DOMINGO 24, FEBRERO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Salud Oruro y gracias Santa Cruz
Hace 50 años, a bordo de un camión Studebakker, llegué a estas llanuras grigotanas. Venía del frígido altiplano de ese cielo azul de Oruro. El camión parqueó en la mismísima plaza 24 de Septiembre, frente al cine Grigotá, hoy Paraninfo Universitario, y con mis 17 juveniles años llegué a identificarme con esta cálida tierra que sería mi futuro hogar.
Fui testigo de la creación de Cotas, CRE, y del Comité de Obras Públicas a la cabeza del finado Roly Aguilera, que instaló agua potable a toda la población. El costo de la conexión se podía pagar en 10 años. Así se formó Saguapac y con el acceso a servicios básicos, el pueblo se fue haciendo ciudad sin que el Gobierno central se hiciera cargo de cubrir estas necesidades.
Y como viviente de los barrios de la Máquina Vieja, Los Pozos y el barrial de Los Huesos, me aquerencié con el club Destroyers, ese equipo de los cambas ‘cuchuquis’.
Después de festejar otro aniversario de mi querido Oruro, quiero dejar claro que nunca dejé de ser orureño pues añoro el api con pastel, los choricitos de la ranchería, los charques del norte, bailar la diablada con los pijes de la fraternidad o con la ‘Auténtica’ de los mañazos, con la morenada del norte o los negritos de Pagador, que con mucho fervor bailaban y adoraban a la ‘Mamita del Socavón’. Y por último, cómo olvidarme de mi querido club, el Oruro Royal, verdadero decano del fútbol nacional y mi querido colegio Aniceto Arce.
Edmundo Oviedo Cárdenas  
C. I. 532495 OR

Necesitamos cambiar la justicia
El linchamiento de dos supuestos asesinos de un mototaxista, que sucedió en la población de San Ignacio de Velasco, deja mucho que pensar sobre lo desprotegida que está nuestra sociedad ante los hechos delictivos que suceden todos los días.
Lo peor de todo, es que muchas veces estos hechos quedan en el olvido y pasan a la impunidad, porque las leyes y los procesos burocráticos libran del castigo a los que cometen faltas contra la sociedad.
Como consecuencia de aquellas fallas en la seguridad y la justicia, se producen hechos violentos como el linchamiento de estas dos personas. Los ciudadanos ya estamos cansados de que nuestra sociedad esté rebasada por tanta delincuencia y que nuestras leyes no puedan ofrecernos una solución definitiva.
El delincuente mata, asalta y acuchilla sin piedad a su víctima, mientras que la Policía, los abogados y los jueces necesitan incentivos para actuar. ¿Hasta cuándo tenemos que tolerar esta situación?
Abraham Égüez Paz 
C.I. 3174278

Irresponsabilidad en la televisión
Quedé estupefacta cuando vi en un programa juvenil a un grupo de jóvenes fumando en pipa aparentemente “shissha” o tabaco, pero podría ser hachís, marihuana, opio o base.
Me parece que estos programas inducen a los niños, jóvenes o personas mayores a vicios nocivos como fumar o beber. Muestran banalidades y diversiones inmorales como si fueran actividades normales.
Las pobres conductoras se ufanan de su falta de profesionalismo.
La mayoría de los canales de televisión se preocupan exageradamente por ganar dinero exhibiendo cuerpos. La crisis de valores aumenta nuestra pobreza mental.
Carmen Monasterio Vargas
 
joven_creativa@hotmail.com




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