Nada calmos, nada normales y todavía menos gratificantes son los aires que se respiran en nuestro diverso país boliviano. Muy por el contrario, como si nos moviésemos dentro de una enorme caja de Pandora damos la clara impresión de estar pendientes de algunas muy desagradables sorpresas a la vuelta de cada esquina.
Estando pues como estamos, con lo nuestro, con lo nacional a cuestas, tenemos para vivir agobiados, ciertamente embargados. Y siendo de tal volumen nuestras cosas serias o más bien delicadas, graves algunas, en extremo, de ellas deberíamos vivir haciendo cuestión, dando la espalda a todo lo demás.
Sin embargo, y no obstante entenderlo de esta manera, resulta imposible observar impasibles y tranquilos y desde el palco, la crisis que se ha planteado con ribetes impredecibles en nuestra región sud continental a raíz de la victimación del segundo hombre fuerte de las temidas FARC y de las reacciones que este hecho ha provocado particularmente en dos países, Colombia y Ecuador, y de manera agregada, Venezuela, toda vez que el largo conflicto interno colombiano ha traspasado las fronteras de ese país.
Por nuestra formación cristiana, porque nos declaramos sinceros en nuestro humanismo, no somos partidarios de que, aparte de nuestro Dios único, seres humanos terrenos despojen de la vida a sus semejantes. De manera que de entrada nomás dejamos constancia de nuestro reparo por la forma en que fue truncada la vida de un semejante, al que ni se pensó concederle el derecho a la legítima defensa.
Pero pese a lo irrevisable de nuestros principios, no deja de sorprendernos la crisis en que aparecen involucrados países de la región, no propiamente, es cierto, por la victimación en sí del guerrillero, sino aparentemente por violaciones a principios de soberanía consagrados universalmente.
El celo, viendo las cosas desde este ángulo, no cuesta absolutamente nada tenerlo sobreentendido.
No deja de llamar la atención al margen, sin embargo, la celeridad con que ha sido precipitada la situación de crisis y no porque las circunstancias no ameriten esta particular premura. Todo muy cabal, puede decirse, especialmente considerando que los sucesos tienen que ver con la sacramentada vigencia de las soberanías de nuestras repúblicas que fueron ganadas heroica y dignamente.
Quizás lo que corresponda objetar, frente a la crisis precipitada es que, en cambio, frente a las malandanzas de las FARC, con espantosos derramamientos de sangre, secuestros y otros crímenes contra las personas y las dignidades humanas, los promotores de las crisis del momento nunca antes dijeron esta boca es mía y menos ensayaron un juicio crítico y menos todavía condenatorio. Para ellos, o todo estaba bien o no pasaba de ser una gimnasia gradual para mantener desentumecidos los músculos.
Tres en Uno
Chocolate por la noticia
La del norte cruceño es gente, en su mayoría, de asumir iniciativas impulsada por su espíritu emprendedor. Es por eso que ya llega la Exponorte 2008 en una nueva versión, a pesar de los desastres causados por las inundaciones y el maltrato gubernamental a los sectores productivos.
En tanto, el domingo se realizó en la también norteña localidad de San Carlos, la fiesta nacional del chocolate que convocó a miles de visitantes y que permitió a los productores realizar buenas ventas. El acontecimiento que ahora pretende organizarse mensualmente para aprovechar la numerosa presencia de devotos del Divino Niño en Buen Retiro, a poca distancia de San Carlos, también estimulará la siembra de cacao, la planta del chocolate, en huertas sancarleñas para atender la que es una creciente demanda del producto.
A cumplir para exigir
En una prolongada intervención radial y televisiva donde abordó diversos temas, el Vicepresidente de la República, Álvaro García Linera, amenazó con duras sanciones a las empresas petroleras que operan en el país si no realizan inversiones cercanas a los 1.000 millones de dólares entre éste y el próximo año, tal como lo establece el decreto de nacionalización de mayo de 2006 y la readecuación de los contratos con las transnacionales.
‘Ya está bueno el sana-sana de dos años, hay que invertir,’ advirtió el segundo mandatario del país que, afortunadamente, no olvidó formular el compromiso del Estado boliviano de respetar las inversiones, las ganancias y la protección jurídica a favor de las petroleras. No obstante, queda margen razonable de duda al respecto porque en materia de hidrocarburos y del cumplimiento de compromisos, el Gobierno se está viendo en figurillas para satisfacer, según contratos, la demanda gasífera de los dos colosos y vecinos nuestros del continente, Argentina y Brasil.
Y en el tan delicado asunto de las inversiones también hay que ofrecer garantías y un clima de tranquilidad, muy distinto al que actualmente nos tiene a los bolivianos como perros y gatos.
Contra los bocinazos
En otras partes donde la convivencia es de mayor respeto a las normas y al prójimo, lo miran como bicho raro al conductor que toca la bocina de su vehículo, salvo que se trate de una situación de emergencia o sea absolutamente necesario hacerlo. En cambio, inundar con bocinazos por todo y por nada nuestra cada vez más caótica y ruidosa urbe, es una torpe y tonta manía extendida entre una gran mayoría de los ciudadanos motorizados.
Menos mal que en 30 días más entrará en vigencia una nueva ordenanza de regulación y control de la contaminación acústica que, entre otros ruidos molestos que sacan de quicio, intenta ponerle raya a los que circulan tocando bocina por ‘debilidad’ o gusto adquirido. Si se habla de ‘nueva’ ordenanza quiere decir que ya había una anterior que, o no se aplicó rigurosamente o no se le llevó el apunte, como sucede con otras tantas disposiciones legales en nuestro medio. Que no vaya a correr la misma suerte la que se anuncia.