DOMINGO 24, FEBRERO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Volver al punto de partida


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El tiempo pasa y la crisis política nacional sigue. Fracasan todos los intentos por resolverla a través de diálogos conducentes a acuerdos que satisfagan a las partes en disputa. Definitivamente, acusa señales de fracaso total el coloquio entre el Ejecutivo y las primeras autoridades departamentales. Y todo, conviene resaltarlo, porque el Gobierno resolvía por cuenta propia, de espaldas al diálogo, asuntos cruciales de la agenda, como el relativo a los recursos del IDH.
 Ahora que a todas luces cae el telón sobre tal negociación, el Gobierno abre en el Parlamento otro escenario de negociación. Sus interlocutores son esta vez miembros de las bancadas de la oposición, a quienes plantea una discusión sujeta a agenda abierta. Manifiesta su predisposición a que se trate no sólo el complicado tema de las incongruencias y contradicciones del texto constitucional del MAS, sino también las autonomías y los proyectos de Estatutos sobre la misma, así como las vías a seguir para ser llevadas a los respectivos referendos. La propuesta gubernamental no excluye otros asuntos de la actual problemática nacional, como los desastres naturales provocados por La Niña y la forma de enfrentar estas contingencias.
En la opinión pública, entretanto, no se desvanece, sino se afirma más aún, la impresión de que el Gobierno va a estos diálogos sólo con la finalidad de distraer al adversario, a fin de ganar tiempo. Sí, tiempo, porque mientras mantiene sentados e inmóviles a sus adversarios al frente suyo, entre bambalinas apresura el paso y mueve fichas para el jaque mate final, algo que está seguro de lograr en los referendos previstos para la Constitución y otros asuntos. En este recorrido deja huellas implícitamente delatoras de tal propósito. Acaso las más visibles de ellas sea la alusiva a la renta de vejez “Dignidad” , específicamente concebida y ejecutada, como lo delata la intensa campaña publicitaria que antecedió y siguió a su puesta en vigencia, con fines proselitistas.
No tendrán que pasar muchos días para que el observador constate que el Gobierno se mantiene en la línea referida o, por el contrario, se ajusta a una de transparencia total y absoluta sinceridad. Conste que no sólo el Presidente sino también el Vicepresidente de la República, ministros de Estado y algunos parlamentarios del MAS, han reconocido que la Constitución de La Glorieta acusa contradicciones que resolver y errores que corregir para que haya sindéresis entre el texto final y la doctrina constitucional moderna.
De nuestra parte, le aconsejaríamos al Gobierno que fuese mucho mas allá todavía, si realmente quiere ahorrarse gravísimos problemas de gobernabilidad en el futuro inmediato y mediato.
Nos referimos a la necesidad de que asuma la serie de ilegalidades de rango mayor en que se incurrió en el proceso de sanción de su Carta Magna. Algo que obliga a cerrar la página y volver al punto de partida.
Lo anterior es absolutamente indispensable para superar la actual crisis y volver a la normalidad política y social que el país requiere para seguir adelante, sin empantanarse en grescas nacionales o interregionales que le estropearían el futuro inmediato. Necesitamos una pausa nacional para que en un diálogo verazmente encaminado a soluciones finales se asuma la necesidad que tenemos de un orden jurídico-constitucional sostenible en un largo periodo de tiempo y en una proyección de plena unidad nacional y solidez institucional. En Bolivia tienen que haber sólo tres niveles de organización territorial, política y administrativa: el nacional, el regional autonómico y el municipal autónomo. Constituye traspiés de graves consecuencias para la integridad nacional sobreponer a estos espacios “soberanías” alusivas a pertenencia étnico-cultural. Igualmente, colocar a la justicia en dos ámbitos jurisdiccionales diferentes: ordinaria e indígena, cuando sólo debe existir una para todos, en rigurosa observancia de un principio constitucional de vigencia universal, como aquel de que la ley rige para todos y todos son iguales ante la ley, por lo que no interesa para nada la raza ni la cultura a la cual pertenezcan.


Si no les gusta: ¿por qué no se van?
Dominicus
Los llamados “colonizadores”, de la mano de otros grupos de inmigrantes del interior, siguen con sus ataques contra los Estatutos Autonómicos y contra el Referéndum propuesto para el próximo 4 de mayo. Es más, amenazan con movilizaciones y otras medidas absolutamente anti democráticas. Y esto de “anti” es verdad, ya que los procesos democráticos merecen respeto. Nada más democrático que el recolectar firmas para un acto plebiscitario y el preparar los comicios; los que estén a favor, votarán por el “sí” y los que estén en contra, votarán por el “no”. Así de simple, sin tanto lío. Esa es la democracia, la capacidad de expresar apoyos o rechazos mediante el voto, en el marco de amplias libertades. Nada de democrático, contrariamente, tienen quienes quieren impedir comicios utilizando los llamados “movimientos sociales”.
Por otro lado, la mayoría de los opositores al referéndum autonómico son recién llegados al departamento de Santa Cruz. Si estos señores no están conformes y en lugar de simplemente emitir su voto negativo quieren crear problemas, mejor es que se vuelvan a sus lugares de origen; no hay que abusar de la hospitalidad, ni aquí ni en ninguna parte de Bolivia ni del mundo. Si mañana yo me radico en Copacabana, Achacachi, Oruro o Camargo, tengo que atenerme a las costumbres de cada lugar, tanto en función del viejo adagio “donde fueres haz lo que vieres” como por elemental cortesía para con quienes me reciben y me brindan un lugar para trabajar o para vivir. No viene al caso aquí el tema de que “estamos todos dentro del mismo país”, eso nadie lo discute, pero no corresponde en un asunto tan simple como es respetar el lugar a donde uno llega y en donde es cobijado.
Vengan a nuestra bendita tierra oriental todos los hermanos de Occidente que lo deseen, les abrimos los brazos; vengan sin prepotencias y sin querer imponer nada, vengan a adaptarse a lo nuestro, a respetar nuestras costumbres. Sobre todo, vengan a trabajar con nosotros en el mejoramiento de nuestro sistema democrático, no a provocar su deterioro.
Desde esta modesta columna le decimos respetuosamente a los que ya están queriendo hacer problemas donde no los hay y que en lugar de votos a favor o en contra solamente procuran conflictos ¿Por qué no se van? Si no les gusta lo que hacemos acá, vuelvan al lugar del cual vinieron; dejen venir a otros de buena voluntad y menos camorreros.


 
¿Qué haría si pierde interés en su pareja y no desea continuar con la relación?

Le explico como me siento
Lo/la dejo sin darle explicaciones
Espero que la relación se desgaste y él/ella corte
Busco otra opción



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