A falta de semáforos
Como nuestras autoridades demoran en solucionar los problemas técnicos de los semáforos en la ciudad, propongo lo siguiente:
Primero, deberían salir los efectivos de Tránsito a controlar el tráfico vehicular en todas las rotondas de las avenidas de los cinco anillos más próximos al casco viejo.
Teniendo en cuenta de que los uniformados de Tránsito no pueden realizar dicha tarea durante todo el día, el municipio, con el apoyo de la Prefectura, debería solicitar la colaboración de conscriptos de la Policía Militar, que tienen una buena noción del ordenamiento vial.
Así se podría organizar dos grupos: uno de efectivos de Tránsito que se haría cargo del tráfico en las horas pico y otro de policías militares que evitarían la generación de caos vehicular el resto del día.
Arturo Quiroga V.
artugavilla@yahoo.es
Un sistema que puede funcionar
Si el Gobierno central priorizara el desarrollo de las regiones, no se registrarían enfrentamientos por la capitalidad y las autonomías. Además, debería tomar en cuenta el efecto económico que genera la fórmula para la distribución de los recursos para un desarrollo equitativo de todos los departamentos.
¿Por qué no analizamos alternativas en el futuro inmediato y a largo plazo para continuar una existencia pacífica y construir un destino para todos con igualdad de condiciones?
La teoría fundamental considera al federalismo como fuente generadora de desarrollo y como un instrumento de igualdad entre las regiones y sus habitantes, por lo que este sistema podría permitir una mayor eficiencia en la administración del Estado.
Ricardo Rivera
ricardo.rivera@hotmail.es
Dejemos de copiarlo todo
Cruceños de corazón somos todos los que trabajamos honestamente en bien de nuestra región y del país. Esa aldea polvorienta que en las noches se alumbraba con la luz de la luna progresó velozmente convirtiéndose hoy en una ciudad próspera, con ideales claros y que cobija a todas las personas ansiosas por el trabajo.
El modernismo imparable ha traído conceptos diferentes a los que formaron nuestra identidad. Así llegaron nuevos modismos, tradiciones y costumbres ajenas, pero que nuestra sociedad los absorbe rápidamente. Por ejemplo, ya no es extraño ver a personas de diferentes clases sociales masticando la hoja de coca, con una naturalidad asombrosa, mientras desarrollan sus diferentes funciones. Esta es sólo una muestra de que los cruceños somos verdaderos 'monos', imitadores de las costumbres ajenas.
Olga Barba de Marcos
C. I. 1481217 SC
Ayudemos a los damnificados
Tradicionalmente, los cruceños somos personas muy solidarias, pero el problema de vivir en una ciudad tan grande es que no siempre se tiene tiempo para realizar labores que están fuera de agenda. Sin embargo, no es imposible darse un tiempito para entregar nuestros donativos para ayudar a los damnificados por las lluvias.
Paola Mica Rodríguez
C.I. 3345328