VIERNES 1, FEBRERO 2008
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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Luces y sombras de la fiesta grande


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Se acerca el Carnaval, la llamada ‘fiesta grande’. A tan sólo un día del inicio del reinado efímero de Momo, vale la pena reflexionar sobre este asunto ya que, más allá de la alegría local y nacional, el largo feriado que arranca desde el sábado y concluye el martes 5 de febrero, coincide últimamente –desde hace varios años- con grandes descalabros ocasionados por la perversidad del cambio climático.
Llámese ‘El Niño’ ayer o ‘La Niña’ hoy, la cuestión es que hace rato que carnavales y tragedias se suceden casi simultáneamente. Hasta el más fanático de los carnavaleros enfría su ánimo frente a la desgracia. Y en eso estamos todos.
En un país como Bolivia, donde a lo largo y ancho de su rica geografía y extraordinaria versatilidad cultural la celebración del Carnaval es unánimemente acogida con las variantes del caso para cada región, el confrontar la fiesta con el drama nos trae a todos problemas de conciencia y de actitud. Nosotros no escapamos a ese veredicto, ya que por un lado queremos sanos festejos y por el otro, estamos acongojados por las desgracias naturales con sus trágicas pérdidas de vidas y de elementos materiales.
A este panorama debemos añadir la realidad lacerante de un país conflictivo y de pugnas constantes. La actual administración, que con tantos augurios y voto popular asumió funciones de Estado, ha incentivado aún más las artificiales divisiones y conflictos que sostuvieron en vilo a Bolivia y en precaria unidad a lo largo de su escabrosa historia. La división de ideas ha llegado casi a extremos, la imposición se está transformando en norma y la manía de perseguir, vigilar o acusar a quien no es del agrado oficial, se ha convertido en moneda corriente. Lamentable en verdad, ojalá se enderece el rumbo; aún no es tarde para rescatar la auténtica unidad nacional de todos los bolivianos, en lugar de seguir descuartizando al país en “mini naciones”, “multi etnias” y demás parafernalia afín con la ideología del Gobierno y de sus gurúes intelectuales, para colmo, muchos de ellos extranjeros.
He aquí que al ingresar en el segundo mes de 2008 tenemos un carnaval que comienza y con ello viene su secuela inevitable de sanas alegrías y desmesuradas parrandas, sin contar hechos alevosos de naturaleza criminal, los que rogamos a Dios este año no ocurran. Por otro lado, tenemos inundaciones con su secuela de daño y muerte. Para terminar la trilogía del momento, un Gobierno que insiste en la unilateralidad de sus posiciones en lugar de morigerarlas para llegar a los consensos que toda la bolivianidad reclama, desea, espera y merece.
En fin, ojalá luego de la larga fiesta carnavalera los ánimos estén predispuestos al entendimiento constructivo. Asimismo, que las lluvias se canalicen por el conducto normal de las precipitaciones acostumbradas para la época sin causar más daños de los ya contabilizados. Es lo que le pedimos a la Divina Providencia hoy para esta Bolivia digna de mejores días, en beneficio de todos y cada uno de los compatriotas.


Piratas de hoy
Oso Mier * ®® Sonría ‘Plis’

Estimada doña Mirtita:
Disculpe que me dirija a usted sin papel sellado ni timbres de ley, para denunciar ante su autoridad, que hace años soy víctima de los piratas sin parche en el ojo ni sangre en la cara, que fotocopian mis libros y han hecho de que mis nietos ya no tomen leche.
Soy autor de catorce libros y anualmente recibía por la venta legal de los mismos una pequeña suma que ahora se ha reducido a la mínima expresión, hecho que ha determinado que a mis nietecitos que antes les decían los “ositos” por redondos y bonitos como su abuelo, les digan ahora los jipurís” porque la manga de desnutridos que tengo como descendientes, están una pena.
Todo porque mis libros, se venden, pero en el mercado negro. He sabido que esos delincuentes hasta tienen abogados y como a mi no me alcanza para contratar uno, es que directamente, doña Mirtha le pido que en calidad de fiscal adscrita tome libros en el asunto.
He sabido que no conoce el caso, pero si pide ayuda al Ministerio del Interior para que le preste los buzos y espías que tiene el gobierno, seguro que va a tener una amplia información sobre este delito que está matando la literatura.
Lo triste doña Mirtha es que su autoridad no haya pasado nunca por el mercado negro del libro, por lo menos a comprar una novelita chuta y ahí, a lo mejor se anotaba un poroto con la sociedad y actuaba de oficio, no solo prohibiendo que nos sigan robando, sino metiendo a la cárcel a esos analfabetos que viven de nuestras letras.
Por otro lado, no se preocupe por los que escribimos. Vamos a seguir haciéndolo, aunque las letras nunca superaron al fútbol y menos a la cerveza.
El día que falsifiquen cerveza, se cae el gobierno, mientras falsifiquen libros o discos, no pasa nada, limonada, pero no estaría por demás hacer cumplir las leyes.
No le adjunto uno de mis libros porque el único ejemplar que tengo, es uno chuto que compró mi sobrino donde los piratas cuando le pidieron en la escuela, donde debía enseñarse que lo robado no se compra porque es una forma de complicidad, pero los maestros tampoco saben de esas cosas.
Espero que con mano férrea y justa, reviva las épocas de la Inquisición y mande a la hoguera los libros chutos en defensa de la cultura de nuestro pueblo.
¡Que viva el Carnaval!

* Autor de libros, deudor de Bancos, tiene a la venta “El Quijote” y “El Poema del Cid”, versión completa, con un póster de Sofía Loren de yapa.


 
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