fuerzas Armadas de la Nación no deliberan, lo que viene a constituir una especie de reconocimiento de que en los conciliábulos, si no turbios, enrevesados, de la práctica política partidaria, los cuerpos de nuestros esforzados ejércitos no tienen, normalmente, pito que tocar. Propios y extraños pues, hemos madurado y envejecido con el sólido convencimiento de que nuestras Fuerzas Armadas ni pueden ser animadoras de las fragorosas contiendas políticas ni instrumentos de éstas y menos todavía de los que mangonean en tan movedizos escenarios.
Por lo hasta aquí apuntado se justifica ese principio de preocupación que empieza a sentirse, que ya es palpable, que genera suspicacia y que es resultante de los manifiestos indicios que trascienden desde ciertos estamentos de nuestras Fuerzas Armadas claramente influenciados por consignas de auténtico sello político partidario. Las Fuerzas Armadas, hay que entenderlo de una vez y por siempre, tienen su espacio y su rol que las justifica, las dignifica y las engrandece. Servirse de ellas, así sea de una parcialidad, será como dejarlas sin rol histórico y reducirlas a la condición de instrumento devaluado totalmente. Que no se las precipite por esta pendiente.
Tres en Uno
Así nos ven...
Un numeroso grupo de periodistas chilenos llegó el martes a Santa Cruz de la Sierra, respondiendo a una invitación de la Dirección General de Relaciones Bilaterales y Cultos de la Cancillería de la República. Ayer siguieron viaje a La Paz, donde está previsto que esta tarde el presidente Evo Morales los reciba en audiencia.
Los visitantes siguieron aquí una ‘agenda oficial’ que ni a propósito podía ser tan mal diseñada con tal de mostrar una visión parcial acerca de las cosas que nos vienen ocurriendo a los bolivianos en estos inciertos y desapasibles tiempos.
Pero los comunicadores trasandinos tuvieron la oportunidad de tomar contacto con sus pares del país y de recibir otra versión distinta de una taza de leche y de los tipos malos de la película.
Una de sus primeras impresiones, dijeron, fue la de las tensiones y angustias a flor de piel entre la gente común. Y bueno, tras dos años de confrontación generada por el Gobierno masista en el país, de hacernos vivir como perros y gatos, el ambiente de crispación ciudadana es la lógica consecuencia.
Pasarelas, una prioridad
Entusiasmaba escuchar el otro día al alcalde Percy Fernández tras la inauguración de un bello parque urbano en Los Mangales, que mandaría construir otros ni bien le pasaran el dato sobre la existencia de un área similar, con mucha sombra de mangos, en cualquier zona de la ciudad.
Casi coincidió el anuncio del burgomaestre cruceño con el de la muerte de una infortunada vecina, atropellada por un vehículo cuando intentó cruzar uno de los cuatro carriles del segundo anillo de circunvalación.
Esa avenida, que tiene más de once kilómetros de extensión en plena zona urbana, solamente cuenta con una pasarela para peatones. Es la que se construyó hace años a la altura del Campus Universitario, en el sector poniente, bajo presión de los universitarios de la René Moreno.
La construcción de otras pasarelas en la tan peligrosa vía adquiere carácter prioritario por sobradas razones. Mucho más que las que impulsan otras obras. Es cuestión de ponerse la mano al pecho...y de pensar más en la gente.
La ‘revolución’ de los tractores
Han transcurrido siete meses desde que el Gobierno, con toda la parafernalia que acostumbra desplegar en cualquiera de sus actos, hizo entrega de un considerable lote de tractores venezolanos, armados con partes iraníes, a ‘colonizadores’ campesinos del país como parte de la ‘revolución agrícola’ que todavía no ha revolucionado nada...
Y es que los famosos tractores dieron lugar, entre otras cosas, a actos de corrupción que le costaron la pega a algunos dignatarios de Estado y que quienes los recibieron sin planificación alguna, sin implementos ni repuestos, no saben qué hacer hasta ahora con la maquinaria en su poder.
En algunas poblaciones de Cochabamba, como Ucureña, los tractores están ‘tirados’ en cualquier parte sin haber abierto un solo surco sobre el fértil vientre de la pachamama.