MIÉRCOLES 19, MARZO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Corrupción en auge


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Entre las cartas de presentación con que irrumpió el presidente Evo Morales al frente del gobierno nacional, aquella de la lucha frontal y sin cuartel contra la corrupción en el manejo de los intereses públicos y fiscales aparecía con ribetes de verdad eminentes.
La historia precedente aparecía manchada, de modo despiadado y repetido hasta el cansancio, por la corrupción. De manera que, cuando el presidente Morales pasó factura a los corruptos que quedaban supuestamente atrás, y anunció simultáneamente una dura e implacable cruzada anticorrupción, una lucecita de esperanza se prendió en el vasto escenario de nuestra maltrecha nación.
Sería injusto, desde todo punto de vista, sostener aquí obstinadamente que el mandatario olvidó su discurso anticorrupción o lo arrojó por expresa voluntad en el cajón de la basura. Tal cosa no ha hecho, seguramente, pero de los propósitos de saneamiento que predicaba a voz en cuello la corrupción no ha sufrido mella alguna y, más bien, aparece mejor cebada, más activa y más lapidaria. Así al menos se lo aprecia a través de lo que está sucediendo en algunas dependencias aduaneras donde los fraudes, los desfalcos con grave perjuicio para el Estado, simple y llanamente están dando al jopo, como vulgarmente se dice.
¿Qué será lo que está pasando entonces si no cabe afirmar que el presidente Evo se ha metido en salva parte su determinación anticorrupción? Pues, habrá que pensar que el gobernante, entre su gente afín, entre sus partidarios, entre los que comparten la responsabilidad de administrar los bienes públicos y fiscales, no cuenta con muchos ni con pocos que sean de fiar a la hora en que la tentación del dinero les calienta las manos y les abre desmesuradamente los ojos tanto tiempo legañosos.
En breve espacio de tiempo, un año tal vez, quizás un poco más, se han registrado malos manejos en despachos aduaneros por sumas realmente astronómicas y por cuenta de protagonistas varios que, sucesivamente, han sido relevados como correspondía desde luego. Y tomando en cuenta que las responsabilidades de un funcionario aduanero exigen de éste capacidad y madurez profesional y humana, es de imaginar que los que han sucumbido en la quemazón tras sus gestiones fraudulentas deben corresponder a lo más granado que se cobija a la sombra del poder político hoy en boga.
Le está fallando pues, al presidente de la República, lo más idóneo de su estructura social o que así aparentaba serlo. Pero sea como fuese, lo irrefutable es que la corrupción, de la que con tanto énfasis abominó el actual jefe del Estado, se está dando hoy, especialmente en el sector aduanero, con características que empiezan a superar lo que teníamos visto en un pasado muy próximo aún.


En medio del revoltijo, los hospitales
Marcelo Rivero
Todo está trastornado en Bolivia al punto que tenemos carta magna elaborada en los cuarteles bajo la mirada vigilante de los nuevos socios de las Fuerzas Armadas, los 'movimientos sociales'. No manda el Poder Judicial, manda la justicia comunitaria, no manda una autoridad designada bajo la Ley de Descentralización, manda la que es nombrada por el centralismo, no mandan las leyes sobre las regalías petroleras y el impuesto a los hidrocarburos, manda un decreto que le roba plata a las prefecturas, alcaldías y universidades para pagar un bono creado con el propósito de captar adeptos entre los de la tercera edad, no manda la voluntad de tres cuartas partes de la nación que votaron por las autonomías -y que ahora quieren casi todos los departamentos-, manda la orden del Gobierno a sus constituyentes para convertir en revoltijo estas autonomías, no manda la razón sino la fuerza y las agresiones a patadas y puñetes así sea contra mujeres. Súmese la inflación, el desempleo, más pobreza, para saber porqué la gente se sigue marchando del país y porqué la que se fue no quiere retornar.
Dentro de semejante caos están los hospitales públicos cruceños funcionando a medias porque el Estado ni antes, ¡mucho peor ahora!, se preocupó por proveerles los elementos para que cumplan en un ciento por ciento su misión de curar y salvar vidas. En los días que corren el asunto de los hospitales en Santa Cruz de la Sierra se agravó porque el Gobierno está recortando el impuesto a los hidrocarburos, un porcentaje del cual estaba destinado a  construir nosocomios en puntos tan poblados como el Plan Tres Mil, la carretera a La Guardia y la Pampa de la Isla, asimismo para realizar mejoras en centros médicos importantísimos como el San Juan de Dios y el Oncológico.
Ni hablar de la provisión de cargos para médicos y enfermeras, que el poder central está lejos de atender. No hay centro asistencial que no precise al menos 20 facultativos y 50 enfermeras más, calculándose que para todo el departamento se requieren unos 1.500 'ítems' para estos profesionales. El Hospital Francés inaugurado hace menos de un año y medio, destinado a llenar una sentida necesidad en el sur de la ciudad (400.000 habitantes), con infraestructura y equipos modernos, tuvo que cerrar pediatría porque el Estado no le provee personal suficiente, por lo que sólo emplea el 40% de su capacidad. Esta podría ser la campeona paro hay otra superior: sólo existen 1.700 camas, incluyendo clínicas privadas, para un millón y medio de habitantes.
Trastabilla el servicio de salud en los hospitales públicos porque el poder central retacea su aporte. De no ser el apoyo de instituciones humanitarias y de la buena voluntad de tantos profesionales del ramo, los enfermos en lugar de curación estuvieran recibiendo la extremaunción.


 
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