DOMINGO 23, MARZO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Juan Javier Zeballos
Periodista
Nuestro compromiso
Cuando el director ejecutivo del diario EL DEBER, don Pedro Rivero Jordán, me transmitió la invitación del Directorio del Diario Mayor para que asumiera la función de Defensor del Lector, me sentí profundamente honrado y agradecido.
Es un honor ocupar esa función de virtual representante de los derechos de decenas de miles de lectores. El honor es mayor, cuando esa función se la realiza en el diario considerado el más importante del país.
La importancia de un medio de comunicación radica en la credibilidad que genera entre los lectores. Ésa es su mayor riqueza y está dada por la suma de credibilidades de todos los que hacen el periódico.
La credibilidad se la construye poco a poco, eliminando paulatinamente las dudas legítimas de la sociedad con un trabajo serio y responsable, de alta calidad, que es lo que los lectores demandan. Para fortalecer su credibilidad, EL DEBER se ha dado a sí mismo los mecanismos adecuados e idóneos. Entre estos está el Defensor del Lector, función recuperada después de algunos meses, que fuera eficientemente realizada por dos personalidades: Luis Ramiro Beltrán y Martha Paz.
En su Manual de Redacción, EL DEBER establece los más consistentes y nobles principios del periodismo, incorporados en un meticuloso código de ética; las características de "una línea informativa y de opinión que se inspira en el principio de respeto irrestricto a la verdad y a la libertad" y las normas para una buena redacción. Estas herramientas conforman la autorregulación que servirá de marco fundamental para el trabajo que desarrollará el Defensor del Lector y para ayudar a que este diario mantenga y aumente sus niveles de alta calidad que le permitan dar a sus lectores un servicio que satisfaga sus expectativas y sus exigencias.
La sociedad, la única razón de la existencia de un medio de comunicación, tiene todo el derecho de exigir un servicio serio, responsable, respetuoso y que las informaciones reflejen los hechos con la mayor veracidad, precisión, imparcialidad y equilibrio posibles. Los lectores, para tomar decisiones adecuadas, necesitan informaciones correctas, oportunas, sin manipulaciones, sin juicios de valor que  distorsionen los acontecimientos, ni opiniones que pretendan dirigir su criterio en uno u otro sentido. 
El Defensor del Lector buscará estrechar la relación entre los lectores y la redacción del periódico. Luis Darío Restrepo, el periodista colombiano que asesoró a EL DEBER en su proceso de autorregulación, sostuvo que el defensor está en medio de los lectores y periodistas, "al servicio de unos y otros". Ésa será la labor a desempeñar, procurando que de esa interrelación salgan beneficiados los lectores y el diario.
La sociedad debe estar conciente de que en el periodismo, como en todas las actividades, no existe la infalibilidad y que algunas de las informaciones pueden ser erróneas e imprecisas. Lo importante es que sean oportunamente corregidas y que exista la voluntad de hacerlo.
Esta primera columna es para  agradecer a EL DEBER por habernos honrado con la designación, para felicitarlo por la valiente determinación de volver a someterse al juicio de los lectores y para suscribir nuestro compromiso con la sociedad lectora de defenderla en sus justas reclamaciones, de alentarla a participar en el medio y de ser el puente por el que transitarán sus sugerencias y propuestas hacia los niveles de decisión de el Diario Mayor que tengan la intención de fortalecerlo.




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